Por muy corta que sea la vida quien pisa fuerte, deja huella.

lunes, 11 de noviembre de 2013

"En tus labios" Capítulo 5.

NICKY:

No sé cómo he sido capaz de estar seis meses sin él. Es increíble como hace menos de diez minutos que no le veo y ya tengo muchísimas ganas de volverlo a ver... Entro en casa y pongo el móvil a cargar, recojo todo lo que habíamos revuelto y me siento a ver la tele. ¿Para qué tantos canales si no dan nada decente en ninguno de ellos? Tras ver como seis canales, decido que me voy a dar una ducha. Pongo la música al máximo y me empiezo a desnudar. Entro en la ducha y dejo que el agua caiga, se deslice y me relaje. Al cabo de unos 15-20 minutos salgo y me enrollo en la toalla. Desenredo mi pelo y veo como poco a poco se empieza a rizar. Siempre me han gustado mis rizos. A pesar de tener el pelo por la cintura, son definidos y anchos. Camino hacia mi cuarto y me pongo un pijama azul marino de corazones. Esto es placentero. Me tumbo en la cama y cojo la mochila que había recogido antes. Saco el álbum de fotos que tenía y empiezo a mirar como ha quedado. Paso las hojas despacio, sin perder detalle, y me quedo observando una mía, sola, de perfil. Mamá se había empeñado en que tenía que asistir a una sesión fotográfica. En esta foto salgo riéndome. No estaba planeada sacarse, pero mamá tropezó con un cable y tiró una estantería llena de peluches. Al verlo no pude evitar una carcajada y el fotógrafo consiguió encerrar esa risa en un "click".

Un momento. Fotos. Salto de la cama y empiezo a revolver en los cajones de mi escritorio. ¿Donde estará...? No, no. Tirarla no la tiré.¿Dónde la puse? Me empiezo a poner nerviosa y tras unos minutos horrorosos encuentro lo que andaba buscando. Una caja que esconde un recuerdo. Cierro los ojos,  la abro con cuidado y... ahí está. Saco la foto con delicadeza y suelto una leve carcajada. Ay los recuerdos... Siempre me había sentido impotente de no poder tirar la foto, de necesitar tenerla ahí escondida pero presente, de noches mirándola mientras lloraba.

Una canción se mezcla con otra. Un teléfono suena. ¡Mi móvil! Salgo corriendo por el pasillo hasta la cocina, donde lo había dejado cargando, y contesto sin mirar.

-¿Sí?-Digo medio gritando y la otra persona que está al teléfono se ríe.No necesito nada más para saber quién es.
-Hola. Llamaba para preguntar por una tal Nicky... -Dice con tono serio.- Es qué usted había desaparecido y yo... necesitaba escuchar otra vez su voz.
-Oh, lamento mi despiste. En ocasiones siento la necesidad de darme una ducha.-Digo intentando no reírme pero fracaso en el intento.
-Bueno, pues para recompensarme por su despiste a las 4 la espero en su portal. Llegará tarde así que avise en casa. -Dice seriamente y cuelga.

Miro el reloj y siento como el hambre empieza a hacerse presente. Cocino unos macarrones y llamo a mamá. Mierda. Se me ha olvidado llamarla cuando he recogido el álbum.

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ULISES:

Estoy en el portal esperando mientras me fumo un cigarro. Me apoyo en la moto y miro el móvil un par de veces. El grupo del equipo en el WhatsApp no deja de sonar y decido quitar los datos móviles. Si alguien quiere algo, que llame. Y hablando de llamadas... ¿Mamá?

-... -Esta mujer no me da tiempo ni a saludar.
-Haz el favor de venir a casa y ayudar a tu hermana con los deberes. ¿Recuerdas? Tenías que hacerlo. -Suspiro resignado y veo salir a Nicky del portal.
-Ahora voy. -Cuelgo malhumorado y guardo el móvil.

-Hola. -Nicky viene corriendo hacia mi y me da un sonoro beso en los labios. Me sonríe y siento como el enfado disminuye desde que ha llegado. Sonrío y la hago un gesto para que se suba en la moto. - ¿A dónde vamos? -Dice abrazándome fuerte una vez que he subido a la moto y, aunque no la pueda ver, sé que tiene los ojos cerrados.
-A mi casa, me ha surgido un imprevisto. Ahora te cuento.



Al de un rato, llegamos. La ayudo a quitarse el casco y la doy la mano. Subimos en el ascensor y abro la puerta. Mamá que ya venía gritando se queda callada en cuanto ve a Nicky de mi mano. Menudo interrogatorio me esperaba luego.

-¿Nicky? -Dice mi madre con una sonrisa mezclada con sorpresa.
-Hola, Lucía. -Nicky la da dos besos y vuelve a mi lado. No puedo evitar volver a coger su mano y me rasco la nuca con la otra.
-Ulises, a ver si la traes más a menudo. -Me mira y yo pongo los ojos en blanco mientras niego con la cabeza.
-Bueno, ¿dónde se mete la pequeñaja? -Digo nervioso y le quito a Nicky la chaqueta para colgarla del perchero que hay en la entrada.




NICKY:

En una hora habíamos ayudado entre Ulises y yo a su hermana con los deberes. La pequeña ya no era tan pequeña. Su melena rubia brillaba mucho y después de hacer los deberes me rogó que la peinase. Aunque lo más fascinante era ver como jugaban los hermanos a tomar el té. Un chico de diecisiete años, con pinta de duro, sentado en el suelo con una taza de Ariel en las manos es muy gracioso. Estábamos ahora en el suelo de la habitación de la pequeña Paula y yo no puedo dejar de reírme.

-Nicky, ¿a qué tú te das besos con "tato"? -La pregunta me pilla por sorpresa y miro a Ulises pidiendo ayuda.
-Claro que sí, mocosa. Mira -Contesta él dándome un beso en el papo. Siento como mis mejillas me arden y miro a la pequeña como se ríe y se echa el flequillo para atrás.- ¿A qué es muy guapa mi novia? -Reímos los dos y la niña asiente. -Pequeña, nosotros nos vamos a ir. No hagas enfadar a mamá. -Ulises se levanta y coge a Paula en brazos mientras la da un beso sonoro en la mejilla. Ella le estruja literalmente y luego la deja en el suelo.

A ver, ¿cómo voy a mirar con los mismos ojos a este chaval de metro ochenta que con su hermana es así de cariñoso? Paula viene corriendo hacia mi y me abraza.
-Vuelve pronto. -Dice gritando y se va a jugar con su muñeca.

-¿A dónde vamos ahora? -Le pregunto a Ulises mientras caminamos hacia la puerta. Cojo mi chaqueta y me giro para mirarle esperando respuesta.
-Es una sorpresa. -Dice y suelta una risa traviesa. -No te lo puedes ni imaginar.


En veinte minutos llegamos a un parque que reconozco enseguida. Hace más de seis meses quedábamos siempre aquí y volver... me hace llorar. Este parque me trae muchos recuerdos y sé perfectamente a donde me lleva. Intento evitar que las lágrimas que amenazan con hacerse presentes, caigan. Esto es demasiado bonito como para fastidiarlo llorando.

Caminamos dados de la mano y nos acercamos hasta el río. En la verja hay un candado, algo deteriorado, con unas iniciales grabadas. Sonrío y seguimos caminando a la par del río. Veo una rosa con un sobre, que tiene la letra "N" dibujada, junto a un banco. Le suelto la mano, huelo la rosa y abro el sobre. Hay una carta dentro...

Ayer cuando desperté por la mañana si alguien me hubiera dicho que te iba a encontrar, que iba a volver a besarte, no le hubiera creído. Ya sé que no quieres que hablemos del pasado, pero necesito pedirte perdón. No te merecías lo que hice. Antes me he dado cuenta de una cosa. Sonará precipitado, irracional, alocado...pero tienes que saberlo. Me he dado cuenta de que te necesito conmigo, a mi lado, siendo tú el motivo por el que late mi corazón. Necesito despertar y saber que vas a estar aquí, que esto es real y que has conseguido lo que ninguna otra a conseguido. Necesito que me grites, que me vuelvas loco y que después, con un beso, me calmes. Quiero que te duermas encima mío y poder jugar con tu pelo. Quiero adueñarme de tu sonrisa y que cada vez que sonrías, esa sonrisa sea por y para mi. Necesito oír tu respiración en mi cuello. Quiero emborracharme a base de tus besos y tener resaca de ti al momento siguiente. Puede que no fueses lo que buscaba, pero has acabado siendo lo único que pido. Porque te necesito a ti Nicky, a tus pequeñas manías, tus caricias, tus besos, tus palabras a menos de dos centímetros de mis labios... Sé que ahora mismo estarás a punto de llorar, que me odiaras por esta carta, que cuando me acerque a quitarte las lágrimas te vas a enfadar pero... Sonríe, es lo segundo mejor que puedes hacer con tu sonrisa. 


Y como una imbécil aquí estoy, llorando como una magdalena mientras le miro y pienso la caja de sorpresas que es este chico. Me agarra la cara y con sus dedos pulgares me quita las lágrimas que caen por mis mejillas. Me río y haciéndome la tonta le pregunto...

-¿Qués lo mejor que puedo hacer con mi sonrisa?- Me acerco y rozo mis labios con los suyos, dejándolo con ganas de más. Me aparto un poco, pero me acerca de nuevo hacia él y me besa. -¿Esto?- Veo como una sonrisa se dibuja en sus labios y se la devuelvo.
-No me cansaría de eso. -Dice y acto seguido me vuelve a besar.

Perdí la noción del tiempo, perdí la dirección y decidí tomarle a él como mi norte. Perdí las preocupaciones, los miedos, los recuerdos y entonces... sólo quedábamos nosotros. Me olvidé de los problemas, de las penas y de los malos tragos. Guardaba cada instante como si de un tesoro se tratase enterrándolo en mi memoria. Disfrutando de cada sonrisa como si fuese la última, dejando que mis besos hablen por sí solos y sentir como el invierno no tiene porque ser tan frío cuando tienes a alguien a tu lado. Y no sabes cómo, pero aquí me encuentro yo viendo como la vida me ha cambiado todos los planes que tenía hechos para un futuro, mezclando el pasado con el presente de manera dulce. Observando su sonrisa y enamorándome un poco más de lo que ya estaba. Porque supongo que esto es el amor, una montaña rusa en la que hay subidas y bajadas, en la que un corazón puede estar roto y al momento tiene una tirita para repararle. He aprendido que hay que vivir mediante impulsos y que siempre tienes que dejarte llevar por los sentimientos, si no tu vida se convertirá en una sensación de vacío que inundará tu alma. Y que quieres que te diga, pero Ulises me ha calado hondo. Puede que no sea lo correcto pero,a veces, es mejor hacer lo que realmente te hace feliz a elegir la decisión correcta y romperte por dentro.


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