Por muy corta que sea la vida quien pisa fuerte, deja huella.

domingo, 20 de octubre de 2013

SONRISAS

Una vez cierta persona me confesó que mi sonrisa le parecía especial. A lo que yo respondí "llevo brackets" y se sonrió. Yo observaba como bebía su Coca-cola mientras esperaba en silencio una explicación. Él me miró divertido y añadió que tenía varios motivos para poder decirlo. Me citó la frase de la película el chico de mi vida "Tienes seis sonrisas, ¿sabes? Una cuando algo te hace reír de verdad, otra cuando te ríes sólo por cortesía, la tercera, cuando te sientes incómoda, otra cuando te ríes de ti misma, la quinta es cuando algo te sorprende, y la sexta… cuando hablas de tus amigos." Decía que mi sonrisa era especial porque era sincera y trasmitía confianza a los demás. Me confesó que extrañaba la capacidad de sonreír que tenía por cualquier cosa hace tiempo. Yo no supe que contestar así que prosiguió despeinando su pelo por la zona de la nuca. Esbocé una pequeña sonrisa de timidez a la que él me respondió con una amplia. "Adoro cuando se entrecierran tus ojos al sonreír. No necesitas nada más para ganarte a alguien, simplemente con sonreír, haces que todo el mundo sienta la necesidad de tener esa sonrisa todos los días a su lado.” Sentí como el rubor cobraba vida en mis mejillas y empecé a jugar con un mechón rebelde de pelo que caía cerca de mi cara intentando disimularlo mientras seguía escuchando atentamente. "Supongo que pienso que es sincera porque sé la historia que se esconde tras ella. Hace algún tiempo intenté recordar cuándo nos conocimos pero encuentro recuerdos tuyos desde que tengo uso de la razón. Cuando hay alguien que está mal no sueles hablar, sólo sonríes. Tu manera más habitual de reaccionar es sonriendo y eso me fascina. ¿Cómo es posible que una persona que ha tenido motivos más que suficientes para dejar de hacerlo lo siga haciendo? Además, no hay que dejar de mencionar que cuando tú sonríes todo el mundo se para. Sin saber por qué todo sientes la necesidad de sonreír tú también.” Una pequeña carcajada salió por mi garganta y le miré directamente a los ojos mientras bebía mi Nestea. “No te rías, es verdad. A veces intento quedarme con todos los detalles de ella por si un día ya no la vuelvo a ver. Es increíble cómo cada niño que se te acerca te esboza una sonrisa… Y dirás son sólo sonrisas pero, ¿sin ellas todo no sería más triste?” Abrí la boca para contestar pero se me adelantó y siguió con su explicación. “Llevo tiempo imaginando cuando te quiten los brackets. Todas las personas que han llevado ortodoncia, al quitársela, no dejan de sonreír. A mí eso me da pánico. Tu sonrisa es preciosa hasta con los dientes cubiertos por pequeñas piezas de acero con gomas rosas o moradas, dependiendo de cómo tengas el mes.” Aproveché su pausa para beber más y me adelanté a replicarle. Le dije que simplemente me miraba con buenos ojos y que su argumentación tan bien elaborada estaba sobrevalorada ya que nos conocíamos de hace mucho tiempo. Él se sonrió y afirmo levemente la cabeza para luego encogerse de hombros. “Puede ser verdad” y luego me dejó seguir hablando. Le dije que observaba demasiado cosas que no eran tan importantes, pero es que los pequeños detalles suelen ser los que más importan. Agradecida, e inconscientemente, le volvía sonreír y pude sentir un calor que  me envolvía desprendiente de  su mirada de forma diferente. “Lo que más me gusta de contemplarte sonriendo es saber que, en ciertas situaciones, esa sonrisa es por y para mí. Una parte de mi se siente feliz al saber eso y otra siente envidia de no poder ser el motivo del resto de sonrisas. Me gustaría ser capaz de protegerla para que nunca se borrara. Porque, aunque no lo creas, mucha gente la necesita en su día a día." 

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