Después de una semana intensa, camino a casa con los cascos puestos. Son las seis de la tarde y ya es de noche... Con las manos en los bolsillos empiezo a pensar todo lo que ha cambiado desde el viernes pasado. Sonrío mientras observo los árboles vacíos, sin hojas, sin vida y me da por pensar que es como la vida. Hay rachas en las que la copa del árbol tiene muchas hojas, tiene frutos, los pájaros anidan ahí... Para que con el otoño todo vaya desapareciendo. Es triste, sin embargo sabes que eso tiene que pasar para que vuelva a rebosar de vida.
Camino despacio, sin prisa, mientras pienso en Nicky. Desde esta mañana no sé nada de ella. ¿Querrá hacer algo esta noche? Empiezo a maquinar algún plan para hacer pero alguien me silva a mi espalda. Retrocedo dos pasos y me encuentro con unos enormes ojos verdes que, gracias al maquillaje, impactan. Me quedo inmóvil y me imagino la cara de sorpresa que tengo que tener ahora mismo. Unos labios carnosos, de tono rosa, esbozan una sonrisa dejando ver unos dientes perfectamente alineados. Unos rizos definidos, largos y oscuros me llevan a la cintura en la que yo muero. Una camiseta de estampado floral se adiere perfectamente a las curvas bien definidas de su cuerpo. Unas mallas negras hacen que sus piernas parezcan interminables, perfectas. Los tacones le proporcionan la altura perfecta y estilizan sus delgadas piernas. Sin darme cuenta me estoy mordiendo el labio inferior. Tengo ante mis propios ojos a Afrodita en persona. Muestro una sonrisa traviesa y vuelvo a mirarla a los ojos. Sus cientos de pecas hoy están más definidas que nunca y su piel pálida, brilla como si la luna hubiese decidido esa tarde-noche sólo iluminarla a ella. Sus ojos se clavan en mí y yo me quedo sin aliento.
-Guaaau... -Suspiro y vuelvo a pegar un repaso a la chica que tengo delante.- Creo que es mi día de suerte.-Suelto una carcajada y ella esboza una sonrisa pícara.Se acerca con paso firme y se queda a cinco centímetros de mi cara. Este juego me está gustando.
-¿Qué tal?-Dice con voz provocadora y enarca una ceja. Humedezco mis labios y sonrío de nuevo.
Si no dejaba esa actitud acabaría volviéndome loco. Estaba demasiado sexy como para no darse cuenta. Nunca la había visto actuar de esa manera y sentía como mi respiración se entre cortaba, mi cuerpo ahora hablaba solo. Da un paso más hacia mí, rompiendo la poca distancia que nos separaba y noto su respiración en mi cara. El corazón me empieza a latir más deprisa y por un momento no pienso precisamente cosas que se podrían decir en alto.
-Quieres besarme, ¿eh?
Dice retomando ese tono tan provocador que nunca había visto usar. Asiento levemente y una sonrisa maliciosa se adueña de mi cara. Agarro la suya y la obligo a retroceder contra la pared que tiene detrás. Apoyo mi brazo por encima de su cabeza en la pared y la miro malicioso. En sus ojos veo el deseo puro y me muerdo el labio inferior. Este juego me estaba gustando. Se aproxima a mí hasta que nuestros cuerpos están completamente pegados. Enreda su mano en mi pelo y un escalofrío me recorre desde los pies hasta la cabeza. ¿Quería jugar? Yo también sé. Con la mano que me queda libre le acaricio suavemente la cara y la beso con una agresividad que ella corresponde. Por un segundo me acuerdo de que seguimos estando en la calle y una carcajada ahogada sale de mis labios. La miro a los ojos y me quedo embobado un minuto. La sonrisa que tiene pintada en la cara demuestra que está satisfecha. A conseguido su propósito. Llevo mis labios hacia su cuello obsequiándola con una estela de besos que lo recorren, siento su piel erizada debajo de ellos y deja de respirar.
-Hola, nena. -Digo susurrando en su oído y su espalda se tensa. - ¿Me has echado de menos? -Digo con la voz tan ronca que cualquiera pensaría que estoy afónico. Ella da un leve golpe a mi hombro derecho y me desestabiliza. Doy un paso atrás y ella sonríe mientras eleva una ceja. Se muerde el labio y niega volviendo a sonreír.
-Tengo cosas más importantes que hacer...
Si sigue así algo malo va a pasar. Una risa malvada sale de mis labios y, como si me leyera la mente, ríe. Camina tres pasos hacia delante y la sigo por detrás. Muevo todo su pelo hacia un lado del cuello y deposito un mordisquito en él. Paralizada y sin mirarme, la abrazo por detrás y como si la estaría viendo cierra los ojos. Ella no pensaba que iría a jugar así y acaba de ver como el marcador se vuelve a mi favor. Cada poro de mi piel desprende deseo y ella suspira. Se está volviendo loca y eso a mi me hace enloquecer aún más. Agarro su mano y la pongo en la parte izquierda de mi pecho.
-¿Lo sientes?- Asiente y sus ojos brillan más que cualquier esmeralda. El verde intenso de sus ojos no es comparable a ningún otro. Un color único, perfectamente creado para su dueña. Mi corazón comienza a latir más rápido. Aun llevando tacones, sigo siendo más alta que ella y tiene que mirar un poco hacia arriba para poder clavar sus ojos en los míos.- Todos y cada uno de mis latidos llevan tu nombre.
