Por muy corta que sea la vida quien pisa fuerte, deja huella.

martes, 26 de noviembre de 2013

"En tus labios" Capítulo 21.

Y es entonces cuando te das cuenta que la vida se basa en pequeños momentos que nos hacen reaccionar. Pequeños detalles que marcan la diferencia. Es ahí mientras contemplas como un imbécil su sonrisa y te sientes afortunado al saber que, esta vez, es gracias a ti. Cuando la miras a los ojos tanto tiempo eres capaz de ver cómo sus pupilas se dilatan, cómo la brillan los ojos cuando mira una foto de su padre, cómo sus mejillas sonrojadas cogen un tono rosa cuando habla sobre ella misma. Es ahí cuando me doy cuenta de lo perdido que estoy. Siempre pensé que todo lo que decían aquellas estúpidas canciones de amor eran sólo lo que todos queríamos oír pero, ahora me doy cuenta de lo equivocado que estaba. Ahora entiendo porque mi padre mira de esa manera tan especial a mi madre, porque las películas de amor siempre hacen que la realidad sea en color rosa,porqué después de estar con ella necesito volver a verla.... Soy un empalagoso porque me paso el día hablando de todo lo que siento, sin embargo, no he encontrado la frase que defina a la perfección este estado que es "estar enamorado". No hay palabras para explicar cómo me siento cuando su brazo roza al mío o cuando sus dedos dibujan corazones en mi espalda desnuda. Me gustaría poder gritar hasta quedarme afónico que la quiero, que la necesito en mi vida. Pero, ¿de qué me serviría? No necesito que todo el mundo lo sepa, con que ella lo tenga claro me basta. El amor es como un fantasma, nadie lo ve pero muchos afirman verlo. Yo he llegado a la conclusión de que el amor no son cuatro besos, tres caricias o una noche. El amor es cuando llevas mucho tiempo junto a esa persona y aún así, sigues poniéndote nervioso cuando sabes que la vas a volver a ver. Puede que sólo sea el sentimiento de un adolescente, la sangre espesándose que llega cada vez peor al cerebro o un simple soplo de romanticismo... No sé. Mucha gente se pregunta qué es el amor y todo el mundo acaba dejando sin responder esa pregunta porque les parece muy complicada la respuesta aunque, yo creo, que la respuesta es tan sencilla que fácilmente la pasamos por alto. La cuestión viene a ser complicada cuando nos negamos a reconocer que esa persona nos ha calado tan hondo que, si un día se fuera, no sabríamos ni andar solos. Ya sé que no hay que depender de nadie pero, al fin y al cabo, no es depender... es necesidad. Necesidad de sus besos, de sus sonrisas, de sus caricias, de oír su risa, de ver como arruga la frente, de ver como se muerde el labio inconscientemente, de ver como se peina, de sentir su respiración tranquila mientras duermes, de despertar con su brazo rodeándome,... ¿Es evidente? Son pequeñas cosas. Todo se resume a detalles. Y ahora mismo miles de parejas estarán besándose, rompiendo, soñando un futuro juntos,... disfrutando del sentimiento. Sé lo que quiero, siempre lo supe y no sé si en un futuro será igual. No puedo prometer un para siempre porque sé que, una vez lo prometí y fui yo mismo quién rompió la promesa. Ahora entiendo lo que es cometer una gran locura, lo que significa perder la cabeza por amor... Es ahora, cuando estoy de pie, frente a ti, leyendo estas líneas insignificantes dónde pido tu mano, dónde te digo que es real, que todo es de verdad. Espero no tener que pellizcar para que te creas que lo que hay en mi bolsillo es un anillo... Porque fuiste tú la que tubo la idea de hacer esta locura. No te pido que sea ahora, ni hoy, ni mañana... Sólo quiero que sostengas mi corazón con tu mano teniendo dos opciones:  cerrar el puño y ver como se rompe o... limitarte a sentir sus palpitaciones y ver como poco a poco, se puede empezar a notar tu nombre escrito a fuego en él. Muchas veces te he dicho que todos y cada uno de mis latidos son por y para ti. Exageraré, pero es así como lo veo yo. Porque cierro los ojos y a quién veo es a ti. Por que en tus labios muero yo... ¿Cómo decía aquella canción que no dejabas de cantar? "Y eres tú la única que me hace sentir vivo, que me enseñó a querer como se quiere de verdad, capaz de despertar las ilusiones y sentidos [...]Saldremos a delante a pesar de los problemas" ¿Era esa verdad? La de Rafa Espino... Pero bueno... Dejando las cursiladas a parte, no llores más, por favor Nicky. Necesito que me sonrías y te lances a mis brazos... quiero que seas feliz. No te alejes esta vez tú... No te vayas, por favor...  
                                                                                                                            Ulises.








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                                                                                Andrea, te lo dedico. Gracias por el apoyo incondicional y la motivación que me aportas para 
seguir escribiendo y conseguir mi sueño. Muchas gracias.
Con amor, el otro 21. 




"En tus labios" Capítulo 20.

-Nicky, ¿estás bien?
-Sí, mamá. Sólo estaba algo despistada. Lo siento. -Miro a mamá y vuelvo a mi habitación algo confusa. No puedo evitar dejar de recordar momentos.

Me siento en la repisa de la ventana en silencio y miro a la calle. Muchas veces hago esto y, sin saber por qué, me reconforta. Sin darme cuenta empiezo a pensar en todas las noches que he pasado llorando escondida bajo las sábanas de mi cama, reviviendo momentos que pasé junto a Ulises. Me giro y busco con la mirada una caja pequeña, blanca, con dibujos. Cuando la veo encima del escritorio voy a por ella para sacar una cajetilla de tabaco. La miro y suspiro. Llevaba mucho tiempo sin hacer esto pero hoy lo necesito. Vuelvo a la ventana y empiezo a jugar con el cigarro entre mis dedos. ¿Qué me pasa? Se supone que todo está bien pero algo en mí me dice que no, que no está nada bien. Empiezo a recordar más momentos deprimentes y lo enciendo. Una bocanada de humo sale de mi boca y miro el cigarro. ¿Cuántas veces me dije que no lo volvería hacer? Vuelvo a dar una calada y retengo dos segundo el humo en mi garganta. Miro el fondo de la calle y aquel vacío vuelve a inundarme.

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||FLASHBACK||
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El mismo mechero, diferente cigarro.
El mismo mechero, diferente momento.
El mismo mechero, el mismo lugar.
Diferentes lágrimas, mismo motivo.
Diferente causa, mismo dolor. 
Los mismos recuerdos, diferente situación.
Observaba como el cigarro se consumía,
el cigarro observa ahora como  mi vida me consume.

-No debería decirte esto, pero tienes que saberlo. Ayer les vi en la fiesta. -Dice Andrea con voz vacilante.
-¿A quiénes? -Pregunto nerviosa mientras enciendo el cigarro.
-Deberías dejar de fumar. -Dice con voz seca.
-Y tú de cambiarme de tema. -Gruño y la miro con una medio sonrisa dibujada en la cara. 
-A Ulises, Neit y todos esos. 
-Ah... Bien. -Respondo indiferente. -¿Y? 
-Estaba con otra. Tendrías que haber venido con Lucas. -Dice enarcando una ceja. 
-¿Para qué? 
-Para darle en los morros. 
-¿De qué me hubiese servido? -Observo el cigarro y doy una calada larga. Expulso el humo y niega con la cabeza.- No tengo cinco años como para jugar a ese juego, Andrea. Ya somos bastante mayorcitos como para seguir intentando algo que, evidentemente, no va a pasar. 
-¡Si yo no quiero que pase! Quiero que le demuestres que puedes estar con quién quieras.
-Con quién quiera, no.

Un silencio se hace entre las dos y sigo fumando tranquilamente. Tiro la colilla al suelo y la piso.

-Has cambiado, Nicky. -Dice de repente haciéndome volver a la realidad.
-¿En qué?
-En todo. ¿Dónde está mi Nicky? -Suspira.
-Aquí, ¿no me ves? -Suspiro y niego con la cabeza.
-Verte, te veo. Pero no te reconozco. ¡Hace unos meses no hubieses fumado un cigarro!
-Las cosas cambian, supongo.
-¿Qué piensas hacer?
-Nada, no tengo ganas de nada. 
-¿Ves? A eso me refiero. Antes tenías mil y un planes para hacer pero ahora te da pereza hasta tener que levantarte. -Me da la mano y una lágrima cae por mi mejilla.- ¿Qué te está pasando?
-No lo sé... -Suspiro y me abraza. - Quiero ser yo... -Me suelta y saco otro cigarro.- Estoy muy perdida, Andrea.
-¿Fumando crees que te vas a encontrar? -Dice y suelta una pequeña carcajada. 
-No, pero me relaja. 
-Habrá que encontrar otra cosa que te relaje... ¿Hace cuánto que no escribes?  
-Hace tiempo que dejé de escribir... -Suspiro y muevo el pie nerviosa.
-¿Por qué? Siempre se te ha dado bien y encima, antes era como te desahogabas.
-Renuncié a escribir cuando todas y cada una de mis palabras eran sobre él. ¿Sabes a lo que me refiero? A sentarme frente una hoja en blanco y que lo único que pueda escribir sea sobre como me siento. A llegado a ser una manera de revivir cada momento, cada sentimiento, cada sensación,...  Me niego.-Digo en voz baja y aparto la mirada. Doy una calada al cigarro y suspiro.
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Veo a Ulises entrar con una sonrisa en mi cuarto y abrir los ojos exageradamente al verme fumando.
-¿Qué haces? -Enarca una ceja y cierra de golpe la puerta. -¿Desde cuándo...?
-Desde el 22 de Junio.
-¿Qué? -Suspiramos al unisono y termino el cigarro. 
-Desde la noche del 21, más concretamente, en la fiesta de fin de curso cuando... -Se frota la nuca y aparta la mirada.
-...Cuando me viste poniéndote los cuernos. 
-Si. Sorprendido, ¿eh? -Asiente y se sienta a los pies de la ventana. 
-¿Puedo preguntarte algo? -Sus ojos ahora muestran un color peculiar, un color que no tiene nombre pero que es intenso y me deja sin aliento. Un color pardo, un color miel, un color diferente. Asiento levemente y doy una calada al cigarro.- ¿Dónde estabas?
-Detrás de ella. ¿No te acuerdas?
-No... -el rubor aparece decorando sus mejillas de un color rosa palo justo en la zona más próxima a los ojos.- Había bebido demasiado...
-¿Por qué lo hiciste?
-No me creerás pero... pensé que eras tú. 

Un silencio aparece y termino de fumar. Saca él un cigarro y se apoya a mi lado en la ventana mientras lo prende. ¿Qué? ¿Me confundió? Intento recordar a la chica pero no la veo. No veo su cara. ¡Estaba de espaldas! ¿Quién era? 

-Tú besas mejor... -Dice a escasos centímetros de mi cuello y una carcajada se me escapa sin querer. 
-Menos mal... -Suspiro.- Sólo faltaba que encima de confundirme, bese mejor que yo. 

Sigo mirando a través de la ventana y mi corazón se acelera. Cierro los ojos y siento el contacto de sus húmedos, suaves y gruesos labios sobre la piel desnuda de mi cuello. Aunque no le vea sé que está sonriendo, que me acercará tirando de mi cintura y que agachará la cabeza. Le morderé el labio y una leve carcajada será, entonces, música para mis oídos. Te miraré de frente, a los ojos y articularas un "te quiero" con los labios para regalarme un beso dulce. Pero está vez seré cruel y apartaré la cara para enfadarte. Agarraras mi cabeza con tus manos y aplicando un poco de fuerza me darás un beso. Saldré corriendo por el pasillo con mi chaqueta y...

