Una vez cierta persona me confesó que mi sonrisa le parecía
especial. A lo que yo respondí "llevo brackets" y se sonrió. Yo
observaba como bebía su Coca-cola mientras esperaba en silencio una
explicación. Él me miró divertido y añadió que tenía varios motivos para poder
decirlo. Me citó la frase de la película el chico de mi vida "Tienes seis
sonrisas, ¿sabes? Una cuando algo te hace reír de verdad, otra cuando te ríes
sólo por cortesía, la tercera, cuando te sientes incómoda, otra cuando te ríes
de ti misma, la quinta es cuando algo te sorprende, y la sexta… cuando hablas
de tus amigos." Decía que mi sonrisa era especial porque era sincera y
trasmitía confianza a los demás. Me confesó que extrañaba la capacidad de
sonreír que tenía por cualquier cosa hace tiempo. Yo no supe que contestar así
que prosiguió despeinando su pelo por la zona de la nuca. Esbocé una pequeña
sonrisa de timidez a la que él me respondió con una amplia. "Adoro cuando
se entrecierran tus ojos al sonreír. No necesitas nada más para ganarte a
alguien, simplemente con sonreír, haces que todo el mundo sienta la necesidad
de tener esa sonrisa todos los días a su lado.” Sentí como el rubor cobraba
vida en mis mejillas y empecé a jugar con un mechón rebelde de pelo que caía
cerca de mi cara intentando disimularlo mientras seguía escuchando atentamente.
"Supongo que pienso que es sincera porque sé la historia que se esconde
tras ella. Hace algún tiempo intenté recordar cuándo nos conocimos pero
encuentro recuerdos tuyos desde que tengo uso de la razón. Cuando hay alguien
que está mal no sueles hablar, sólo sonríes. Tu manera más habitual de
reaccionar es sonriendo y eso me fascina. ¿Cómo es posible que una persona que
ha tenido motivos más que suficientes para dejar de hacerlo lo siga haciendo?
Además, no hay que dejar de mencionar que cuando tú sonríes todo el mundo se
para. Sin saber por qué todo sientes la necesidad de sonreír tú también.” Una
pequeña carcajada salió por mi garganta y le miré directamente a los ojos
mientras bebía mi Nestea. “No te rías, es verdad. A veces intento quedarme con
todos los detalles de ella por si un día ya no la vuelvo a ver. Es increíble
cómo cada niño que se te acerca te esboza una sonrisa… Y dirás son sólo
sonrisas pero, ¿sin ellas todo no sería más triste?” Abrí la boca para
contestar pero se me adelantó y siguió con su explicación. “Llevo tiempo
imaginando cuando te quiten los brackets. Todas las personas que han llevado
ortodoncia, al quitársela, no dejan de sonreír. A mí eso me da pánico. Tu
sonrisa es preciosa hasta con los dientes cubiertos por pequeñas piezas de
acero con gomas rosas o moradas, dependiendo de cómo tengas el mes.” Aproveché
su pausa para beber más y me adelanté a replicarle. Le dije que simplemente me
miraba con buenos ojos y que su argumentación tan bien elaborada estaba
sobrevalorada ya que nos conocíamos de hace mucho tiempo. Él se sonrió y afirmo
levemente la cabeza para luego encogerse de hombros. “Puede ser verdad” y luego
me dejó seguir hablando. Le dije que observaba demasiado cosas que no eran tan
importantes, pero es que los pequeños detalles suelen ser los que más importan.
Agradecida, e inconscientemente, le volvía sonreír y pude sentir un calor que me envolvía desprendiente de su mirada de forma diferente. “Lo que más me
gusta de contemplarte sonriendo es saber que, en ciertas situaciones, esa
sonrisa es por y para mí. Una parte de mi se siente feliz al saber eso y otra
siente envidia de no poder ser el motivo del resto de sonrisas. Me gustaría ser
capaz de protegerla para que nunca se borrara. Porque, aunque no lo creas,
mucha gente la necesita en su día a día."

