"Tan cerca y a la vez tan lejos, yo sigo esperando aquí, sigo esclavo de tus besos, pero no estas junto a mí."
Justo esa frase me hace despertar pero sigo inmóvil mientras le miro detalladamente y veo como la mochila que lleva colgada a su hombro cae al suelo y él sigue quieto, mirándome extrañado. De repente, me acuerdo de respirar... ¿Cuánto tiempo ha pasado? Pestañeo un par de veces y doy un paso al frente y él, recogiendo la mochila del suelo, da tres hacia mi. La distancia que nos separaba se ha acortado. Él se frota la nuca con la mano libre que tiene y me mira atónito. Agacho la cabeza y muevo el pie nerviosamente mientras pienso qué decir. Su mano ahora está en mi barbilla, levantando mi cabeza y ahí está él, mirándome directamente a los ojos. Ninguno dice nada, porque no sabemos que decir.
Recuerdo todo y algo en mi se acciona, tenía miedo de volver a encontrarme con él pero, por algún motivo, el destino ha querido que nos volvamos a encontrar.
-Has... has cambiado. -Me dice algo aturdido y yo, no digo nada, sólo asiento. - Estás increíble. -Suspira y termina de acercarse a mi.
-Has crecido. -Pienso lo estúpida que soy diciendo esa bobada y me muerdes el labio inferior mientras miro los suyos.- Te veo diferente.
-¿Qué... qué haces tú aquí?- Intento ordenar mis pensamientos rápidamente pero soy incapaz y al no entender del todo la pregunta, me encojo de hombros.- ¿Quieres ir... a tomar algo? Quiero decir, si no tienes nada que hacer y te apetece, claro.
-Vale.
Comenzamos a andar juntos y ninguno de los dos dice nada. Es una situación muy extraña y yo no dejo de pensar todo lo que ha cambiado, el tiempo que ha pasado... Le miro para decirle algo pero me limito a sonreír y a seguir caminando. "¿Por qué no eres capaz de articular ni una palabra?" Me digo a mi misma. Voy mirando el suelo y sin darte cuenta, él a girado y vuelve corriendo a tirar de mi brazo para que no me vaya en otra dirección. Mi brazo ahora mismo quema, justo donde él ha apoyado su mano y me pongo colorada. Me sonríe mostrando esa sonrisa que tanto tiempo he dedicado a observarla y veo algo diferente en sus ojos. Algo a cambiado desde la última vez que me miraron.
Llegamos al bar y nos sentamos en la mesa de siempre. Esta situación es un poco incómoda. La camarera se acerca a la mesa y me sienta mal la reacción que tiene. Nos mira a los dos y abre los ojos como platos y yo pones cara de pocos amigos. Él me mira y se ríe. Esa risa es familiar para mi y sé de sobra que es sincera, natural. La camarera nos vuelve a mirar a los dos extrañada porque sabe muy bien que hacía mucho tiempo que no íbamos juntos allí. Resignada le quita el tapón al bolígrafo y nos pregunta "¿Qué queréis tomar?"
-Una coca-cola y una cerveza. -Dice él sin ni siquiera preguntarme. Sonrío al darme cuenta de que sigue acordándose de lo que solía tomar.
-Que sean dos cervezas, por favor. -Digo y le sonrío pícara mientras me mira extrañado.
La camarera se va y al de poco vuelve con las dos bebidas. Las deja en la mesa y se va de nuevo.
-Veo que no sólo has cambiado físicamente. -Dice entre risas.
-¿Por tomar una cerveza te he roto todos los esquemas que tenías sobre mi?-Digo orgullosa y doy un trago a la cerveza.
-No, sólo digo que has cambiado. ¿Qué más cosas han cambiado en tu vida desde...? -No ha acabado la frase y sé exactamente a lo que se refería.
-Bueno, ahora apruebo matemáticas. -Suelto una leve carcajada y juego con el posavasos. Levanto la mirada y le miro a los ojos. Se está conteniendo la risa.