-Y, ¿Si hubiese sido así? -Dice desafiándome con su voz ronca. 
-Me hubiera casado con Héctor. -Una carcajada sale de mi garganta y su cara es de pocos amigos. Mis planes se habían roto. 
-Cállate. -Su voz es seria pero enseguida sonríe. 
-Antes te llevabas bien con él...
-Antes te gustaba Neit...
-¿Te acuerdas cuándo le escribiste a Andrea una carta de amor por San Valentín...? -Una carcajada nos sale a los dos y él asiente. 
-Si... Cuando te pusiste muy celosa. ¿Te acuerdas cuando Neit te pidió salir y le dijiste que sí? ¿Que tenías doce años? 
-Más o menos... -Me tapo la cara y suelto una carcajada. - ¿Sabes lo que nunca olvidaré...? -Le miro tímidamente y sonrío levemente. 
-¿El qué? -Dice sonriente.
-Cómo me enteré de que te gustaba... -Suelto una carcajada y veo una cara de horror.
-¡No tenías que estar en el baño de chicos! ¿A quién se le ocurre? ¡Sólo te conozco a ti! -Suelto una carcajada y veo como se frota la frente.- ¡Todavía no me lo explico!
-Pues estaba escondida ahí, no me acuerdo exactamente por qué, entrasteis tú y Neit al baño. Yo levanté mis pies y me quedé sentada en la taza del váter. Le estabas gritando porque decías que no era normal que tu mejor amigo se ponga a salir con la chica que te gustaba a ti y al oír eso me caí. -Suelto una carcajada.
-¡Eso no!- Su risa me contagia y acabamos los dos llorando.- ¿Cómo puedes entrar al baño de los chicos? 
-Estaba escondida... -Susurro y se pone colorado.
-Me acuerdo que saliste corriendo y Neit se empezó a reír. ¡Me dejé los pulmones corriendo detrás de ti!-Suspiro y me acuerdo de la situación. Esto sin duda era felicidad. Me dolía las comisuras de los labios de tanto sonreír y la tripa de reírme tanto. Esto era ser feliz sin duda alguna.
-¿Te acuerdas lo ñoño que era entonces yo? Te abrí mi corazón en dos minutos. 
- ¿Entonces? ¡Todavía lo eres! Eres peor que el guionista de Mario Casas. -Suelta una carcajada y me coge la mano. 
-Nicky... es que tú me gustas mucho... -Se encoge un  poco y se pasa el pelo por la nunca.- Fue algo así , ¿verdad?
-No fue así. -Abro la boca y le miro desafiante.- ¿No te acuerdas? -Me río y le miro. 
-Si me acuerdo pero no quiero decirlo en alto... 
-Hazlo por mi, por favor. 
-Nicky...
-Por favor. 
-Está bien.-Vuelve a ruborizarse y le sonrío dulcemente.- Estaba en una esquina del patio respirando dificultosamente y te vi. Me preguntaste si era verdad y te dije que si. Me puse rojo como un tomate y te sentaste a mi lado. Me preguntaste si era una broma pesada y negué con la cabeza. Solté un par de lágrimas y te dije que me gustabas pero que sabía que yo a ti no porque llevaba brackets, no era el más alto y porque no era el mejor en nada. No me dejaste terminar mi frase porque me besaste y te dije que llevaba meses soñando con ese momento. 
-¿Todavía sueñas con ese momento? - Apoyo en su hombro mi cabeza y miramos los dos el fondo de la calle.
-Ahora no me hace falta soñarlo porque puedo recordarlo, imaginarlo o cerrar los ojos y pensarlo. ¡Qué narices! No necesito nada más que inclinarme y besarte.

Y como había dicho, se mueve quitándome la cabeza de su hombro, se inclina y me besa. 

domingo, 24 de noviembre de 2013

"En tus labios" Capítulo 19.

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||FLASHBACK||

Es extraño cómo algo que ha pasado hace tanto tiempo puede ser doloroso. Es comparable a una cicatriz abierta a la que se le echa limón para que escueza. No entiendo como puede ser así... Recuerdo sus besos, sus caricias, sus abrazos y algo en mí se rompe un poco más. Esa sensación al oír nuestra canción, ese sentimiento que aparece al cerrar los ojos y oír su risa, esa nostalgia al ir por la calle y que alguien lleve su colonia,... No sé si soy capaz de explicarlo. Al fin y al cabo, sólo es vacío. Un vacío que se apodera poco a poco de todo tu ser hasta inundarte en una oscuridad absorbedora. Sentirte sólo entre tanta gente... Sonreír para que nadie vea el caos que eres ahora mismo. No sé. Puede que esté exagerando o simplemente que sienta demasiado. ¿Cómo se olvida a alguien que te hacía olvidarte de todo? Ni Platón, ni Aristóteles, ni ninguno de esos filósofos han sido capaces de pararse a pensar el porqué duele tanto perder a alguien.

Pensándolo detenidamente te das cuenta de que, a lo largo de la vida, nos la pasamos viendo como la gente que un día entró, se va, sin darnos tiempo de pedirles que se queden, que sigan a tu lado. Es complicado. Una vez leí que la vida era un autobús en el que íbamos montados. En cada parada la gente se subía y bajaba, acompañándote en cierta distancia del trayecto. Unos no te importaba que se bajasen en la siguiente parada pero, la idea de que los que te importaban lo hiciesen, te aterraba. Tiene lógica. Eso es cierto pero, ¿cuándo estamos realmente preparados para decir adiós?

Había acabado rota. A nadie le importaba que mi corazón fuese ahora un montón de trozos acumulados a los que nadie le apetecía reconstruir. De experiencias se basa nuestra vida y yo, desgraciadamente, no tengo ninguna buena a la que agarrarme. Él afirmaba quererme desde aquí hasta Venus pero, ¿dónde está cuando le necesito? Se esfumó tan rápido que al parpadear le perdí de vista. ¿Qué hago yo ahora? Estoy muy perdida y sólo me quedan heridas provocando pequeños calambres que hacen de mi día a día un paisaje gris. Yo sigo siendo aquella niña frágil que sólo  podía sentirse segura en sus brazos pero, él quería abrazar a otras. He llegado a cuestionarme si de verdad él estuvo en mi vida, si formó parte en ella, si todo fue real. ¿Serán alucinaciones mías? ¿Habrá sido todo un sueño bonito del que me tuve que despertar? Yo quería que se quedase aquí, arropándome por las noches y despertándome con besos por las mañanas. Quería dibujar su rostro en lo alto del firmamento para que todo el mundo pudiera admirar la perfección de su sonrisa. Quería que fuera mi casa dónde pudiese acudir para esconderme del mundo. Quería tantas cosas... Y ahora no me queda nada. Deseaba con todas mis fuerzas abrazarle una vez más, sentir el calor de su cuerpo junto al mío, oír a su acelerado corazón, suspirar al sentir su beso en el pelo, impregnar mi ropa con su olor... Suena estúpido, irracional, infantil, egoísta, pero... ¡yo no estaba preparada para ver como cogía sus cosas y se largaba de mi vida! Quizá sea lo mejor pero ,¿y qué? Él ya estaba clavado en mi corazón, o lo que quedaba de él, porque aunque alguien quisiese recomponerlo habría huecos qué, al romperse, se han perdido.

Me siento en la repisa de la ventana y enciendo un cigarro. A lo lejos veo un grupo de chavales, cantando, felices y les observo. ¿Qué problemas tendrán en su vida? Sigo fumando y el móvil suena. Una canción llega a lo lejos y veo la sombra de alguien tocando la guitarra. Enseguida reconozco la canción...

"Y es que yo me muero por dormir contigo, 
pasarme la noche metido en tu ombligo, comernos el sol y la luna. Y ver las batallas caer de una una, para así vencer otra vez al olvido, y empezar de nuevo lo que hemos vivido. 
Los besos tan largos, los tragos amargos. Lo que hemos vivido. Pasiones y sueños que he hemos compartido. Lo que hemos vivido. La risa, los cuentos, los malos momentos. Lo que hemos vivido. Comernos la vida, bebernos el miedo. Lo que hemos vivido."

Una pequeña punzada invade mi corazón y el aire me asfixia. Es nuestra canción y yo me estoy volviendo loca. Despistaos interpreta mejor la canción pero veo que me acompaña allá a donde voy. ¿Qué pasa? Siento un nudo en la garganta y los nervios a flor de piel. Otro cigarro. ¿Qué hago fumando? Suspiro y los nervios terminan de apoderarse de mi. ¿Qué ha pasado? ¿Cuánto tiempo ha pasado? ¿Por qué sigo así? Una lágrima cae por mi mejilla y el frío me llega hasta los huesos. Otra lágrima la sigue y, a la anterior, otra. Empiezo a ahogarme en el propio mar de lágrimas que yo he creado y una angustia se instala en mi interior. Cierro los ojos y una pequeña brisa me roza. Mi piel se estremece y siento el vacío de nuevo.

 Perdón,  perdón, perdón, perdón, perdón, perdón, perdón, perdón, perdón, perdón, perdón, perdón, perdón, perdón, perdón, perdón, perdón, perdón, perdón, perdón, perdón, perdón, perdón, perdón, perdón, perdón, perdón, perdón, perdón, perdón, perdón, perdón, perdón, perdón, perdón, perdón, perdón, perdón, perdón, perdón, perdón, perdón, perdón, perdón, perdón, perdón, perdón, perdón, perdón, perdón, perdón, perdón, perdón, perdón, perdón, perdón, perdón, perdón, perdón, perdón, perdón.

Su voz repitiendo esa palabra me retumba en la cabeza y necesito escapar. ¿Vodka? Brindemos. Saco la botella, un baso y pongo la música. Lleno el vaso y le doy al play. "Brindemos por las mentiras -bebo-, brindemos por todas y cada una de las lágrimas que he derramado -bebo-, brindemos por el dolor que ahora tengo gracias a Ulises -bebo-, brindemos por cada beso -bebo-, brindemos por..." Mi garganta ahora mismo arde, mi corazón late a toda prisa, mis ojos son un mar en el que nadie quiere mirarse, la soledad se vuelve fría, el móvil suena, las promesas se rompen, las ilusiones desaparecen, los recuerdos vuelven,... pero sigo bebiendo. Alcanzo el móvil ignorando las conversaciones de WhatsApp sin leer. Busco en la agenda los favoritos y me quedo paralizada mirando el móvil. ¿Hector o Ulises? ¿Hector o Ulises? ¿A quién debo llamar? Suspiro y otra lágrima se desliza lentamente por mi mejilla. La llamada comienza y empiezo a oír el pitido.

-¿Nicky? -Su voz a dormilada me hace llorar más.
-¿Por qué?- Siento como mi voz está rota y un escalofrío recorre mi nuca.
-¿Eh?
-¿Por qué?- Apenas pronuncio las palabras y trago saliva.
-¿Estás borracha?
-No. -Un silencio me hace parar de golpe.
-¿Dónde estás? ¿Estás bien? ¿Te han dejado sola?
-No, no estoy bien. Gracias por ser el mayor cabrón del mundo y si, estoy sola. -Me paso la manga del jersey por los ojos y siento las lágrimas en mi antebrazo.- ¿Por qué...? Quiero saberlo. ¿Qué hice mal? ¿Tan fácil se te hizo olvidar todo? Explícamelo. Necesito saber cuándo te rendiste. ¿Qué nos pasó?
-Nicky... -Suspira y yo suelto un sollozo.
-Nicky no. Habla. Me lo merezco.
-Está bien, yo....
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-Nicky, ¿estás bien?

miércoles, 20 de noviembre de 2013

"En tus labios"Capítulo 18.

NICKY:

Camino hacia la cafetería de la mano de Paula. Me acerco hasta la máquina de chucherías y suspiro. Me agacho hasta ponerme a su altura y veo su cara de sueño.

-¿Qué quieres cariño? -Digo dulcemente y ella se balancea sobre el sitio.
-Chocolate. -Dice y se pasa su pequeña mano por el pelo.
-Vale.

Meto el dinero en la máquina y le pulso a la tecla. La barrita de chocolate cae y Paula no tarda ni dos segundos en cogerla y abrirla. Me da la mano y volvemos a la sala de espera. Cuando estamos llegando veo a Ulises abrazado a su madre mientras la seca las lágrimas. Paula me tira del jersey y la miro.

-¿Por qué mamá llora? -La pregunta me pilla de sorpresa y me agacho a su lado.
-Mamá está triste... Deberías ir a darla un beso y un abrazo. Al "tato" también.

Me mira confundida y sale corriendo para tirarse en ellos. Me duele que no sea todavía lo suficiente mayor como para poder entender que es lo que pasa al rededor. Vuelvo a la cafetería y compro unos cafés. Cuando me dirijo a la sala de espera veo a los abuelos de Ulises llorando y un escalofrío recorre toda mi espalda. ¿No habrá...? Aparto el pensamiento de mi cabeza y camino hasta llegar. Veo a Ulises sentado al lado de su hermana con una lágrima cayendo por su mejilla. Me acerco y los dos me miran. Ulises articula algo con la boca que no logro entender y me abraza. Le doy un beso en la frente y me agarra más fuerte. ¿Qué ha pasado aquí? Cojo un café y le doy un sorbo corto.

