Sabía de sobra que todo lo que acababa de pasar era una locura, que mis amigas me iban a matar, que tendría que darle una explicación a Lucas, el otro chico, y que todo esto no podía ser verdad. Estoy en el instituto y me queda una vida por delante... ¿Si no cometo ahora las locuras cuándo lo haré? Habíamos ido a su casa para dejar la mochila que tenía Ulises y ahora estábamos camino al chino. ¿Cuánto hacía que no cenaba yo en el chino? Mamá no estaba en la ciudad, por lo tanto, podíamos ir a cenar allí tranquilos.
-¿Para llevar? -Ulises me mira y yo asiento con la cabeza.- Aquí tiene, muchas gracias.
-A ti. -Sonrío a la chica que nos estaba atendiendo y al salir Ulises me da la mano.
Hace unas horas si alguien me hubiera dicho que todo esto iba a pasar, no le hubiera creído. Me río y le doy un beso dulce, breve, en los labios. Caminamos hacia mi casa y la noche ha cubierto con su manto de estrellas el cielo, las hojas están caídas por el suelo y cada vez hace más frío. Después de una breve discusión Ulises gana y es él quien va a llevar la bolsa con la comida. Hemos hablado de todo lo que nos ha pasado estos seis meses y hemos evitado hablar de lo que pasó. Borrón y empezamos de cero. No hay pasado, no hay discusiones, no hay recuerdos, no hay nada. Esto es el principio.
-¿Ulises? -Una voz que no reconozco nos hace girarnos. Unos chicos muy altos están justo detrás nuestro y siento como me miran descaradamente.
-Ey, ¿cómo estás tío? -Ulises le choca los cinco a uno de ellos y saluda a los demás con una sonrisa en la cara.
-Bien tío, pero veo que no tan bien cómo tú. -Todos se ríen y yo me sonrojo. Está claro que voy a ser el centro de atención de todos. -¿Quién es?- Suelto una risa al ver cómo ha ignorado mi presencia y ha preguntado eso.
-Mi novia. Nena, este imbécil es de mi equipo. -Ríen los dos y yo me acerco a darle dos besos al "imbécil" que no sé como se llama. Parece agradable. Espera. Frena en seco. ¿Ha dicho "mi novia"? Lo de ir poco a poco veo que se lo ha saltado de golpe. Me muerdo el labio inferior y sin enterarme del resto de la conversación veo que se despiden otra vez como se han saludado y volvemos a caminar...
No habíamos hablado desde que nos habíamos parado a saludar a esos chicos y yo necesitaba soltarlo.
-¿Has dicho "mi novia"? -Digo mientras sigo embelesada en mi mundo.
-¿Qué? -Me contesta sin saber de que le hablo.
-Antes, cuando te has parado con esos chicos... ¿Has dicho "mi novia"? - Sin quererlo paro en seco y le miro algo avergonzada.
-Si, ¿acaso no lo eres? -Me mira travieso.
-No sé. -Me encojo de hombros y sigo andando.
-Espera. Es verdad, no te lo he pedido formalmente...-Deja la bolsa en el suelo y se arrodilla agarrándome de la mano mientras se ríe.- Nena, -su voz empieza a ser cómica.- Sé que no te merezco, pero... Las rosas son rojas, las margaritas blancas y tú eres preciosa. ¿Quieres ser mi novia?
Una carcajada sonora sale de mi boca y tiro de él hacia arriba, hasta que se queda a mi altura y le beso. Pero el beso no dura mucho porque me sigo riendo de manera escandalosa.
-Con una condición.-Digo en tono serio.
-¿Cuál?-Pregunta intrigado y poniéndose serio otra vez.
-No vuelvas hacer eso. -Me río y tiro de su mano mientras camino rápido hacia el portal.
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-¿Qué quieres beber? -Le pregunto mientras abro la nevera en busca de algo que no sea zumo de fresa, zumo de manzana o derivados.
-¿Qué tienes? -Me pregunta desde la sala.
-Creo que tengo Vodka... Pero no tengo nada con qué mezclarlo. -Suspiro y le veo apoyado en el marco de la puerta.