-Interesante... ¿Has encontrado a un profesor mejor que yo o simplemente has logrado entenderlas? -Dice levantando una ceja pero sin dejar se sonreír. No puedo evitar mirarle con odio y él da un trago a la cerveza mientras se ríe.
-Veo que sigues en tu línea. -Suelto malhumorada.- Puede que sea un poco de cada. -Me hago la interesante y le esbozo una sonrisa traviesa.- Y tú, ¿qué?¿Qué ha cambiado en tu vida desde la última vez que te vi?
-Pues... -se revuelve el pelo por la nuca y entrecierra un poco los ojos mientras yo bebo otro trago de cerveza.- Ya no juego en el mismo equipo, me he cambiado de instituto y ya tengo el carné de moto. - Bebe un trago largo de cerveza y me mira directamente a los ojos. Hay algo que quiere decir. - ¿Y...?
-¿Y...? -Se apoya sobre la mesa acortando la distancia que nos proporcionaba la mesa y me mira curioso.
-Y... ¿qué más quieres decirme? Te conozco, hay algo que quieres decir. -"Pero no sé si yo lo quiero saber" pienso y le miro algo confundida. Me acerco como él había hecho y respondo en un susurro.- ¿Es un secreto?
Su risa. Vuelvo a oír esa risa con las que tantas veces había imaginado volver a escucharla. Siento como mi corazón se acelera ante la espera de la respuesta, y nerviosa sonrío. ¿Que te está pasando? Me siento confusa al saber que otra a podido ocupar mi lugar y...
-Que te echo de menos. -Se echa hacia atrás y bebe otro trago largo de cerveza.
-¿Qué? -Respondo cuando salgo de este mar de dudas que es ahora mismo mi cerebro.
-Eso. -Aparta la mirada y bebo otro trago de cerveza.- Te echo de menos. No te voy a negar que no he estado con otras pero ninguna estaba a tu altura. Todas eran caprichos y ninguna me llenaba tanto como lo hacías tú.
Aire. Necesito aire. ¿No puede alguien darle al PAUSE a esta comedia americana tan típica para ir al baño o simplemente darme tiempo para pensar que le contesto?
-No te quedes callada, por favor. -Su voz me hace despertar de la conversación que estaba teniendo conmigo misma y le miro con los ojos muy abiertos.
-Es... es broma. ¿Verdad? -Suspiro y bebo media cerveza de un trago. Hago un gesto a la camarera y le pido otra. Necesito más alcohol.
-No. -Me mira seriamente y se fija en cada fracción de mi cara. Me quito el jersey que llevaba puesto y suelto una carcajada.
-¿Me estás diciendo que después de seis meses no has cogido el teléfono ni una vez para llamarme y aún así me echas de menos? -Le sonrío como puedo y el repite el gesto que le había hecho yo a la camarera.
-¿Cómo pretendías que te llamase después de lo que hice? -Suelta una carcajada irónica y yo no paro de pensar lo familiar que es discutir con él.- ¡Tú me hubieras llamado! Claro, cómo para dudarlo. Siempre tienes razón. -Hace una mueca con los ojos y los cierra mientras suspira. Este es mi chico. Sonrío y le cojo la mano.La examina y la acaricia suavemente.- Siempre me has hecho sentir que no era lo suficientemente bueno para ti, como no.
-¿Quieres callarte de una vez? -Levanto un poco la voz y me mira con los ojos como platos. Acabábamos de retroceder seis meses atrás.
-No, no y no. No me voy a callar. A ver, ¿qué debería haber hecho? Tú siempre estás tan segura de ti misma, venga, mójate, dime qué tendría que haber hecho.
Me incorporo y me siento a su lado, le miro de cerca y me quita un mechón de pelo rebelde que cubre la cara. Me mira a los ojos y vuelvo a ver ese brillo que siempre tenía cuando me miraba.Pongo mi dedo índice en sus labios y le sonrío.
-¿No crees que tendríamos que dejar el pasado en paz de una vez? -Le miro con ternura porque siempre, pase lo que pase,haga lo que haga, siempre me quedará ternura para poder mirarle así.
-Bueno... está bien, pero ahora sólo quiero centrarme en el presente.