-Tengo que ir a casa con Paula.-Dice suspirando mientras asiento.
-Te acompaño.
-Nicky, se acaba la evaluación en breve, no te la juegues. -Su voz era ronca y dura.
¿Y? Te recuerdo que no bajo del 8 en ninguna asignatura, Andrea me puede pasar los apuntes y respecto a las faltas da igual. -Digo y apoya su frente en la mía.- ¿Quieres estar solo con ella? -Niega moviendo lentamente la cabeza y sonrío como puedo.- Pues no hay nada más que hablar.
-Gracias...
-Pero, ¿ha pasado algo? -Digo con voz temblorosa mientras veo como suspira.
-Se puede quedar paralítico... -Susurra en voz baja y cierro los ojos.
-¿Se puede? ¿Aún queda una posibilidad de que no sea así? -Suspiro y un poco de esperanza se le dibuja en la cara.
-Es complicado pero si... -Dice con una sonrisa.
-¡Eso es bueno! Hace menos de veinticuatro horas pensabas que no le ibas a volver a ver. ¡Alégrate! -Le abrazo y sus manos rodean mi cintura.
-Te quiero... -Susurra y le doy un beso fugaz en los labios.







-¿Dónde tenéis el ketchup? -Miro en un armario, dudosa, sin ver nada parecido a un bote de ketchup. Camino hasta el baño y veo a Paula subida en un pequeño taburete mientras Ulises le desenreda el pelo. Me apoyo en el marco de la puerta y le observo. Cualquiera que no supiera de la existencia de esta niña, no se creería que tenga esa actitud. Me mira y sonrío como una imbécil.

-¿Necesitas algo? -Dice mientras sonríe como puede.
-¿La sirenita, Aladdin o Cenicienta? -Digo y él se empieza a reír.
-Y, ¿Blancanieves? -Dice divertido.
-Yo quiero ver a Tiana. -Paula nos mira y los dos soltamos una carcajada a la vez.

Una hora después Ulises lleva en brazos a Paula hasta la cama, la acuesta, la arropa y le da un beso en la frente. Su móvil empieza a sonar y veo en su cara la preocupación reflejada. Una sonrisa se dibuja en su rostro tras responder y me acerco despacio. Cuelga y me coge en brazos. Todo vuelve a la normalidad.


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SEIS MESES DESPUÉS... 
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ULISES:

El día decisivo a llegado. Todos los estudiantes de segundo de bachiller están ansiosos esperando las notas de Selectividad. El verano está a punto de empezar, el calor se siente, la ropa de verano está por todas partes y yo, debo ser el único al que no le preocupa la nota. Saco del bolsillo un paquete de tabaco del cual cojo un cigarro. Lo enciendo y doy una calada. Una bocanada de humo me rodea y comienzo a caminar. Me acerco a la orilla del río y cierro los ojos. Un suspiro se me escapa y los nervios ocupan cada parte de mi cuerpo. Hace dos semanas que no la veo. Un nudo en la garganta me deja casi sin aliento y vuelvo a dar una calada al cigarro. ¿Qué estará haciendo?

Sin darme cuenta empiezo a recordar todo lo que ha pasado este año. Es increíble lo rápido que se pasa un curso. Para cuando te quieres dar cuenta vuelve a ser junio, el sol vuelve a brillar emitiendo calor, los pantalones cortos, los días de piscina, los días sin tener que madrugar,... vuelven. Las discusiones, los reencuentros, los sentimientos, los miedos, el estrés, los exámenes, los viajes, la rutina... En mi cabeza no paran de aparecer y desaparecer momentos. ¿Cómo ha podido pasar tanto tiempo desde aquella tarde en la nos encontramos? Sigo fumando tranquilamente apoyado en la barandilla y suspiro. Ni siquiera sé que voy hacer en cuanto acabe el verano. Necesito nota para entrar en la universidad y poder cumplir mi sueño. Suspiros y más suspiros. ¿Qué me pasa? ¿Qué a cambiado? Miro mi muñeca y empiezo a jugar con la esclava. ¿Estará pensando en mí o no? Hoy es su cumpleaños y, aunque casi no hablamos la he pedido que quede conmigo. Tiro el cigarro y lo piso. Miro el lado contrario del río y sonrío sin saber por qué. Unas manos tapan mis ojos dejándome aspirar el olor a un perfume que es muy familiar para mí. Siempre acabaría encontrando este olor por muy leve que fuese. Una pequeña risa llega a mis oídos y me hace reír también. Me giro y siento como mi corazón se acelera. La curva más perfecta está dibujada en sus labios llamándose sonrisa. Acerco mi cara hasta su oído y en un susurro digo "Felices dieciocho años, Nicky." con una voz muy ronca. Aparto su pelo y le doy un suave beso en el cuello haciendo que su piel se erice. Humedezco mis labios y le doy otro en la comisura de sus labios. La miro a los ojos contemplando ese verde esmeralda, hasta que rompe la distancia para situarse a escasos centímetros de mis labios. Agarro su cintura y la estrecho hacia mí sintiendo su aliento en la cara. "Ahora es dónde cortaban la película, ¿no? Donde salían los espectadores del cine y los lectores cambiaban de libro...." Digo con una sonrisa pícara en la cara y ella asiente.

-Hace cinco meses, dos semanas y cinco días me dijiste que no sabías que iba a pasar con nosotros. Que las historias de amor que nos hacen enamorarnos acaban tras la declaración de amor. ¿Recuerdas? Hace tres años te besé por primera vez y sentí que podía llegar a comerme el mundo de tu mano. Hace seis meses y medio nos encontramos por casualidad. Hace un año cometí un error. Que vueltas da la vida, ¿eh? Hace quince minutos me estaba volviendo loco por verte... Este curso he aprendido muchas cosas y casi todas a tu lado. Menuda mariconada estoy soltando. -Se ríe y la acerco más.- He aprendido a enamorarme todos y cada uno de los días de ti  por cosas tan simples como cuando te muerdes el labio, tus moños improvisados, tu sonrisa por las mañanas, mi camiseta haciendo de pijama... No sé exactamente que quiero decir pero, a la vez, quiero abrirte mi corazón. Quiero recordarte que llevo tu nombre grabado a fuego en mis huesos, que mis latidos se aceleran cuando te tengo a esta distancia, que un nudo en mi garganta se instala cuando te vas. Te necesito a ti, con todo incluido. Siendo la cuerda que me sostiene y a la vez, me ahoga. Siendo la causa de mi sonrisa y mi punto débil. Despertándome por la mañana enredado en tu cintura.
-Para. -Su voz me sorprende. ¿Qué la pasa?
-¿Por qué? -Digo mientras mi respiración se altera.
-Quiero decir algo. -Parpadea un par de veces y me veo reflejado en sus ojos.- Yo te voy a decir que va a pasar. Tendrás alguna locura de plan para hoy, que yo estaré encantada de hacer porque es junto a ti. Está noche la luna se morirá de envidia porque pienso contar  todos los lunares de tu espalda y no las estrellas que brillen en el cielo. Me pasaré el verano enredada en tu cuello mientras planeamos mil y un locuras más. "Si yo, tú" ¿Recuerdas? Esa canción fue la primera que me dedicaste. Caeremos, tropezaremos, nos mataremos pero siempre juntos. Ahora la cursi soy yo, la que está prometiendo cosas que son muy serias pero es lo que mi corazón me dice ahora mismo. He llegado a enamorarme hasta de tus gritos, tus enfados y tu larga lista de manías.
-Juguemos a un juego. -Digo sin pensar.
-¿Qué? -Carcajea y niega con la cabeza. - Destrozas mi precioso discurso... ¿para jugar?
-Si. Cierra los ojos. -La digo y obedece. Poso mis labios contra los suyos y enrolla sus manos en mi cuello.-No me beses. -Digo sin despegar sus labios de los míos y ella vuelve a obedecer.- Saborea el momento. Tú, yo,... a esta distancia. -Siento como deja de respirar un par de segundos y veo como su piel se vuelve a erizar.- Esto, esto es lo que me da fuerzas. -Le doy un beso en el labio inferior y ella no responde.- ¿Quieres jugar?
-Si.
-Es muy sencillo. Sólo tienes que besarme pero con una condición. -Abre los ojos y me mira arqueando una ceja.- No puedes volver a dejar de hacerlo.

La chispa que tres años lleva despierta en el fondo de nuestros corazones ahora mismo ardía casi, o tan fuerte, como el éxtasis que resultaba esto. A pesar de haber pasado tanto tiempo dedicándome a sus besos todavía no sabría definirlos. Cada uno era diferente pero me causaban el mismo sentimiento. Se aparta y veo en sus ojos un brillo especial que sólo era para mi. Sin apartar la mirada de sus ojos, saco con cuidado lo que llevo en el bolsillo. Con la otra mano cojo la suya y le doy la vuelta. Pongo lo que había sacado anteriormente del bolsillo y una sonrisa traviesa se dibuja en mi cara.

-Antes de que te asustes, de que me quieras matar, antes de tener ganas de gritar... Escúchame. Esto sólo es una de mis locuras, ya sabes, pero necesito saber si serías capaz de cumplirla. Simplemente quiero hacer esto, aunque mis padres me matarán, aunque no es como había imaginado, aunque pienses que he perdido completamente la cabeza... -Abro la palma de mi mano dejando caer en la suya el contenido. - Sólo te quiero a ti.

Primero abre los ojos exageradamente, después me mira con la boca abierta. A continuación, pestañea varias veces y vuelve a mirar su mano. Sonrío satisfecho y ella me mira sin salir de asombro. En efecto, un anillo ocupaba un pequeño espacio de su mano. Pero no era un anillo de matrimonio, no era un anillo que se regalan las parejas por cualquier motivo. Simplemente con ese regalo estaba haciendo una promesa que hasta hoy, estoy cumpliendo. Hablo de lo que un día hable con mi padre, de todas las cosas que le había dicho. De soñar despierto.

-¡SIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIII! - Grita y salta en mis brazos. ¿Qué?- ¡CLARO QUE SI! ¡TE QUIERO MUCHO! - Sus labios no me dejan articular palabra porque para cuando reacciono me están besando toda la cara. - Escapémonos, esta noche. Hagamoslo y que sea nuestro secreto. ¿Qué mas da? Si yo te quiero y tú me quieres, ¿qué importa todo lo demás? -La miro sorprendido y creo que me he perdido algo.
-¿Qué? -Digo algo nervioso y ella me abraza fuerte.
-Es una locura... ¿Por qué no? -Dice y se empieza a reír.- No tiene ni porque enterarse nadie. ¿Qué te parece?
-¿De qué?-Digo con una sonrisa en la cara y ella se empieza a reír.
-Casémonos en secreto.


Y esta vez, la locura fue de ella. Pero dicen que en la locura siempre se esconde un poco de cordura. Yo sentía ahora mismo un mareo impresionante pero, no podía decir que no. Nuestra relación era nuestra gracias a todas estas locuras que nos caracterizan. A ser impredecibles hasta para el otro. Puede que sea un error, que sea demasiado pequeño pero... Joder. Es una simple locura. Nadie tiene por qué enterarse. Estaba totalmente perdido... por ella.

martes, 19 de noviembre de 2013

"En tus labios" Capítulo 17.

ULISES:

-¿Qué tal están tus padres? -Dice la madre de Nicky y me sonríe levemente.
-Pues bien... como siempre.- Doy un trago a mi Coca-Cola y miro de reojo a Nicky.
-Hacía mucho que no venías por aquí...
-Mamá. -Estaba claro que Nicky no le había contado nada y me alegra el saberlo. Quizá de otra forma no me permitiría entrar a su casa. Apoyo mi brazo en el respaldo de su silla y su madre me mira curiosa.
-Ay, hija. No he dicho nada malo. -Las dos hacen la misma mueca y no puedo evitar soltar una breve carcajada. Se parecen más de lo que parece.

Nicky se levanta a llevar los platos y rápidamente hago lo mismo. Me señala a la silla y vuelvo a sentarme en ella. Sale por la puerta con los platos y su madre se inclina sobre la mesa.

-¿Vas en serio?
-¿Perdón? -La miro confuso y ella asiente.
- Si la quieres... -Suspira y me rasco la nuca.
-Más de lo que te crees. -Suspiro y suelta una sonrisa de aprobación. - No podría hacerle daño.