-¿A mí y a cuántas más se lo has dicho? -Dice haciéndose la indiferente mientras quita su mano de mi pecho.
-A todas, sólo que tú eres la única que no se lo cree. -Digo con mi maldita voz ronca.
Sus ojos pasan de brillar al fuego puro. Humedece sus labios y lo observo atentamente. Cuando acaba, dice la palabra "ven" y comienza a caminar. Maldita Nicky. ¿Dónde está la niña de la que yo me enamoré? Camino de prisa como un perro faldero detrás de ella y me mira de reojo.
-¿A dónde vamos? -Digo confuso y acelera más el paso.
-Que más da. -Dice y se para en seco.- Mientras esté junto a ti no necesito ni llegar hasta las estrellas ni que prometas bajarme la luna para mí. No necesito palabras, sólo hechos. -Apoyo mi frente en la suya encorvándome un poco y suspiro.
NIKCY:
No
puedo explicar la sensación que tengo ahora mismo. Cada parte de mi cuerpo que
besa, roza, acaricia, agarra… al sentir su calor es cómo si me quemase. Puede
ser que el inconsciente me esté recordando que quién juega con fuego, se acaba
quemando. Pero eso ahora mismo me da igual, yo ya tengo entrada para el
infierno asegurada así que por lo menos voy a disfrutar del viaje. A la mierda
todo. No aguanto más.
Me
esta besando la mejilla y tiro de su cuello hacia mí pegando al completo su cuerpo contra la pared. Él
se ríe y mi corazón se acelera. Le muerdo el labio y una carcajada ahogada sale
de mi garganta. Me aparta el pelo de la cara y me mira directamente a los ojos…
Joder, ¿cómo pueden brillar tanto? Me acerco y deposito un beso algo agresivo
en su boca. Esto suena muy
tentador y él me esta devorando con la mirada. Observo lentamente su torso y lo recuerdo sin camiseta. Noto a mi corazón cogiendo
carrerilla y amenazando por salir disparado hacia Venus. Su risa
me desconcentra y para cuando quiero reaccionar estoy otra vez apoyada yo en la pared me está besando. Adoro sus besos. Enganchan más que cualquier otra droga de
este puto mundo. Río nerviosa y me muerde la mejilla. Se apoya con cuidado en mí y
miles de descargas eléctricas viajan por mi cuerpo dejándome, apenas, sin aire.
-Sé
de sobra que soy tu debilidad. -Susurra con una voz muy ronca en mi oído y se
me olvida respirar. Juega con los mechones de mi pelo que rodean mi oreja y me
estoy imaginando la cara de imbécil que tengo que tener. Algo en mi se activa
cada vez que saca ese carácter de tipo duro. Miro al fondo de la calle.
-Nadie
ha dicho que lo seas…- Consigo decirlo a duras penas, giro mi cara,de nuevo, hacia él y
veo sus ojos claros clavados en mi. Me están volviendo loca.
-Sí,
lo dices tú cuando me miras o cuando me acaricias. Te estás enamorando de mí y
deseas que se pare el tiempo cuando estás a mi lado. -Me besa el cuello y vuelve a su antigua posición sin romper la distancia que nos separaba. - Duermes abrazada a mí
y sientes el deseo cuando me tienes a menos de dos milímetros de tus labios. No puedes soportar tenerlos tan cerca y no besarlos. Usas mi camiseta de pijama y te muerdes el
labio cuando me ves sin camiseta -Me sonrojo y suelto una carcajada.-
Y, ¿Sabes qué es lo peor? -Niego con la cabeza y le miro esperando la
respuesta. - Que yo ya estoy perdidamente enamorado de ti.
Stop.
Frenemos en seco. Cierro los ojos y sonrío. Ahora si que no quiero que el tiempo avance.
-¿Qué? -Me quedo más cerca de él y le miro
directamente a los ojos. Puedo ver como se empieza a avergonzar y aparta la
mirada. Me vuelve a mirar algo confundido pero su mirada poco a poco vuelve a
demostrar esa seguridad que tiene en sí mismo. Unas lágrimas caen por mi mejilla y no puedo dejar de sonreír.
-Nicky…
-susurra abrazándome fuerte.
-Te
quiero. Joder, te quiero. A ti, sólo a ti. Me siento la chica más afortunada de
este maldito mundo. ¿Tú ves normal que vengas y me sueltes esto cómo si nuestra
historia fuese un libro o una película de amor? ¿Tú lo ves normal? ¿Te acuerdas
de lo mucho que te odiaba hace un mes? Esto empezó como un juego y mira como
hemos acabado, enganchados el uno del otro. ¿Y sabes qué es lo peor? -Me mira
con una cara muy seria.- Que, en los libros o las películas, estás historias
acaban aquí, en la declaración de amor. Nunca sabes que es lo que les pasa
después. Se acabó su historia y los lectores han cambiado de libro, los
espectadores han salido del cine. ¿Y nosotros qué? ¿Quién nos dice que no acaba aquí
lo bonito? -Suspiro y le abrazo fuerte.- Yo te necesito aquí. Sin "pero", ni excusas. Yo te necesito sólo para mí.
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