Cómo habías pensado todo pasa. Sólo que esta vez te coge en brazos y tú no tardas en aferrarte a su cintura. Le muerdes el cuello y te ríes. Los dos sois dos idiotas al seguir actuando delante de la gente. Os encanta mantenerlo en silencio aunque eso a veces os causa problemas. Más besos, más caricias y la adrenalina recorre vuestros cuerpos. Te apoya en la pared y te sigue besando como si le fuese la vida en ello. Suspiras y juegas con su pelo. Le miras a los ojos y te sonríe. Besa tu hombro y como si nada sueltas un "chico, estás perdido" que le roba una sonrisa. Últimamente te comportas como él al principio y sacas tu lado de chica mala que ni tú misma sabías que tenías. Tuerces la sonrisa y le miras. Maldito brillo de ojos. Te ríes y le robas un beso corto. "Quizá la que este perdida seas tú. Bueno, no. Yo soy el que está perdido y sólo tú me puedes encontrar, nena. " Te ríes. Bajas de sus brazos y sales corriendo. Te gusta hacerle rabiar.
Y, aunque los dos lo sabían ninguno iba a reconocerlo. Cada beso les hacía salir disparados hacia Marte, cada caricia provocaba una sensación extraña en ellos y cada insulto una sonrisa pícara. Los dos disfrutaban de lo que tenían pero, cada paso que daban para separarse eran tres para estar juntos.
Nunca eliges tú a quién vas a querer, nunca serás capaz de controlar lo que siente tu corazón. Porque...
"Los polos opuestos se atraen y son difíciles de separar"
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