Esa frase no era del todo cierta. Es verdad que un día si se lo hice, pero ahora no sería capaz. Al menos, a posta. Tener a mi suegra ahí delante me hace sentir incómodo y juego con la cuchara que tengo delante. En sus ojos se aprecia el dolor y el cansancio acumulado. Siempre pensé que era una mujer fuerte, decidida, valiente. Una persona admirable entre tantas. Recuerdo el rostro que tubo hace un tiempo atrás y me doy cuenta de que no solo Nicky y yo hemos cambiado. Su madre siempre había sido una mujer risueña, capaz de dedicarte una sonrisa en cualquier momento pero ahora... Ahora supongo que no. Nicky vuelve y se sienta a mi lado esbozando una sonrisa. Nuestras manos se encuentran bajo la mesa y nos miramos como si seríamos cómplices de un asesinato. Esto me hace sentir extraño. Es algo privado, íntimo, nuestro. No sé como explicarlo pero por un momento una tranquilidad abunda en mi alma. Su mano es pequeña y hasta parece delicada.

-Bueno chicos, marcho. -Dice su madre sacándome de mis pensamientos. La mano de Nicky suelta la mía y me levanto para despedirme de su madre.

Cinco minutos después estamos los dos solos y un silencio llena el piso. Sacamos los libros y nos ponemos cada uno a hacer sus respectivos deberes. Suspiro y tenerla tan cerca no me deja concentrarme. Empiezo a jugar con los bolígrafos y la miro cómo se revuelve sobre su silla. Historia. Sabe de sobra que no necesita estudiar demasiado esa asignatura de lo bien que se le da. Sería capaz de cortarme todo lo que ha pasado en tres siglos diferentes de historia. Mi móvil suena y no sé porqué tengo este mal presentimiento.



NICKY:

Intento no escuchar su conversación y me centro en el tema de historia. No sé porque pero me resulta bastante sencillo. El examen anterior saque un nueve y no me preocupaba demasiado el siguiente que me tocase hacer. Miro por el rabillo del ojo a Ulises y veo como su cara se empieza a desencajar. ¿Qué pasa? Me giro y le miro directamente mientras clava su vista en el cenicero. Revuelve en su mochila buscando algo y saca un paquete de tabaco junto a un mechero. Se levanta y me mira mientras recorre el comedor de un lado al otro. Suspiro y empiezo a sentirme nerviosa. No entiendo nada y veo que él tampoco me va a aclarar nada de momento. Cuelga y se enciende el cigarro. Se apoya en la pared mirando a través de la ventana en silencio.

-Ulises... -Digo nerviosa y no contesta.-¿Ulises? -Se gira y me mira mordiéndose el labio. Una lágrima cae por su mejilla haciéndome sentir confusa. Da una calada al cigarro y suelta el humo nervioso.
-Mi padre... -Suspira y otra lágrima cae por su mejilla. Me levanto corriendo y me acerco hasta él. Apoya la cabeza en la pared y se revuelve el pelo.
-¿Qué pasa?
-Ha... ha tenido un accidente.

Sus ojos miran en mi dirección pero su mirada está perdida. Siento como poco a poco se derrumba y al acabar el cigarro se enciende otro. Le abrazo fuerte y siento sus cálidas lágrimas mojando mi jersey. Sabía perfectamente la relación que tenía con su padre. Sus fuertes brazos ahora han quedado despojados de la fuerza que los caracterizaba, su rostro estaba completamente desencajado y sus lágrimas gritaban a voces el miedo que sentía. Acaricio su cara mientras la acomoda en mi pecho.

-¿Qué ha pasado? -Digo en tono dulce y sus brazos me rodean. Estaba demasiado dolido sino, nunca hubiera permitido que alguien le vea llorar.
-Un... un coche se ha estrellado contra el suyo. Creen que el otro conductor... -Una oleada de lágrimas le impide hablar y le abrazo fuertemente. Necesita desahogarse hasta que no sienta necesidad de seguir llorando. Durante unos minutos se mantiene en silencio. -Iba borracho.
-¿En qué hospital está? -Cierro los ojos y siento su respiración entre cortada.




ULISES:

El dolor se había instalado en mí dejándome sin habla. Mi cabeza estaba apoyada en el hombro de Nicky y sentía como el sueño cada vez pesaba más. No dejaba de pensar en la operación a la que tenía que someterse. No entiendo como pueden pasar cosas así...

-Nicky. -Mamá entraba en la sala de espera y ella la mira curiosa.- Ir a casa, es tarde. Prometo que si nos dicen algo os llamo pero haz que descanse. Mañana va a ser un día duro para todos... Traer algo de ropa y descansar. Aquí todos no hacemos nada... -Su voz era dulce pero firme. Estaba claro que no tenía esperanzas de que contestase.
-De acuerdo. -Me levanta y me da la mano. -Vamos. Mañana cuando vengas nos dirán que todo ha salido bien. -Sus ojos me miran y muestra una sonrisa tímida. Los dos sabíamos perfectamente que ninguno iba a dormir mucho.

Al salir, Nicky me ofrece un cigarro. Ella no fuma, pero sabe que lo necesito. Suspiro y le agarro la mano.

-Por favor, duerme en casa. -Digo después de dos horas en silencio.- No puedo ir a casa solo. -Suspiro y ella asiente.

Caminamos un buen  rato en silencio y la noche había caído mostrando un cielo oscuro sin estrellas. Llevaba lloviendo toda la tarde y el frío me llegaba hasta lo más hondo. Al llegar a casa nos tumbamos directamente en la cama y el reloj marca las 3. No tardo en dejar que el sueño me termine de vencer.





*Una melodía cada vez suena más cerca*
Abro los ojos de golpe y Nicky da un respingo en la cama. Cojo el móvil nervioso y es mamá. Son las cinco y media. Algo malo pasa.



lunes, 18 de noviembre de 2013

"En tus labios" Capítulo 16.

NICKY:

-¿Se puede saber que diablos haces? -Grito malhumorada.
-¿Qué? Para una vez que no empiezo yo... -Suspira y aparto el pelo de mi cara.
-No me vengas con esas Ulises. -Digo mientras camino y me doy la vuelta. -Sigue siendo mi mejor amigo.
-¡Y tú mi novia! -Dice gesticulando con los brazos.
-Ya... -Digo y me muerdo las uñas. -Pero eso no te da la razón... ¡Le has dado una paliza! -Veo una risa en su cara que anula inmediatamente. Se acerca a mi y me agarra de la cintura.
-Lo siento, Nicky. Me he pasado... -Dice mientras miro como pasan los coches en la carretera.
-No lo vuelvas a hacer, por favor... -Suspiro y al fin le miro.
-Te lo prometo.-Dice y algo en mi se tranquiliza. Esbozo una sonrisa y me da un beso en la mejilla. - ¿Prometes no enamorarte de él? -Dice en tono gracioso y no puedo aguantarme la risa.
-Si. -Digo a carcajadas y sonríe. Miro sus ojos, ahora más verdosos y niego con la cabeza. -Nunca cambiarás.
-Nunca me dejes hacerlo. -Dice serio y arqueo una ceja.
-Nunca lo permitiría. -Digo y me aparta un mechón de pelo rebelde que cae por mi cara. -Sino, ya no serías el chico flacucho del que me enamoré.
-Tranquila, prometo enamorarte todos los días. Voy hacer que el cielo se quede pequeño para ti .-Sonríe y rozo mi nariz contra la suya. Agarro el cuello de su chaqueta y le obligo a darme un beso.
-¿Te apetece venir a comer a casa? -Digo algo sonrojada y asiente levemente.
-¿A tu madre le importará? -Dice mientras se revuelve el pelo de la nuca. Adoraba ese gesto.
-No. -Sonreímos y me pone el casco.- ¿Nunca te he dicho que estás muy graciosa con el casco?




HÉCTOR:

No sabía exactamente qué acababa de pasar pero me gusta. Un silencio invadía la casa pero no era un silencio incómodo. La miro y sus ojos azules me trasmiten dudas. Estaba igual de confundida que yo...

-No hagas eso. -Dice apartando la mirada.
-¿El qué?
-Pues eso... besarme.
-¿Por qué? -Pregunto algo nervioso.
-No puedes usarme para olvidarla. No puedes hacer eso.
-¿No te ha gustado?
-No es eso... Sé lo que estás haciendo y simplemente, no quiero. No quiero ser la chica que usas para olvidar a Nicky.
-¿Por qué siempre tienes que pensar tanto?

Andrea no contesta y yo me siento perdido. ¿Cómo no me había dado cuenta de lo guapa que era?

-No te he besado por despecho.
-Entonces... ¿Por qué? -Dice mientras me mira detenidamente.
-Ha sido un impulso. No sé. -Dudo qué decir y le sonrío.- Tú también te habías acercado y, no sé... Suponía que tú también querías... Lo siento. -Me mira pensativa y abre la boca para decir algo.
-Quizá si te quería besar... -Dice mientras se peina el flequillo. -Sólo que no quiero ser el clinex de nadie.

Asiento y analizo su respuesta. Es lógico, a mí tampoco me gustaría serlo. Suspiro y me toco las costillas. Cierro los ojos y aprieto los dientes. Duele.

-¿Te duele? -Dice mientras me aparta la mano con la que me estaba tocando la zona dolorida. Asiento.- ¿Saldrá moratón? -Dice curiosa.
-Es posible que ya lo tenga, pero no lo he mirado... -Digo diciendo algo muy evidente.
-Yo tengo una crema para evitar moratones. En Voley me hago constantemente. ¿Quieres un poco?
-Si no te importa... -Sale de la sala y me quito la chaqueta como puedo. Levanto la camiseta y en efecto, el moratón poco a poco era evidente. Cuando siento que vuelve a venir la bajo. No quiero incomodarla.
-Mira a ver si te ha salido ya porque de ser así te doy otra. -Dice mientras intento quitarme la camiseta algo avergonzado. El lado dolorido me impide poder sacar la manga y me ayuda.- Uff... Parece que está saliendo. Voy a por más hielo.

En menos de un abrir y cerrar de ojos está otra vez a mi lado, agachada preparando el hielo. Lo posa suavemente sobre mi piel y mi espalda se endereza. "Lo siento" dice algo nerviosa intentando no mirar mi cuerpo. Suelto una leve carcajada y ella se sonroja. Cinco minutos después me quita el hielo y me ofrece la crema. Niego levemente con la cabeza y en su cara veo una expresión de horror. Yo no puedo aplicármela solo y tiene que hacerlo ella. Suspira y yo encuentro graciosa la situación.

-Si te hago daño, avísame. -Oigo como traga saliva y la miro sonriendo.
-Tranquila, no tengo la lepra. -Ella me mira y se ríe. Con cuidado esparce la crema y suelta una carcajada.
-¿Qué pasa?
-Nada, nada. -Sigue riéndose.
-¿Entonces?
-Nunca hubiera imaginado esto. -Confiesa y de repente mi cuerpo me pide besarla. - Tienes una fila de pecas en vertical... -Susurra y se limpia las manos en un trapo.- Ya está. ¿Tienes un tatuaje?
-Si. -Me giro levemente y levanto el brazo nuevo.
-¿Puedo... puedo...? -Dice algo nerviosa.
-Si.

Su dedo recorre todo mi tatuaje y pequeños escalofríos recorren mi cuerpo. ¿Cómo había podido ignorarla tanto tiempo? Suspiro y su dedo viaja desde mis costillas hasta mi abdomen acabando en mi ombligo.Levanta la vista y agarro su brazo con delicadeza. Me lanzo y la beso intensamente en los labios. Ella se intenta apartar y la retengo empujando de su cintura hacia mí.

-No pienses. Haz el favor de no pensar por una vez. -Susurro y enreda sus manos en mi pelo.

Siento su respiración agitada y me besa el cuello. Mi piel se eriza, mi corazón se acelera y necesito tenerla más cerca. Me tumbo en el sofá y ella con cuidado se tumba sobre mi. Las costillas me molestan pero ahora mismo eso me da igual. Se aparta y me mira a los ojos para dedicarme una sonrisa. Le aparto el pelo y agarra mi cuello con fuerza. Muerdo el lóbulo de su oreja y contiene la respiración. Necesitaba más. Necesitaba oír su respiración agitada en mi cuello, como gritaba mi nombre mientras perdía la cabeza. Sus manos se apoyan en mi abdomen desnudo y la muerdo el labio delicadamente. Mi lengua estudiaba cada milímetro de su boca y una carcajada ahogada sale de su boca. Se aparta de golpe y la miro confuso.