Y sin darme cuenta, nos estamos besando. Me dejo llevar y siento sus labios, sus manos enredadas en mi pelo, el sabor a cerveza fresca, la delicadeza pero a la vez el fuego con el que me está besando. Me aparto y le miro.
-¿Qué estamos haciendo? -Siento su respiración agitada y como se me eriza la piel de golpe. - ¡Esto no está bien! -Y sin darme cuenta estoy hablando en susurros mientras siento sus labios en mi hombro desnudo.
-Y, ¿por qué no iba a estar bien? Ha pasado medio año desde que lo dejamos... Además, me estás diciendo que deje el pasado en paz, ¿no? -Sonríe pícaro y me besa el cuello.- ¿Qué hay de malo en empezar algo tú y yo?
Cierro los ojos y dejo de pensar claramente en el momento que empieza a morder el lóbulo de mi oreja. ¿Qué cojones estoy haciendo? No. No. No. No. No. No. No. No. Bueno, ha pasado mucho tiempo y... Sus labios vuelven a mi cuello y, joder. Esto es muy tentador.
-¿Por qué después de lo que hiciste, de salir de mi vida de la noche a la mañana, de haber pasado de mi seis meses no es normal que vuelvas a entrar en ella? -Digo intentando hablar con un tono de voz duro pero no puedo. Sabe perfectamente qué hacer para que deje pensar.
-Siempre dijiste que eras mi debilidad, puede que no estarías equivocada. -Sonríe y me vuelve a besar.
-Las cervezas. -Una voz un tanto...¿borde? Nos distrae. Maldita camarera, siempre tocando las narices. ¿No tiene más mesas que atender? Veo como Ulises saca veinte euros de su cartera y se los da. Le miro extrañada y su mano se desliza hasta mi cintura arrastrándome a mi hacia él. Me dedica una sonrisa amplia y me guiña un ojo. Se me había olvidado lo que era ser la única para él. ¿Por que esto tiene que ser una tortura? La camarera se va dejando las vueltas en la mesa y le miro negando con la cabeza. Sabe que no me gusta que me inviten y se sonríe.
-Hay una cosa que no sabes... -Suspiro al fin y suelto la primera parte de lo que debería saber.
-¿El qué? -Dice distraído mientras me da un beso en el cuello.
-Hay... otro. -Cierro los ojos y aparto la cara. Siento como sus labios se despegan de mi cuello y como su mano se despega de mi cintura.
-Otro. -Repite mientras me mira decepcionado. -Debí de haberlo imaginado. Lo siento. -Suspira y noto como su espalda se tensa. -Y...¿Cuánto lleváis? -Traga saliva y se bebe la cerveza de un trago. Esta conversación va a estar entretenida.
-No... no es mi novio. Sólo nos hemos enrollado un par de veces. -Trago saliva y sería capaz de jugarme el cuello por suponer que en su cabeza la frase "Es mía." no para de repetirse ahora mismo.
-Entonces... ¿nada serio? -Sonríe y me mira expectante.
-Nada serio. -Digo y no puedo evitar sonreír al ver su cara de felicidad.
Vuelve a besar mis labios con un poco más de agresividad y me pregunto porque el destino tiene que ser tan difícil. Cuando siento que me falta el aire, me aparto un poco y bebo la cerveza de golpe. Me mira y suelta una carcajada un tanto graciosa y con una sonrisa niega con la cabeza mientras mira hacia el suelo.
-Te has convertido en una chica dura, ¿eh? Ahora bebes cerveza, de un trago, no tienes nada serio con nadie, vas sola por la calle, te sientas a tomar algo con un desconocido... -Suelto una carcajada sonora y todo el bar se nos queda mirando. Le doy un golpe leve en el brazo y me levanto.
-Si, y como soy una chica dura, me voy. Así. -Río y en menos de un segundo está de pies a mi lado, acercándome hacia él. Me da un beso en los labios y nos separamos dos centímetros para esbozar una sonrisa de complicidad los dos.
-Déjame invitarte a cenar al menos... -Dice entre dientes y enarco una ceja.
-La cena la pago yo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario