Por muy corta que sea la vida quien pisa fuerte, deja huella.

miércoles, 29 de mayo de 2013

Yo soy de las que desearía conocer el final de la historia para no llevarse sorpresas.

martes, 28 de mayo de 2013

si ahora no está por algo será.

Siempre vas a tener que vivir sabiendo que otra persona ha probado sus labios antes, que a recibido sus caricias, que ha sido la razón por la que se levantaba cada día y por la que se alborotaba el pelo mientras sonreía como un niño pequeño. Siempre. 
Pero para en seco y piensa que tú también has vivido eso con otras personas. ¿La diferencia? Que te fastidia no ser la única que ha disfrutado de todo eso. Te sientes mal al darte cuenta de lo egoísta que puedes llegar a ser pensando eso y te arrepientes de ni siquiera haberlo pensado. Por un momento piensas dónde empezó todo. No recuerdas el día en que su sonrisa ya no era la de un amigo que te entendía ni sus besos eran los de un amigo que te quiere. Supones que siempre fantaseabas con algo más que todo eso y mírate, lo has conseguido. Aunque nunca se lo reconozcas para ti todo esto es irreal. A veces te parece que hasta ha sido un sueño del que te vas a despertar y extrañada te preguntarás el por qué  has tenido que soñar eso. 

Cuando te abraza y acabas oliendo a él, cuando su mano roza tu mejilla, cuando se muerde el labio y te mira, cuando todo se para y sólo estáis vosotros en movimiento, cuando el roce de sus labios te dan escalofríos... es cuando te das cuenta de que estás perdida. 

Pero, lo que más temes no es saber que estás perdida, si no saber que lo mismo que hubo otras antes, pueden haber otras durante y después. Seguramente él teme lo mismo y al igual que vosotros todo el mundo.  Te enfadas contigo por no poder ser como te gustaría ser pero cada uno tiene que tirar para adelante con sus partes buenas y las malas. Y tú, sigues embobada mirando como camina y sonríes sin darte cuenta porque nada es como en los cuentos. Casi siempre estáis desacuerdo en todo pero es normal porque no os parecéis en nada. ¿Irónico, eh? Como dos personas que nadie pensaría que podrían llegar a tener algo por todas sus diferencias lo acaban teniendo. Lo que a uno le falta al otro le sobra. Lo que uno quiere el otro desprecia. Lo que uno le sincera al otro, el otro se calla. Y así en todo. Y aquí estás tú perdida sin saber que rumbo elegir. Dos opciones : seguir y luchar o abandonar y volver a empezar. La primera suena difícil y la segunda imposible. Claro que sería más fácil renunciar y pasar página, pero es que esa página está doblada, marcada, escrita con fuerza, pegada a las siguientes, subrayada con un fosforito... que no te deja ni pensar en que sería.

Así que chica, deja de pensar como serías de feliz con otra persona con la cual todo sería más fácil porque eso sería de cobardes. Tampoco te quedes en casa llorando hasta las 6 de la mañana por todo lo que os pase. Simplemente déjate llevar como una hoja movida por el viendo y disfruta de las subidas y las bajadas que te ofrece esta montaña rusa llamada vida. Y no pienses en quién estuvo antes porque, si ahora no está por algo será. 


lunes, 27 de mayo de 2013

"Los polos opuestos se atraen y son difíciles de separar"

Algo se acciona y sientes su respiración en tu cuello. Está detrás de ti pero le ignoras. Lleva meses poniéndote nerviosa pero tú sabes disimular.Disfrutas haciéndole pensar mil maneras para que te fijes en él cuando eres tú la que no para de desear encontrarte con él. Sonríes y suspiras. Sabes que va a pasar ahora. Él te va a agarrar por la cintura y te va a apartar el pelo. Te besará el cuello y notarás como hace un camino de besos hasta la comisura de tus labios. Ahí es donde tú te darás la vuelta y le miraras a los ojos. Sonreirás y pasarás sus brazos por su nuca. Le despeinarás y susurrarás un "feo" que sólo vosotros podréis oír. Vas a sentir como los escalofríos recorren cada parte de tu cuerpo y como tu piel se va a erizar. Vas a caer, si ya no lo has hecho, y le vas a besar. Te va a llevar hacia él y te va a morder el labio inferior. Vas a cerrar los ojos y cancelarás cada pensamiento que quiera asomarse por tu cabeza. Te va a llamar "chica" y luego optará por sacar esa faceta de chico malo que te lleva a la perdición desde hace meses. Te vas a volver loca y... 

Cómo habías pensado todo pasa. Sólo que esta vez te coge en brazos y tú no tardas en aferrarte a su cintura. Le muerdes el cuello y te ríes. Los dos sois dos idiotas al seguir actuando delante de la gente. Os encanta mantenerlo en silencio aunque eso a veces os causa problemas. Más besos, más caricias y la adrenalina recorre vuestros cuerpos. Te apoya en la pared y te sigue besando como si le fuese la vida en ello. Suspiras y juegas con su pelo. Le miras a los ojos y te sonríe. Besa tu hombro y como si nada sueltas un "chico, estás perdido" que le roba una sonrisa. Últimamente te comportas como él al principio y sacas tu lado de chica mala que ni tú misma sabías que tenías. Tuerces la sonrisa y le miras. Maldito brillo de ojos. Te ríes y le robas un beso corto. "Quizá la que este perdida seas tú. Bueno, no. Yo soy el que está perdido y sólo tú me puedes encontrar, nena. " Te ríes. Bajas de sus brazos y sales corriendo. Te gusta hacerle rabiar. 

Y, aunque los dos lo sabían ninguno iba a reconocerlo. Cada beso les hacía salir disparados hacia Marte, cada caricia provocaba una sensación extraña en ellos y cada insulto una sonrisa pícara. Los dos disfrutaban de lo que tenían pero, cada paso que daban para separarse eran tres para estar juntos. 

Nunca eliges tú a quién vas a querer, nunca serás capaz de controlar lo que siente tu corazón. Porque... 
"Los polos opuestos se atraen y son difíciles de separar"
Sabes que está pasando, no lo puedes evitar. Notas su respiración agitada en tu cara, notas su nariz rozando la tuya, sus labios en los tuyos pero hay un problema. ¿Por qué estas llorando? Supongo que será porque no quieres que ese momento termine. Ha roto todos tus esquemas y todas tus ideas. Le tienes delante y tu cuerpo no reacciona. ¿Dónde está la Ane que era capaz de controlarse, de hacer lo que ella quería? ¿Por qué desde que le conoces has perdido el control de la situación? No es tú estilo de chico. Es imbécil, soberbio, egocéntrico, mujeriego, impulsivo, irrespetuoso, provocativo, estúpido, vicioso. Siempre consigue lo que quiere. Sólo tiene que chasquear los dedos para que la chica más guapa de todo el bar le mire. Él no estaba en tus planes. Va de duro con su chupa de cuero y su moto. Y tú no eres precisamente como ninguna de sus otras novias. No te preocupa que esmalte conjunta con tu vestido corto ni con los tacones. No eres rubia ni tienes los ojos azules y ni siquiera llegas al metro sesenta. Los dos sois directos, no titubeáis a la hora de hecharos las cosas en cara. No le soportas. Es un cretino. Pero tiene algo. Si hasta hace dos días te hacía la vida imposible. ¿Qué te está pasando Ane? Ya vale. Deja de pensar en todo eso. Pero él de repente cambia, se empieza a pegar a puñetazos limpios con todo aquel que habla mal de ti o te hace daño. Te dice cosas que sólo habías leído en libros u oído en películas. Te cuida, te mima pero sigue sacándote de quicio. ¿Qué te pasa? Reacciona. Muévete. Escapa. Ya lo has hecho en otras mil ocasiones. ¿Dónde has dejado la idea de ser libre, de no atarte? Porque sigues quieta. No pienses, haz algo. Ya sabes que no puedes resistirte a uno de sus besos pero, ¿quieres hacer el favor de volver a la realidad? Ningún error. Por fin reaccionas, te apartas. Algo tira de tu brazo y te vuelve a colocar en la misma posición. Y ahí estás sonriendo. Que imbécil eres Ane. Recuerda que eres sólo un juego, que no le importas lo más mínimo. Pero te da igual, porque sigues sin entender que diablos ha podido pasar para que pierdas tu auto-control y la verdad te da igual. Si para él eres un juego, tú también vas a jugar. Pero lo que los dos no sabéis es que después de los largos meses que lleváis jugando, ¿cuántos eran? ¿11?, no os habéis parado a pensar que lo que era un juego de "te odio, te quiero, te odio y te vuelvo a querer" se está convirtiendo en algo a lo que le tenéis los dos miedo. Si hasta has tenido que esconderte en un armario cuando su familia estaba en casa y él a tenido que salir de tu habitación por la ventana. Él piensa en ti constantemente y tú no paras de analizar cada momento. Habéis discutido más que cualquiera. Tú le dices cuando es un prepotente y él te dice cuando eres insoportable. Sois de dos mundos diferentes pero por un motivo desconocido habéis ido a parar al mismo. Ahora Ane dime, ¿qué es lo que vas hacer?
Cierras los ojos y le ves. Sueltas un pequeño gruñido inaudible para cualquiera que te esté prestando atención. Sigues escuchando la maldita canción y algo en ti te hace sentir un enfado increíble. Te enfadas, tienes ganas de gritar, de darle golpes aún sabiendo que no le vas hacer daño. Te repites mil veces lo mucho que le odias. No le soportas. ¿cómo te puede soltar eso así? Suspiras e intentas concentrarte en el libro que tienes delante pero no puedes. No puedes intentar concentrarte si siguen con la maldita música. Te levantas y vas a dejar el libro al armario. Te pones los cascos y optas por escuchar música en inglés para no preocuparte mucho de la letra. Te das cuenta de que no tienes tu colgante y tienes que volver a casa. Genial. El día no podía ser mejor. Estás sola por la calle pero eso no te importa. Te preguntas como puede ser tan estúpido y sin darte cuenta vas más rápido de lo habitual. Suspiras y caminas más rápido. Decides aflojar el ritmo y tranquilizarte. Observas un árbol que no te suena haberlo visto antes. Estas confusa. ¿Dónde estás? Te has vuelto a perder. Admites en bajo que el sentido de la orientación no lo tienes. Te quedas quieta examinando todo lo que te rodea. Menudo día que llevas. Piensas en darte la vuelta y volver, pero no sabes por donde has llegado hasta ahí. Oyes tú nombre lejos. Una voz ronca que siempre reconocerías. Te preguntas que querrá y cómo te ha encontrado. Otro suspiro. Pero le ignoras. "Fea" Y entonces te giras y tienes la sensación de que si las miradas matasen ahora mismo le fulminas. "¿Qué quieres ahora imbécil?" Sólo dices eso. Entonces el se ríe y te mira divertido. Que cansada estás de él. No le soportas. ¿Por qué siempre tiene que aparecer en el momento más oportuno? Y él sólo se limita a decirte que porqué le sigues. Tienes ganas de matarlo, ¿cómo te puede sacar de quicio tan rápido? Le contestas con una evasiva y le dices que te vas a casa. Más risas. Dios, ahora mismo quieres hasta asfisiarle. Es demasiado odioso. Te giras y comienzas a caminar. Pero notas como te sigue. Esto no puede ser verdad. Le dices que hacer si no hay otra persona a la que le pueda aburrir un rato y olvidarse de ella. Pero tú, encima de todo lo que está pasando, te caes y no te puedes levantar. No tardas en sentir el contacto de sus manos ayudándote a levantarte del suelo. Ahora mismo desearías que la tierra te tragase. Encima no puedes andar, te duele mucho el pie y te sangra la rodilla. Sangre, más sangre. Piensas que te vas a caer redonda. No soportas ver sangre y te mareas. Él te coge en brazos y por primera vez ves que se está preocupando por ti. Para colmo te has bebido un par de cervezas, o alguna más y todo te da vueltas. Todo se desvanece. Y él te lleva a su casa, lo sabes porque tienes los ojos entre abiertos y reconoces la voz de su padre. Y ahí estás tú, en su casa, agarrada al cuello de su hijo con la mayor fuerza del mundo y muerta de miedo.
Tú:
Últimamente no haces nada más que suspirar Ane. No te sale nada bien. Estás todo el día aguantado al imbécil ese y pensando la manera de no cruzártelo. ¿Qué pasa que no hay más calles que en las que estás tú? Sales de ensayar y allí está, sales de entrenar y entra él. Vas a casa y su trayecto a la suya coincide con el tuyo. Entras al bar y están él y sus amigos. Hay que decir verdad que esto no es tan grande, pero esto parece acoso. Vais a pasar el día a la ciudad, a comprar ropa y a ver una película y allí están. Que feliz te hace, y ríes con ironía. Recuerdas el día que te pegaste con aquella chica porque habló más de lo que debería y que él no dudo en separarte de ella. Si hasta te acorraló contra una pared para que no siguieses. También recuerdas el día que le tuviste que llevar a casa abrazado porque no era capaz de andar recto. O el día que se te pinchó la rueda de la bici y te tubo que llevar en moto hasta tu casa. La verdad es que le ves más a él que a tus propios abuelos. Que calvario. Pero, ¿qué quiere de ti? Te ríes divertida al recordar las caras de todos incluyendo la de él. Que irónico todo. Si hasta le tuviste de profesor de matemáticas. Mientras él te miraba entretenido como estabas desesperada por entender las malditas ecuaciones de segundo grado o te hacías un moño para que no te caería el pelo en la cara tú le sacabas de quicio haciéndolo todo más complicado. Te paras en seco en ese recuerdo. Hay algo que entonces no entendías y ahora sí. Tu piel se erizaba, se te ponían los pelos en punta cuando él se ponía detrás tuyo y su cabeza estaba encima de tu hombro para poder ver que habías escrito. De lo malo malo, aprobaste el examen.
Él:
Te miras al espejo y suspiras con una medio sonrisa en la cara. Acabas de recordar lo difícil que fue enseñarla las malditas ecuaciones. ¿Cómo puede complicar tanto todo? Suspiras. Estás cansado de tener que hacerte el encontradizo con ella. Sales a la calle y vas con tus amigos a los bares para ignorar a todas las chicas que se te acercan y te quieren conocer. ¿Qué te pasa amigo? ¿Por qué ya ni las miras? Recuerdas aquella fiesta en la que te besó delante de todos tus amigos y de todas las chicas que había en aquel local. Como la odias en este instante. Te tumbas en la cama y metes un puñetazo al colchón.Maldita Ane. Luego recuerdas cuando deambulaba por la calle de noche sola hasta casa y se le acercaron unos tíos con muy malas pintas y cómo te encaraste a uno por ella. ¿Qué te pasa? Piensas en el momento que ella tenía el labio partido y no podías evitar mirarlo cuando la separaste de aquella imbécil. No sabes que la pudo decir pero no te crees que ella reaccione así por nada. Analizas cada uno de los recuerdos poco a poco. Te topas con uno que te llama la atención y te detienes en él. La primera vez que la viste durmiendo. Estaban acampando ella y sus amigas pero sólo ella se había ido a dormir. Entraste en la tienda de campaña y te costó despertarla. Sólo querías verla enfadada. Que guapa está cuando se enfada. Además su voz se vuelve aguda y te grita mucho. Te ríes al recordar como te quería matar cuando la tiraste una botella de agua. Más recuerdos. Otro beso. Esta vez se lo diste tú. Estaba de espaldas con el móvil en la mano. Le apartaste el pelo desde atrás y se quedó inmóvil. Ahí todavía eras tú. Recuerdas sus manos delicadas intentando tocar una canción con la guitarra y sonriendo. Ese día estaba deslumbrante.La viste pequeña y siendo toda una chica dura. Ahí fue cuando te diste cuenta que te volvía loco y todo porqué ella no te prestaba atención. Recuerdas ese tío que la pidió el número de teléfono delante de ti y lo celoso que te sentiste. ¿Qué te había hecho?

Estás tumbada en la cama mirando al techo como una tonta. Nadie entiende porque últimamente estas mucho así. Estás embobada mirando un punto fijo y aparentemente no piensas en nada. Cualquier persona que te estaría observando no se podría imaginar nada de lo que te está pasando por la cabeza. Cierras los ojos y miles de recuerdos pasan uno a uno por tu cabeza. Maldita adolescencia. Gruñes y te echas a reír con uno de los que acabas de recordar. Ahí esta él con su gran sonrisa mirándote a los ojos y vuelves a sentir aquella sensación. Tu piel se eriza y sientes un escalofrío recorriendo cada centímetro, cada poro de tu piel. Pasas a otro recuerdo y como no, ahí vuelve a estar él. Esta vez esta dándote un beso en el cuello y te estremeces. Hace mucho que no sabes de él. Sigues analizando cada recuerdo que tenéis en común y a volver a revivir cada sensación que sentía tu cuerpo cuando le tenías a escasos milímetros de ti. Lo que seguramente no sabes es que en algún otro lugar está él igual. Tumbado en su cama con una sonrisa de oreja a oreja que intenta borrar mientras piensa que defectos puede sacarte. A diferencia de ti él está imaginando diferentes alternativas a un futuro juntos. Tú te limitas a recordar y a volver a revivir cada momento. Te das cuenta que, si podrías, volverías a revivir todos y cada uno de los momentos de la misma forma que han pasado. ¿Por qué ibas a cambiarlos? Gracias a ellos estáis hoy así. Y, de manera involuntaria los dos pensáis en el mismo recuerdo... 
------------------------------------------------------------------------------FLASHBACK-Imbécil.-Estúpida.-Eres odioso.-Eres inaguantable.-Piérdete.(La distancia cada vez se acorta más y la adrenalina abunda más.)-Olvídame. Silencio. No dice ninguno nada más. Sólo se miran el uno al otro y sienten un magnetismo que les obliga a acercarse más. No entienden nada pero tampoco van a permitir dejar al otro con la última palabra. Él sabe jugar muy bien y piensa que ella no será capaz de entrar en su juego, así que se acerca mucho más, rompiendo la distancia y quedando a unos 4 centímetros de su cara. -Encantada de hacerlo. El problema es que tú no puedes vivir sin mí. Y entonces ella carcajea fuerte y le mira desafiante. Se acerca más a él y no le aparta la vista. Él se muerde el labio y ella sonríe pícara. Le encanta desafiarle. Pierde los nervios, los papeles. Pero esta vez, ella siente el corazón como si fuera a salir disparado. Le palpita muy rápido y se niega a pararlo. Menudo chute de adrenalina tiene, eso nunca le ha pasado.-El problema es que no quiero hacerlo. Ya esta. Liada. Ella no sabe que hacer y él tampoco sabe porque ha soltado eso. Sólo recuerdan el beso de después. No hay más. No saben quién fue quien se acercó a quién. Sólo saben que pasó. Y no hay un por qué, ni un mensaje sin descifrar. Lo que tenía que pasar, pasó. Ni estaba escrito, ni era el final de una película, ni era una telenovela. Era la vida real y lo que ambos nunca imaginaban estaba ocurriendo.---------------------------------------------------------------------------------Los dos están sonriendo al techo como un niño a su madre cuando le da su piruleta. Nada estaba bien, pero tampoco mal. Todo se desvanecía y son tantas cosas las que habían vivido en unos meses que se estaban asustando. Ni ella era así, ni quería serlo. Él quería jugar pero no se estaba dando cuenta que el juego terminó hace mucho tiempo. El juego que habían empezado tenía tantas partidas que ninguno podía ponerle fin. Mañana era el gran día, mañana pasará un año desde ese recuerdo, mañana se preguntarán si se verán o simplemente se dirán algo. 
Él, está apunto de un ataque de histeria. Coge el móvil y la envía un mensaje. Sólo pone "Mañana". Enciende un cigarro, abre la ventana y se sienta debajo. Contempla los coches cómo pasan: unos van muy despacio, otros intentan aparcar... pero él sólo se fija en el que va a 150km/h y le hace recordarse a sí mismo hace un año. Él vivía rápido pero gracias a ella ha aprendido a aflojar. 
Mira el móvil y abre la ventana. Mira las estrellas y suspira. Mañana. Se da cuenta de que él también lo recuerda. Espera 5 minutos para que lleguen las doce de la noche y le contesta con un "Hoy." Últimamente vive rápido, más rápido de lo habitual. Lo aprendió de él. Pero, aunque ninguno de los dos se lo hayan dicho nunca, los dos saben perfectamente que frase es la que les gustaría oír del otro. Sólo tiene dos palabras y aunque, saben que en realidad sería la frase contraria, para ellos es la que tienen que decirse...
-Te odio.