-Héctor... -Dice algo nerviosa y parpadeo un par de veces.
-¿Qué?
-Es... es mi primera vez.


domingo, 17 de noviembre de 2013

"En tus labios" Capítulo 15.

ULISES:

Había llevado la moto al instituto y al salir me dirijo al instituto de Nicky para darla una sorpresa. Al llegar, aparco frente a la puerta y bajo de la moto. Me apoyo en ella y miro la hora nervioso. ¿Habrá salido ya? Me quito el casco y cruzo los brazos. Un grupo de chicas empieza a subir las escaleras examinándome de arriba a abajo mientras intentan llamar mi atención. Una de ellas suelta una carcajada, evidentemente forzada, haciendo que mis ojos se posen sobre ella. Tendrá unos catorce años y una pequeña carcajada sale de mi garganta. ¿En serio? Niego levemente con la cabeza y sigo mirando hacia la puerta. Un grupo de chavales, de diferentes estaturas, se quedan medio paralizados hasta que uno me saluda levemente con la mano. Siguen saliendo chicos y chicas y suspiro. ¿No salen los de bachiller? Una carcajada lejana me hace reconocer la voz de Nicky y, cuando veo a Andrea subiendo las escaleras mientras se peina el flequillo recto, me tranquilizo. Héctor la sigue y, por último, Nicky. Los tres se quedan inmóviles al verme y Nicky viene corriendo hacia mí. Una sonrisa se me dibuja en la cara y veo como Andrea suelta una pequeña carcajada. Los labios de Nicky captan toda mi atención y veo su cara de sorpresa.

-¿Qué haces tú aquí?- Dice mientras se pone de puntillas para darme un beso corto en los labios.
-Hola pequeña. -Sonríe y agarro su cintura. - Quería darte una sorpresa.
-Estás loco... -Dice mientras ríe y Andrea se acerca.
-Hola Ulises. -Dice alegremente mientras me da dos besos.
-Hola Andrea. -La sonrío y se coloca a la izquierda de Nicky.

Mi mirada se posa en Héctor y en su cara de asco. Elevo una ceja y él clava su mirada en mí. Podía ver en sus ojos la ira acumulada y, para sacarle de quicio, le sonrío. Se acerca a nosotros y coge de la mano a Nicky. Ésta me mira y noto como se pone nerviosa. Mantengo la calma mientras observo como Héctor acerca sus labios a la oreja de Nicky y le susurra algo. Ella niega y él suspira.

-Héctor, tengo que decirte que no pareces ni tú el del anuncio. Sales muy bien. -Escupo estas palabras en un  tono vacilón. Me mira desafiante y se acerca un poco más a mí.
-Gracias, fue una experiencia maravillosa junto a Nicky. -Dice algo malhumorado y Andrea aparta a Nicky con el brazo. Siento una calma increíble en mi interior que me hace relajar los brazos, al contrario que le pasa a Héctor.
-Lástima que necesites un anuncio para poder saborear su cuello. -Digo y carcajeo. - ¿No se te hizo raro? -Elevo una ceja y desvío mi mirada hasta Nicky, en la que encuentro unos ojos bien abiertos.
-¿Raro el qué? -Dice algo confundido.
-Que tengas que hacer un anuncio para cumplir tus fantasías. - La vena de su cuello se hincha y, aunque no mire a sus puños, imagino que los tiene cerrados. Me levanto y saco las manos de los bolsillos. Le estaba provocando.
-¿Qué? - Aparta la mirada un momento y una sonrisa vuelve a iluminar mi rostro. Lo estaba consiguiendo.
-Pues que se te haría raro conseguir mediante un absurdo anuncio lo que sin él no consigues. Vamos, comerle el cuello a Nicky. -Empieza a mover la pierna nerviosamente y yo sigo manteniendo la calma.
-Al menos yo no la pongo los cuernos con la primera que pasa. -Golpe bajo. Había tocado donde más me duele. Suspiro y cuento hasta tres. Me relajo y le miro desafiante.
-Quién lo diría, ¿eh? Hay que ver lo que deseas que lo dejemos para volver a besarla en plena borrachera. -Se gira y mira a Nicky. Estaba claro que él no pensaba que yo supiese eso.- ¿Cómo se puede ser tan rastrero? - Mi tono de voz era calmado, serio y seguro de lo que decía. Se vuelve a girar mirándome y era evidente que si volvía a decir algo me daría una hostia. - Me das pena... No, de verdad. Me das pena. A mí también me fastidiaría ver como no puedo llegar a enamorarla. Pero que se le va hacer, simplemente eres su mejor amigo. Siempre vas a estar en segundo lugar y de verdad, te felicito. Las fotos son preciosas. Espero que disfrutases mucho haciendo mi papel ante la cámara.

Héctor da un paso hacia mí y yo doy otro hacia él. Varios chicos se habían puesto al rededor nuestro para contemplar la conversación. Su puño aterriza en mi cara y me hace girarla. Escupo al suelo y riéndome digo "No deberías haber hecho eso". Miro por el rabillo de mi ojo y cierro el puño con fuerza. Me giro y un dolor soportable recorre mis nudillos al golpear su pómulo. Veo como se desencaja su cara y lleva su mano hacia la mejilla. Dos gritos al unisono se oyen y, aunque no las vea, sé que Nicky y Andrea deben de estar paralizadas con la mano en la boca. Héctor intenta volver a golpearme y le esquivo fácilmente. Mi puño aterriza en sus costillas y suelta un gruñido mientras coge aire profundamente. Le ha tenido que doler y bastante. Le rodeo para ir hasta donde Nicky y Andrea cuando oigo un llanto pero una mano me agarra del hombro y me hace girar. Vuelve a golpear mi mejilla y una carcajada sale de mi boca. ¿Daño? Claro que me había hecho daño pero si seguía así íbamos a acabar mal los dos. Sorprendentemente yo seguía tranquilo sin alterarme lo más mínimo. Neit un día me dijo que cuando te peleas con alguien siempre tienes que mantener la calma porque si no le muestras a tu oponente tus puntos débiles. Retrocedo unos pocos pasos y le miro desafiante. Observo como Héctor se aproxima a mí y atizo un puñetazo perfecto en su abdomen, debilitándole y haciéndole caer de rodillas al suelo.

-¿No crees que deberías de dejar de intentar partirme la cara? -Le digo señalándome. -Sólo quiero que nos dejes en paz a Nicky y a mí. Me estás cansando. - Nicky y Andrea se agachan al lado de Héctor y Nicky me mira con cara de asco.
-¿Podréis dejar de ser tan infantiles los dos? -Dice gritando. -Tú eres mi novio y tú mi mejor amigo. ¿No os dais cuenta de que así sólo me hacéis daño? -Dice mientras suelta unas lágrimas.
-Lo siento. -Digo avergonzado y ella me aparta la mirada.
-Lo... lo siento. -Dice como puede Héctor y Nicky le mira con rabia.
-Andrea, llévate a Héctor que yo me llevo a este imbécil. -Dice señalándome y Andrea asiente. No empezamos con buen pie.


ANDREA: 

Suspiro y pongo el brazo de Héctor sobre mis hombros y le ayudo a levantarse. Un chico me da su mochila y le sonrío agradecida.

-¿Puedo ir a tu casa...? -Dice como puede y empiezo a caminar despacio. -No quiero que mis padres me vean así. -Dudo un par de segundo y acabo aceptando.

Doy gracias a Dios por tener la casa a dos calles del instituto. Después de quince minutos andando despacio consigo montarle en el ascensor. Aunque no soy muy creyente, rezo todo lo que sé para que mi padre no esté en casa y... en efecto. Al abrir la puerta me doy cuenta de que no hay nadie. Le siento en el sofá y voy a la cocina a por hielos.

-Andrea... -Dice y vuelvo corriendo a la sala. Nunca había visto una pelea y creo que estaba incluso más alterada que él.- Lo siento... -Suspira y un nudo se me forma en la garganta.
-A mi no es a quién debes pedirle disculpas. -Me coloco el flequillo y le acerco el teléfono de casa. - Deberías avisar de que no vas a comer... -Digo y coloco en un trapo el hielo.
-Tienes razón. -Marca un número y vuelvo a la cocina a por un vaso de agua. No tengo ni idea qué es lo que se debe hacer en estos casos. Oigo como habla por teléfono y cuando cuelga regreso.
-¿Te duele mucho? -Digo señalando su mejilla.
-Un poco. -Dice apartando la mirada y le poso el hielo en la zona inflamada.-Soy un imbécil.
-Sólo un poco. -Digo con una sonrisa en la cara. Mientras veo como pone una mueca de dolor al sentir el frío.
-¿Crees que debería olvidarme de ella? -Dice y me mira directamente a los ojos.
-Si... Llevas demasiado tiempo detrás de ella. ¿No te das cuenta de que Ulises siempre será su debilidad? -Digo intentando parecer menos dura de lo que me gustaría ser.- Le cause el dolor que le cause, le haga sufrir lo que le haga sufrir... Si él le dice "ven" ella como una boba va detrás. -Me mira y asiente.
-No sé como puedes hacer esto por mi... -Dice mientras traga saliva. Me siento a su lado en el sofá sin quitarle el hielo y aparto la mirada.
-¿Hacer el qué? -Suspiro y le vuelvo a mirar.
-Esto... Tú y yo nunca hemos hablado demasiado... No sé... Eres buena persona. -Dice y veo en sus ojos claros una expresión de tristeza. -Eres una buena chica. -Siento como mis mejillas se enrojecen y una sonrisa se dibuja en sus labios. Me coloco el flequillo y me pregunto si lo tendré abierto.
-No pasa nada. Es lo que debía hacer. No te podía dejar tirado en el suelo mientras te duele todo. -Sonrío como puedo y me mira directamente a los ojos dejándome sin respiración.

Héctor siempre fue un chico guapo pero jamás me atreví a relacionarme con él. Soy un año más pequeña que él y bueno, ser la friqui a la que adelantan un curso por tener un coeficiente muy alto nunca fue un punto a mi favor. Me aparta la mano de su cara con delicadeza y me mira serio.

-Tienes unos ojos muy bonitos... -Susurra mientras me mira examinándome.
-Gracias... -Contesto mirando el asiento del sofá y me siento incómoda. Me levanta la cara y ahora está mucho más cerca de mí.

Su aliento golpea mi cara y me pongo nerviosa. ¿Qué está haciendo? Me quedo inmóvil y acaricia mi mejilla delicadamente. Me atrevo a mirar a sus grandes ojos y siento como me falta el aire. Si estuviese de pies, mis piernas temblarían. Y, sin saber porqué, me acerco lentamente hacia él parándome a dos centímetros de sus labios. Cierro los ojos, suspiro y, de repente, sus labios se posan en los míos. Un simple toque que me hace estremecerme. Inclino mi cabeza y agarra él la mía apretándome contra sus labios. ¿Qué es lo que está pasando?


sábado, 16 de noviembre de 2013

"En tus labios" Capítulo 14.

HÉCTOR: 

Mi debilidad tiene nombre y apellido. El lunes fue el día más feliz desde hace mucho tiempo. Pude hacer todo lo que nunca había podido hacer. Siempre he tenido a Nicky en mis brazos, pero nunca de la manera que quiero. Llevo toda la semana fantaseando con la sesión de fotos y me doy cuenta de lo perdido que estoy. Lo que estoy haciendo es inmoral, horroroso y fuera de lo normal. Poder actuar como si sería su novio fue una sensación extraordinaria. Sentir por un momento sus labios, sus brazos, su manera provocadora de mirar... Poder besarla el cuello, sentir su respiración a cinco centímetros de mi cara,... Siempre he tenido envidia de Ulises. ¡Él no se la merece! La ha hecho tanto daño que todavía no me explico como ha podido volver a recuperarla. Se merecía a alguien mejor... Llevo tantos años enamorado de ella que no es sencillo. El año que viene cada uno tendrá que elegir hacia dónde debe seguir y puede que ya no la vuelva a ver... Este año es mi última oportunidad y quiero demostrarla que conmigo todo sería perfecto. Nunca le haría lo que Ulises la hizo. 

¿Si le cuento lo que siento? ¿Si soy sincero? No sé que debo hacer... Siempre la había podido tener para mi sólo, incluso cuando conocimos a Ulises nos llevabábamos bien los dos, pero se tuvieron que enamorar los dos. La satisfacción de darle un puñetazo no me la quitaba nadie pero ver a Nicky sufrir me quitaba la felicidad. No sé porque le haré tanto caso a Xanandra. Quizá debería dejarme de hablar con ella, dejar de ser su mejor amigo, dejarla... Así todo sería más fácil. Ellos dos podrían matarse entre ellos a gusto y yo me conseguiría olvidar de ella. 

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En otro lugar de la ciudad, en el mismo preciso momento... 
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ULISES:

Seguía en silencio y yo me sentía cada vez peor. 
-Le quieres, ¿verdad? -Suspiro y me apoyo a la pared para evitar tener que sentarme al oír un "si". 
-No. -Dice y se levanta para caminar hacia mí. -¿No crees que ya he tenido la oportunidad de tener con él algo si es lo que de verdad querría? -Mi corazón late rápido y ella rompe la distancia. 
-¿De verdad? -Sonrío emocionado y ella asiente devolviéndome la sonrisa. Me acerco a ella y la abrazo fuerte. La cojo en brazos y susurrando "te quiero" la llevo hasta el sofá para tumbarme encima de ella. 

Ahora sé que estoy enamorado. Ya no quiero dormir por la noche porque mi vida real supera con diferencia a mis sueños. Supongo que la vida es comparable a una montaña rusa de emociones que sube hasta lo más alto y te da miedo mirar lo lejos que estás del suelo. Vas subiendo poco a poco mientras sientes un cosquilleo en el estómago y ves como todo se aleja llevándote hasta la cima. Pero, como la ley de la gravedad nos recuerda, todo lo que sube acaba bajando. Y luego sólo tienes una sensación en el estómago que se acerca a la de estar enamorado. Un grito sale de tu garganta y sólo unos pocos se atreven a soltar los brazos sintiendo así la libertad del momento. 

Miles de besos nacen entre dos locos, dos locos enamorados que se dejan llevar por el momento. No hay preocupaciones, no hay miedos, no hay problemas. Soy feliz de tenerla conmigo y, digamos que quiero hacerla feliz. 

-Aún tengo marca en la espalda de la última vez que me la recorriste con tus besos. -Digo en un susurro y acerca su cara a la mía con una sonrisa traviesa. 
-Aún tengo  marca en el corazón desde que te oí decir el primer "te quiero". Y, ¿Sabes? Me encanta que estés conmigo aquí y que vengas con tus ganas de estar conmigo, de que vengas con tu entusiasmo. Con esa sonrisa como si todo fuera posible. -Dice sobre mis labios en susurros.

BIP. Mensaje del corazón: Corre riesgo de que esa persona le cale hondo y se enamore perdidamente de ella. Tenga cuidado. Una risa se dibuja en mis labios y un leve contacto con los de ella hace que recorra por mi cuerpo pequeñas corrientes eléctricas. Dibujo una pequeña estela de besos en su cuello que acaban en sus labios mientras ella recorre con su pequeño dedo mi espalda dibujando caminos invisibles. Agarra mi camiseta por la parte de abajo y tira de ella suavemente hacia ella. Aparto mis labios y dejo que me la quite. Se coloca encima de mí dejándome embelesado en su sonrisa. Sube sus manos desde el comienzo de mi pantalón hasta el cuello y su pelo cae por un lado de su cabeza ocultando un beso algo agresivo que deposita en mis labios. Me incorporo acercándome a sus labios mientras río. Nunca me cansaría de tenerla cerca. Besa mi cuello y mi piel se eriza. La muerdo la mejilla y una carcajada sale de sus labios. Un teléfono suena y ninguno hace ademán de ir a cogerlo. La quito el jersey abierto negro que lleva mientras me muerde el labio. Un pequeño gruñido sale de mi boca y mis manos llegan hasta su camiseta. Se aparta y enarca una ceja me muerdo el labio y sin dejar de mirarla a los ojos se la quito. Suelta una risa y se tira encima de mi. El teléfono vuelve a sonar y los dos miramos a la mesa donde estaban los dos. Se levanta y mira cual de los dos es... El mío. "Mamá". Dudo en contestar y acabo cogiendo.

-¿Si?- Digo mientras me revuelvo el pelo de la nuca.
-Ulises, no nos esperes para cenar. Hemos ido a urgencias porque tu hermana se ha roto un brazo jugando en el parque... -Suspiro y Nicky me mira.
-¿Cómo ha sido? -Digo nervioso. 
-Tranquilízate. Esta bien. Ya se lo han escayolado y está durmiendo en una camilla. Se a caído y con el brazo ha intentado sujetarse y se lo ha roto. Estamos esperando a que venga el médico a darnos el alta, pero ya sabes... -Dice intentando animarme y lo único que hago es sentirme peor. -Luego hablamos, te quiero. 
-Y yo a ti, mamá. 

-¿Qué ha pasado? -Dice Nicky cuando vuelvo a sentarme en el sofá.
-Mi hermana... Se ha caído y se ha roto el brazo. -Suspiro.
-¿Quieres que vaya a dormir contigo? -Dice mientras me abraza y apoyo mi cabeza en su hombro. Asiento levemente y ella juega con mi pelo.
-Gracias... -Digo e intentando no parecer afectado la cojo en brazos y la llevo hasta la habitación entre risas. -¿Por dónde íbamos? -La tiro sobre la cama y la observo el brillo de sus ojos, su sonrisa y sus pequeñas pecas. 
-Creo que por esto... -Dice y me muerde el labio.- O por esto... -Y ahora me da un beso cortito en los labios.
-Mmmm.. Yo creí que en la parte que me decías que era el amor de tu vida, que estabas enamorada de mi, que querías casarte conmigo... -Digo sonriente mientras veo como suelta una pequeña carcajada. Se tapa la cara con las manos y me siento sobre ella. 
-Eso es lo que te gustaría oír... -Dice haciéndose la interesante.- Pero siento decirte que no soy una chica fácil, tendrás que trabajar duro para verme a tus pies. -Acaricio su mejilla y la miro desafiante.
-Pequeña, sé de sobra que soy tu debilidad. No vengas con cuentos a este chico que se ha tragado todos ellos.- Digo acercando mi cara hacia ella, rompiendo la distancia.- Tengo la mitad de la partida ya ganada... Pero deberías de saber que esta actitud tuya me vuelve loco. -Me acerco y cuando estoy llegando a sus labios me freno. Ella intenta besarme pero me aparto.- ¿Lo ves? Cuando me tienes tan cerca sientes la necesidad de besarme. No te puedes contener. -Suelto una pequeña carcajada malvada y ella enarca una ceja. Me empuja tirándome en la cama y sentándose encima de mi. 
-Y,¿Si hago esto...?-Dice levantándose la camiseta interior poco a poco.- ¿Quién es el que no aguanta? -Dice de manera muy sexy y deja caer un tirante por su hombro. Humedezco mis labios y suelta una carcajada. - Aunque si aguantas... -Se intenta levantar y yo la tiro hacia mi.-Si es que... vas de duro pero caes como siempre. -Sonríe picara y se muerde el labio. Siento su respiración en mi cara y bueno, poco más hay que decir.
-Pues siento decirte que pienso desgastar ahora mismo tu piel a besos. 

"En tus labios" Capítulo 13.

-¡Ulises, mira!- Neit me golpea el brazo y señala a un cristal. Nos acercamos y abro los ojos exageradamente. ¿Nicky?-No sabía que Nicky era modelo. ¡Que buena está!
-Cállate. -Le miro enfadado y una risa sale de su boca.
-Vamos... No te enfades. Simplemente es una foto. -Dice tranquilo mientras suspiro.
-¿UNA FOTO?-Grito enfadado.- ¡Está comiéndole el cuello un cretino! -La ira recorre mis venas y doy un golpe a la pared. - ¿Cómo cojones no me ha dicho que había posado para un anuncio?
-¿No lo sabías? -Seguimos andando y el cartel vuelve a aparecer en otra pared.
-¡No! ¡Por supuesto que no! -Grito enfadado y suspiro. - Maldito cabrón.
-¿Cabrón quién? -Dice algo intrigado.
-Héctor. ¿Te acuerdas de él? -Una carcajada nerviosa sale disparada de mi garganta y Neit se para.
-¿El mejor amigo de Nicky? ¿El chico flacucho aquel? -Dice sorprendido.
-El mismo. ¡Es ese! Y para colmo el payaso con el que me pegué el sábado después del partido. -Cada vez se me estaban hinchando más las narices. Estaba harto de él.
-No creo... ¿Seguro que es él? -Suspiro y asiento enfadado. -¿No has creído siempre que está detrás de ella?
-Por supuesto, si el chaval tonto no es. Siempre ha estado metiendo mierda entre los dos. -Digo aún más enfadado. - ¿Ahora esto? ¿No se quedó a gusto el sábado?
-¿Quieres tranquilizarte? Ni se te ocurra hacer ninguna de tus locuras que pierdes a Nicky. ¿Por qué no hablas con ella? -Dice mientras llegamos hasta casa. Genial, en mi portal también hay un maldito anuncio. Lo arranco y siento los ojos de Neit en mí. Doblo la hoja y la guardo en el bolsillo de mis vaqueros.
-Voy ahora mismo hasta su casa. Luego te cuento. -Abro la puerta del portal y subo a casa. Tiro la mochila agresivamente en la entrada y cojo las llaves de la moto. Doy un portazo y vuelvo a bajar.

¿Qué estaba pensando? ¿Cómo no me dice que voy a tener que soportar ver por toda la ciudad fotos de ella con Héctor de forma provocativa? ¿Está boba o algo? Suspiro y me pongo el casco. Subo a la moto y arranco. Mi cuerpo está tenso y me duele hasta el corazón. Una cosa es imaginarse que otro la cuida, la conquista y la provoca pero verlo es insoportable. ¿Hasta cuándo tendré que seguir viendo esas fotos? Esto es increíble. Odio a Héctor y ahora más que nunca. Siempre le había tenido asco, pero ahora... ¿No podía dejar de una vez a mi novia? Niñato. Es mía y esta vez no pienso perderla. ¿Nicky no se da cuenta de lo enamorado que está de ella? ¿Cómo puede seguir mirándole con los mismos ojos? Aparco la moto enfrente del portal y saco el móvil del bolsillo. Busco su número y la llamo.

-Uli -Contesta con voz animada.
-¿Estás en casa? -Digo secamente y como si pudiese verla su cara es un poema y se esta poniendo el pelo detrás de la oreja.
-Si... ¿Por qué? -Dice en un hilo de voz.
-¿Está tu madre? -Suspiro e intento contener mis ganas de gritarla. No es por teléfono como deberíamos hablar todo esto.
-No... -Suspira nerviosa y se produce un silencio. Cuelgo y llamo a su timbre.

Me debe unas cuantas explicaciones.

NICKY:

Abro la puerta nerviosa y cuando voy a darle un beso aparta la cara. Le dejo pasar y deja la cazadora en el sofá. Parece muy, muy, muy enfadado. ¿Qué habrá pasado? Mete la mano en el bolsillo y yo me siento en el sofá. Desdobla un papel y me lo enseña. Mierda. ¿Ya están puestos?