-¿Chupitos? -Ríe y niega con la cabeza.- Menos mal que ya estás en casa. -Suelta una carcajada y coge los dos vasos que tenía ya preparados en la encimera.
-A ver quién de los dos tiene más aguante. -Le desafío y voy detrás de él hasta la sala.
Veo como se sienta en el sofá y me siento yo en el suelo. Me mira con una cara un tanto... ¿Difícil? Y se sienta a mi lado en el suelo. Nos reímos y empezamos a cenar. Los chupitos entraban bastante bien y era muy gracioso verle intentar comer arroz frito con los palillos chinos. Iba grano a grano.
-¿Quieres una cuchara? -Suelto una carcajada y le miro divertida.
-No. Esto ya es por orgullo. Lo que pasa es que tú me quieres emborrachar y no sabías como hacerlo. -Dice mientras se acerca a darme un beso. Mientras me besa mancho mi dedo en salsa agridulce y al apartarme, le mancho toda la cara.
-¿Quieres guerra? -Me mira desafiante y le asiento con la cabeza mientras intento contenerme la risa. Tiene toda la nariz y parte de la mejilla manchada. - Dame un besito, mi amor. Ya verás que agridulce sabe....-Se acerca a mi y yo me levanto rápido mientras empiezo a correr por la sala. Me sigue riendo y me coge en brazos. Me tumba en el suelo y me restriega la cara por todas partes. -¿Te ha gustado? -Se ríe y me empieza a besar otra vez el cuello, la mejilla y los labios.
-¡No! Por favor, no me manches más. -Grito y empiezo a patalear como una niña pequeña. -Uli, por favor, no. -Hago pucheros, o eso intento, y me mancha la nariz de salsa agridulce.
-Que guapa estás. -Dice con un tono muy sarcástico y se incorpora respirando profundamente.
Me siento en el suelo y sigo riéndome mientras intento coger algo de aire. Si creía que no podía volver a sentir lo que sentí hace seis meses... estaba totalmente equivocada. Rellena los vasos de Vodka y me da el mío.
-¿Brindamos? -Dice entre risas y asiento levemente.-¿Por qué?
-Por ti, por mi, por esto qué no sé que es. Por las coincidencias y por las bobadas que hacemos. Por que todo salga bien. -Chocamos los vasos y lo bebemos de un trago. Cierro los ojos con fuerza y me río. El alcohol empieza a subir y yo tengo calor. Me quito el jersey y me quedo en tirantes. Ulises me observa detenidamente y yo suelto una leve carcajada. -¿Te gusta lo que ves? -Digo entre risas y asiente con una sonrisa pícara en la cara.
-Ya te dije que estab... ¿Qué es eso de ahí?-Dice levantando mi camiseta y observando mi tripa.
-Ah... un tatuaje. -Digo mientras intento bajarme la camiseta, sin suerte.
-¿Cuándo te lo has hecho? -Dice mientras me besa la zona en la que el tatuaje está situado.
-Hará tres meses o así... -Digo mientras lo observo yo también. Sus ojos se cruzan con los míos y una sonrisa triste se le pinta en la cara. -Estoy bien. Ya lo hemos dicho, vamos a dejar el pasado atrás. -Sonrío y me besa en la frente.
-¿Bailamos?-le miro atónita y sonrío levemente.
Veía en sus ojos como el Vodka empezaba a hacer efecto y en efecto, no había música pero me apetecía bailar. Nunca me había sentido tan viva como me estaba sintiendo ahora mismo. Nos levantamos y sin dejar de mirarnos empezamos a bailar lentamente. Su mano se desliza desde mi hombro hasta mi cintura y mis brazos se apoyan en su cuello. Un beso, dos, tres, cuatro... Perdí la cuenta. No sabía como iba a acabar todo esto, pero a la mierda todo. Estaba condenada a ir al infierno y yo he decidido disfrutar del viaje.
Salto y enrollo mis piernas en su cadera mientras le beso sin control. Esto debería estar prohibido, unos labios tan deseables no podían ser verdad. El alcohol fluía por nuestras venas y no había nada que lo pudiese parar. Sólo faltaba ese deseo que nos recorría por cada poro de la piel para terminar lo que por un beso se empieza.
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