-¿Me puedes decir qué cojones es esto? -Dice sin gritar pero mostrando un enfado enorme en su tono de voz. - ¿Por qué tengo que ir andando por la calle y encontrarme a Héctor comiéndole el cuello a mi novia? -Su tono de voz se eleva un poco pero sin llegar a gritarme. No sé que decir... - ¿Por qué toda la ciudad tiene que ver como ese niñato le come el cuello a mi chica? -Suspira y comienza a caminar de un lado a otro de la sala. Siento un nudo en la garganta y no digo nada.- ¿Acaso eres tú la única que no se ha dado cuenta de que lleva toda la vida enamorado de ti? -Grita.- ¡Le acabas de dar el placer de hacer sus sueños realidad!
-¿Qué? ¡Cállate! ¡Tú no sabes nada! - Digo nerviosa y sin darme cuenta estamos gritando.- Para ti todo es muy fácil,¿verdad? Porque tú te hayas tirado a todo lo que se mueve no quiere decir que el único chico que se a quedado a mi lado en todo momento ayudándome, escuchándome, siendo quien me seca las lágrimas sea igual.
-¡Es un niñato!- Dice y me echo el pelo hacia atrás.
-No le vuelvas a llamar eso. -Digo con voz seria y un terrible dolor en mi pecho hace que me cueste respirar. Siempre tuve la ligera sensación de que Héctor igual sentía algo por mi y que Ulises estaba celoso de él. ¿Cuántas veces había deseado que no fuese verdad? - Y si es un niñato, tú no estás como para hablar. -Digo bajando el tono de voz.
-¿Me lo explicas o voy a buscarle a él y a explicarle personalmente que eres tú "mi novia"? -Dice gruñendo y la imagen del sábado aparece en mi mente.
-Te lo explico yo que para algo soy tu novia. -Digo molesta.- El domingo cuando llegué a casa por la mañana mamá estaba muy alterada. Me explicó que no había buscado ningún modelo para el anuncio que tenía que hacer el lunes. No tenía tiempo de buscar y me pidió que fuese yo la modelo. En ningún momento me dijo mamá nada más. El lunes, cuando llegué al estudio me encontré con Héctor. Resulta que mamá llamó a su madre y le pidió ese favor. ¿Crees que estaba cómoda? -Grito muy alto y me mira sorprendido.
-¿No me lo podías a ver contado? ¡Cenamos juntos el lunes! -Veo el odio en su mirada y trago saliva.
-¡No sabía cómo hacerlo! Siempre que te digo algo de Héctor tu cara de asco aparece para recordarme lo mucho que le odias y, después de lo del sábado ¿cómo te iba a decir algo de él?  -Se arrodilla delante de mi y me mira pidiendo ayuda.
-¿Por qué no es sólo de él? Tú también apareces en el anuncio.-Su voz es más relajada y agacha la cabeza.- ¿No te das cuenta de qué te he visto poco está semana, que estaba deseando pasar contigo un rato agradable y qué ir por la calle viendo fotos de como mi novia le come con la mirada a su mejor amigo no me ayuda? -Suspira. -¿Crees que es así cómo tendría que haberme enterado?
-No... -Digo en un suspiro y un silencio inunda la sala.
-Sé sincera... ¿Sientes algo por él?

Su pregunta casi me ofende. Llevo tanto tiempo con Héctor que claro que siento algo. Le quiero muchísimo pero no de amor, más bien como mi hermano. Suspiro y Ulises clava sus pupilas en las mías. Cuando él se marchó llegué a dudar si de verdad quería como algo más a Héctor pero nunca dije nada. No estaba segura y al cabo de una semana la bobada se me pasó. Necesitaba salir corriendo de allí. No podía aguantar ver al chico por el que late mi corazón preguntándome si mi corazón llevaba otro nombre que no fuese el de él grabado a fuego. La situación me superaba y yo, ya no sabía que hacer. ¿Debería contarle lo que paso hace tres meses? Tendré que ser sincera, me lo está pidiendo.

-Hay algo que no sabes... -Susurro ignorando su pregunta.- Hace tres meses... Creí que sí. -Digo sintiendo el peso de mis palabras. Sus ojos ahora son más verdes que nunca y el dolor que trasmiten es demasiado grande como para poder mirarlos. Aparto la mirada y dudo cómo seguir.- Hace tres meses, un día, fui a su casa a dormir. Habíamos bebido demasiado y no quería volver a casa en esas condiciones. Sus padres no estaban y él se ofreció a dejarme dormir allí. -Sentía un nudo en la garganta que asfixiaba mientras decía esto. Mis ojos no podían ver bien con las lágrimas que caían de ellos.- Estaba demasiado borracha que ni sabía lo que hacía... No recuerdo exactamente qué estábamos haciendo pero recuerdo cómo le besé. -Mis lágrimas me impedían seguir hablando y me muerdo el labio inferior. Ulises se levanta y se apoya contra una pared. Le miro de reojo porque la vergüenza que siento me impide mirarle directamente.

-Y, ¿ahora? ¿Sigues teniendo esa duda?






viernes, 15 de noviembre de 2013

"En tus labios" Capítulo 12.

Siento una molestia general y suspiro. Me muevo un poco y esa molestia aumenta. Recuerdo lo que pasó y mis puños vuelven a cerrase con fuerza. Unos pequeños y dulces besos recorren mi espalda naciendo en la parte baja y muriendo en mi cuello. Un pequeño escalofrío recorre mi espalda y una sonrisa me delata. Abro los ojos poco a poco sin moverme. Desvío mi mirada hacia la ventana que está ligeramente abierta y veo el sol. Pues va a ser verdad esto de que después de la tormenta siempre llega la calma. Un rizo cae encima de mi brazo derecho y me giro tirando de ella hacia mi. Su risa es leve pero rebota hasta mi alma.  Posa sus manos a cada lado de mi cuerpo y una sonrisa traviesa le ilumina la cara. Eleva la ceja y se acerca hasta mi cara. "Buenos días" Susurra con sus labios pegados a los míos sin dejarme contestar. Esto si que eran buenos días... Sé que sonará a niñato enamorado pero quiero despertarme el resto de mi vida así, con sus besos. Una especie de electricidad me impide separarme de ella y quizá esto es de lo que hablan todas esas canciones, quizá esto es obra del diablo pero no quiero borrar esta imagen de mi memoria. El verla encima de mí, con mi camiseta puesta, despeinada... Deslizo mis manos hasta su espalda y siento la piel desnuda. Respiro hondo y saboreo el dulce aroma de su cuerpo. Me estoy volviendo un sentimental.

Un recuerdo aparece en mi mente... 

||FLASHBACK|| 

Mamá me ha pedido que busque unos trabajos que hice el curso pasado para pasárselos a mi primo. Llevo más de media hora buscando en carpetas y no los encuentro. ¿Los borraría? Al cabo de un rato me rindo y empiezo a mirar fotos antiguas. Lo que puedo haber cambiando en un año... Las fotos van pasando una a una ante mis ojos y los recuerdos vienen y van. Una foto me hace parar en seco y un vacío inunda mi pecho. ¿Cómo ha llegado está foto aquí? Nicky... Cierro los ojos e intento calmarme. Sus besos, sus suaves besos. ¿Qué te hice? Un nudo se instala en mi garganta y minimizo la foto. La vuelvo a abrir y no, no es un espejismo. Ahí estamos los dos... Su pelo oscuro y cae por la espalda dejando ver esos preciosos rizos. Su pequeña mano agarra suavemente mi cuello y las mías están sobre su cintura, atraiéndola hacia mí. Una lágrima asoma por mis ojos y todo duele. ¿Quién soy? Miro la foto y no me reconozco. ¿Por qué hago lo que hago? Dejo la pantalla encendida con la foto y me siento en la cama. ¿Qué me está pasando? Me he convertido en todo aquello que criticaba. Me gustaría poder hablar con ella, una vez más, volver a sentir que su atención está puesta en mí. ¿Qué digo? ¿Cómo va a querer hablar conmigo? Cojo el móvil y busco su perfil de WhatsApp y miro la foto. Parece feliz... Sonríe irradiando felicidad mientras Héctor le da un beso en la mejilla... ¿Cómo fui tan imbécil de liarme con otra? Suspiro y siento como cien kilogramos de cemento caen de golpe en mi espalda. Necesito hablar con ella. Miro durante varios minutos su conversación vacía, sus "en línea" y sus "ult. vez hoy a las...". ¿Qué es lo que pretendo? Ella no me contestaría. Me vuelvo a sentar en la mesa del ordenador y cojo una hoja de papel en blanco. Tengo que escribir una carta. Se la merece. Lo necesito.

||FIN DEL FLASHBACK||

...la doy un beso y me levanto a por la carta. Me mira curiosa y abro el armario. Levanto la pila de camisetas dobladas y saco una hoja doblada. Vuelvo a la cama y me tumbo a su lado.

-Necesito que leas esto. -Digo con una sonrisa en los labios y la miro mientras coloco uno de sus rizos detrás de la oreja. Se sienta sobre sus piernas y desdobla el papel. Me suelta una mirada antes de leer y tranquilizándola sonrío.

"Probablemente no quieres saber nada de mi, ni quieres volver a cruzarte conmigo, ni ver mi conversación de WhatsApp abierta,... Es muy posible. Hoy vuelvo a la calle melancolía mientras observo nuestras fotos. Algo en mí se ha roto y no ha sido culpa tuya. Quería ser quien no era y supongo que eso pasa factura. Al principio sólo decía "me la suda" y luego era al que le importaba demasiado. Y aquí me ves, dos meses después llorando como un niño pequeño viendo una foto nuestra besándonos. Sé que es duro tener que vivir con el recuerdo de un cabrón en la memoria, pero piensa que este cabrón sólo quería ser capaz de no enamorarse. Necesitaba saber que estarías, que no te irías, que esto era de verdad... No sabes cuánto echo de menos tener tu sonrisa pegada a la mía. De reír entre besos y besarnos entre risas.  Pero ya sabes, te obligué a montar en una moto que llevaba una velocidad de 200 km/h, sin frenos, que iba directa a una pared de cemento. Te hice chocar, te herí y eso no me lo perdono. Aunque supongo que esto es una carta de perdón que nunca leerás necesitaba escribirte unas líneas... Porque está noche se ha vuelto fría, triste y dolorosa. Porque la luna no brilla igual desde que no la miro pensando en ti. Ya no hay estrellas que enseñarte ni planes para el futuro. No querrás que te diga la verdad después de tantas mentiras, de tantos engaños... Pero cada "te quiero" que salió por mi boca era sincero y eso es lo que hoy me pesa. Porqué ahora me encuentro solo, he recibido mi merecido y me he dado cuenta de lo que tuve y no supe valorar. Me arrepiento muchísimo de todos los errores que cometí y con ellos, el dolor y las lágrimas que te provoqué. Siento como me ahogo en estas cuatro paredes y como intento controlar ese impulso de salir corriendo hasta tu casa y decirte que eres sólo mía pero no puedo hacerlo. También sé que me odiarás, que te arrepentirás de lo nuestro... Pero me lo merezco. Así que lo siento, siento haber sido el mayor error de tu vida, de haberte traicionado, de haberte roto y no haberme molestado en arreglarte. Lo siento, voy a irme definitivamente... sólo espero que tú estés a tiempo de agarrarme para impedirlo.

Veo su cara desencajada y la abrazo por la cintura desde su costado. Apoya su cabeza en mi hombro y deja el papel en la mesita de noche. Abre la boca para decir algo pero no llega a articular palabra.
-Esto es real, está vez sólo quiero que confíes en mí, que veas que todo es verdad. -Susurro y me mira desprendiendo tranquilidad.
-Yo sólo quiero creérmelo... -Susurra y la beso dulcemente.
-Creételo.
-¿Qué quieres que te diga ahora? ¿Que te quiero? Porque sí, te quiero. -Dice y una sonrisa malvada se adueña de mi cara. Agarro sus caderas y la estrecho junto a mi.
-Sólo queda esperar para demostrarte que esto es real. No pares de besarme, no me dejes respirar.

Y como si sería una orden lo hace. Nos comemos a besos y te abrazo como nunca. Me arañas la espalda. Yo era tuyo, tu mía y bueno, digamos que la ropa sobraba...
 


miércoles, 13 de noviembre de 2013

"En tus labios" Capítulo 11.

-Creo que ya es hora de hablar de esos seis meses. -Digo enfadada y suspira. No sé si estoy preparada para oírlo, pero si no lo hago ahora sé que nunca seré capaz de preguntarlo.- Sé que no puedo decir nada pero, ¡no puedo estar continuamente dudando de lo que pasó o no! -Veo como suspira y se debate entre que decir y que no. -Todo. Quiero que digas todo.
-Esta bien. -Cierra los ojos y delicadamente posa el hielo en mi mejilla. Mañana tendré un moratón.Me estremezco al sentir el frío en mi piel y él suspira.- El día que lo dejamos salí, me emborraché y perdí el control... Llegué a casa por la mañana. Y me pasaba el día fumando. Al principio me dio igual porque estaba muy enfadado contigo. No paraba de recordar la última discusión y sólo quería olvidarte. Cada vez que salía conocía a una chica nueva y a cada cual, más boba. Casi dos meses después la conocí. Eran fiestas, había bebido demasiado y bueno... Me enrollé con ella. -Dice mientras le quito con un trozo de papel la sangre seca de la cara. Evito mirarle a los ojos porque eso sólo complicaría más las cosas. Traga saliva y siento su mirada.-Lo típico, un lío de una noche y si te veo no me acuerdo. Ese fue el trato. Pero la cosa no fue así. En otra fiesta nos volvimos a ver y pues... -Suspira.- ¿Por qué me haces esto? -Dice con la voz resquebrajada. Le miro a los ojos y oprimiendo mis ganas de gritar me encojo de hombros.
-¿Cuántas veces?- Suelto en un bufido y le cojo la mano derecha. La examino y con cuidado limpio la herida de sus nudillos. Me pregunto cómo estará Héctor.
-¿Y eso qué importa? -Me contesta molesto y le desafío con la mirada.
- La he pegado un puñetazo por insinuar... -Digo nerviosa y sin valor de acabar la frase.
-Cuatro. -Dice y me quita el papel de la mano. Coge otro y empieza a limpiarme la cara con cuidado. Suspiro y cierro los ojos. Esto no puede estar pasando. -Y, ¿tú qué?
-¿Yo qué de qué? -Abro los ojos y me recojo el pelo con un coletero. Agarra suavemente mi cara y la gira hacia la parte hinchada. Vuelve a ponerme el hielo y suspira.
-¿Qué has hecho tú esos seis meses? -Asiento con la cabeza y empiezo a hacer memoria.- Con detalles y sé sincera.
-Pues... -"Me encerré en mí misma, no salía, me pasaba las noches llorando y... Bueno. En casi dos años me había acostumbrado tanto a ti que no podía creer que fuera verdad." Pienso.- Estuve tres meses en una especie de trance. Cuando desperté de él salía, bebía, conocía a chicos y ninguno me convencía. Poco después de esos tres primeros meses conocí a Lucas. -Suspiro y observo los golpes que mostramos cada uno.- Yo no quería volver a tener novio después de lo que ocurrió y ahora...
-¿Cuántas veces? -Dice antes de dejarme terminar la frase.
-Bastantes. -Me separo un poco y le miro nerviosa. Estar en su casa hablando de esto me incomodaba bastante.
-¿Te has enamorado de él? -Dice a media voz.
-Y, ¿tú de ella? -Respondo molesta.
-He preguntado yo primero, Nicky. Respóndeme, por favor. -Dice mientras se revuelve el pelo. Pienso en Lucas y en cómo me hacía sentir. Claro que no me había enamorado de él, pero ¿me creería? Suspiro y le miro a los ojos directamente.
-No. -Su cara de felicidad es anulada desde el segundo en el que sus ojos vuelven a emitir ese brillo que me vuelve loca. - Te toca.
-Lo mío con Xan, quiero decir Xanandra acabó en su día. La conversación que te enseñe es real. Hace cosa de un mes y medio me confesó que estaba enamorada de mí y que quería formalizar lo nuestro. En ese momento escapé de ella. No estaba enamorado de ella, ¡ni siquiera quería enamorarme de ti hace seis meses! Me da miedo el amor. -Dice y una pequeña lágrima cae por su mejilla. Trago saliva y con mi pulgar se la quito.- Yo te quería, siempre te he querido. Sólo que me dabas miedo... -Suspira y otra más cae.- Cada día que pasaba te necesitaba más y eso me provocaba pánico... -Suspira y se queda en silencio.
-Ulises... creo que lo nuestro no funcionaría.-Suspiro y una lágrima cae por mi mejilla. Me agarra la mano y saca el móvil con la otra. Respiro hondo y le observo. Música.
-Por favor escucha la letra... -Asiento y reconozco la voz de Xenon.



Es otro día más que pasa, 
otro día que desgasta 
otro tema que te escribo y eso a ti te encanta, 
no existen miedos cuando sientes que es sincero 
si hay mucha distancia grito fuerte que te quiero. 
El tiempo me quema, desespera y no esperes 
que te espere sin hacer nada, tú ya me entiendes. 
Puedes bloquearme, ignorarme, evadirlo 
pero no puedes callarme si me pongo frente a un micro, 
dime que sucede despeja tus dudas, 
busca en los recuerdos nuestros besos bajo lunas 
difícil se me hace despertarme sin esa voz 
sin la fuerza de tus besos siento que ya no soy yo 
¿dónde nos perdimos? dime ¿dónde sucedió? 
¿en qué momento separamos lo que sentimos los dos? 
inexplicable como el mundo y sus desgracias, 
inexplicable como tú y lo que siento cuando que me abrazas 
cometamos las locuras más grandes 
grita fuerte que los miedos no nos dañen 
quiéreme,-quiéreme,-quiéreme ...y date cuenta de una vez. 
cometamos las locuras más grandes 
grita fuerte que los miedos no nos dañen 
quiéreme,-quiéreme,-quiéreme ...y date cuenta de una vez 
date cuenta que todo es posible, 
date cuenta de que tú miedo ya no te sirve, 
tú! eres libre ,y yo te quiero 
te aseguro que no me olvido de cada poro de tú cuerpo 
siempre sé tú misma quizás haya diferencias 
pero nunca incompatible sólo fíjate en la esencia, 
todas las respuestas que no encuentras en la gente 
el mundo irá mejor con más beso en la frente. 
es indiferente nuestros gustos y opiniones 
si queremos estar juntos no hacen falta más razones 
se trata de luchar ,entenderse, comprenderse, respetar 
lo que nos hace tan igual y diferentes 
no existen más frentes esta es nuestra batalla 
y aunque tú abandonaste , yo no tiro la toalla 
y hasta el final con el amor y con tú nombre y con el arte 
dijimos para siempre y yo, ¡cumpliré mi parte! 
cometamos las locuras más grandes 
grita fuerte que los miedos no nos dañen 
quiéreme,-quiéreme,-quiéreme... y date cuenta de una vez. 
cometamos las locuras más grandes 
grita fuerte que los miedos no nos dañen 
quiéreme,-quiéreme,-quiéreme... y date cuenta de una vez. 
cometamos las locuras más grandes 
grita fuerte que los miedos no nos dañen 
quiéreme,-quiéreme,-quiéreme... y date cuenta de una vez. 
cometamos las locuras más grandes 
grita fuerte que los miedos no nos dañen 
quiéreme,-quiéreme,-quiéreme... y date cuenta de una vez..
(Xenon -Date cuenta de una vez http://m.youtube.com/watch?v=I6Um9ec31XM&desktop_uri=%2Fwatch%3Fv%3DI6Um9ec31XM)


"En tus labios" Capítulo 10.

-¿Entonces me ayudarás?-Pregunto mientras cruzo los dedos. 
-Si... Quizá así todo sea mejor. -Asiente y me sonríe.
-Pongámonos manos a la obra.


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Esa mañana hacía sol. Héctor se había ofrecido a acompañarme al campo de fútbol a ver jugar a Ulises. Ahora mismo soy sencillamente feliz. Quedaban tres minutos de partido y seguían en empate. Los nervios me mataban y Ulises ahora tenía el balón. Corre rápido hacia la portería y marca gol. Todo el mundo se levanta gritando celebrándolo. Entonces, él se gira y me señala. Sonrío y bajo hasta el borde del campo. Viene corriendo y le doy un beso en los labios. Parece que está vez todo puede funcionar, todo va bien.

-Te quiero. -Le vuelvo a besar y sonríe.
-Y yo. Nena, voy a ducharme. ¿Esperáis? -Dice sonriente y camina hacia atrás. Asiento y vuelvo con Héctor.


En el mismo campo de fútbol había una cafetería. Héctor y yo vamos a tomar unas coca-colas y un rato después caminamos hasta los vestuarios.

-Xanandra... Para. -La voz de Ulises es seria y apresuro el paso. ¿Dónde estaba? No le veía por ningún lado. Ella le dice algo que no logro entender y me pongo nerviosa. Héctor se coloca a mi derecha y tensa los puños. -¡Xanandra! -Oigo la voz de Ulises gritando y por fin le encuentro con la mirada. Una chica delgada, alta y pelirroja está muy cerca de él.

Se besan. Mi cara ahora mismo está desencajada y una ola de dolor invade mi cuerpo. Me cuesta respirar y me fallan las piernas. Las manos de él están agarrando su cintura.

Héctor.
Vista borrosa. 
Miles de recuerdos golpean mi mente. 
Un nudo que impide respirar.
Todo el mundo desaparece.
Ulises me ve.
"Clak" 
Algo se rompe.


-¡Cabrón! -Grito y salgo corriendo dejando a Héctor, a Ulises,a Xanandra y a toda la gente que estaba en el campo atrás. Siento como me empiezo a ahogar y en la primera esquina que encuentro me escondo. Apoyo mi espalda a la pared y tapo mi cara con las manos. Noto como poco a poco el nudo en la garganta es más grande y la imagen se repite en mi cabeza. Duele. Echo mi pelo para atrás y suspiro. Será cabrón. ¿Cómo puede hacerlo en mi cara? La boba he sido yo creyendo que esta vez todo podía funcionar. Lágrimas, lágrimas y más lágrimas recorren mis mejillas y empieza a llover. Oigo unos pasos que se acercan a mi escondrijo y me siento en el suelo flexionando las rodillas contra mi pecho. No quiero que nadie me vea. Los pasos cada vez están más cerca y oigo a alguien jadear. Da unos pasos y sin hacer ningún ruido giro la cabeza para ver quién es. ¿Ulises? Un pequeño grito ahogado se me escapa y me delata. Su cara se desencaja al verme en el suelo llorando.

-¡Nicky!- Me levanto y salgo corriendo. -¡Espera, por favor!-Saco fuerzas de donde puedo y sigo corriendo sin mirar atrás. Siento como corre detrás mío y me agarra del brazo frenándome.
-¡Suéltame! ¡Cabrón! -Muevo mi brazo quitando su mano de él y me giro.
-¿Quieres escucharme por una vez en tu vida? -Me grita y me quedo quieta. 
-¿Para qué? ¿Me vas a poner una excusa? ¡Estoy harta! ¡Es la segunda vez que lo haces! -Me giro y la ira se nota en cada palabra que escupo por mi boca. - ¡Vete a la mierda, Ulises! 
-No he hecho nada. -Dice serio y doy un paso hacia atrás.
-No... -Digo gritando irónicamente. -Sólo te pones a besar a otra en mi cara. Es verdad, es verdad. No has hecho nada. -Todo el mundo se nos queda mirando y yo sigo llorando.- Eres un cretino.
-¡Yo no la he besado! Tengo a once personas de testigos que lo pueden corroborar. ¿Quieres hacerme caso?


Todo pasa muy deprisa. Héctor viene corriendo y Ulises se da la vuelta. El puño de mi mejor amigo aterriza en la cara de Ulises y éste se lo devuelve. Me quedo quieta un par de segundos sin saber bien que hacer y cuando reacciono más lágrimas caen por mis mejillas. ¿Qué puedo hacer? 

-Cabrón. -Dice Héctor mientras le da un golpe en el estómago a Ulises.
-Gilipollas. ¿No te han enseñado a no meterte en conversaciones ajenas? -Ríe irónico y le da otro puñetazo. 
-¡Parar, por favor! -Grito desesperada y el chico que saludamos Ulises y yo el viernes pasado aparece para separarlos. Me aparto el pelo de la cara y les miro a los tres. Todo el equipo estaba ya allí y yo no sabía que hacer. Una chica corre al lado de Ulises y la reconozco. 

-¡Tú! Pelirroja. -La señalo con el dedo índice y me mira seriamente. 
-¿Qué? -Dice mientras intenta coger de la mano a Ulises. Él se la quita con asco y mi cuerpo se tensa. Mis puños se cierran y...
-¿Quién eres tú para besar a mi novio? -Me acerco a ella y todos los chicos se apartan.
-Cariño, si sería "tu novio" no me besaría. -Dice riendo y pierdo el poco control que me quedaba.
-¿Qué? -La grito prácticamente en la cara y me mira con desprecio.
-Lo que oyes. ¿Sabes lo que bien que nos lo hemos pasado estos meses? -Todo el equipo mira a Ulises y la vena de su cuello se hincha exageradamente. Mi puño se cierra con fuerza y la golpea en la cara al oírla. 
-Uhh... -Se oye de fondo y todo el mundo desaparece. 

Xanandra está en el suelo y tiene el labio ensangrentado. Me tiro encima de ella y comienzo a darla golpes sin controlarme. Su mano tira de mi pelo y yo caigo a su lado. Un golpe estalla en mi mejilla y me termino de volver loca. Agarro su pelo con las dos manos y tiro con fuerza. Me incorporo y unos brazos me levantan. El mechón que tenía en la mano se viene conmigo dejando a Xanandra en el suelo. De nuevo, el amigo de Ulises, es quien nos separa. 

-Nicky, no la escuches. Ulises dice la verdad.

Ulises me coge en brazos y mientras pataleo, grito insultos y le pego me saca de allí.