Mi debilidad tiene nombre y apellido. El lunes fue el día más feliz desde hace mucho tiempo. Pude hacer todo lo que nunca había podido hacer. Siempre he tenido a Nicky en mis brazos, pero nunca de la manera que quiero. Llevo toda la semana fantaseando con la sesión de fotos y me doy cuenta de lo perdido que estoy. Lo que estoy haciendo es inmoral, horroroso y fuera de lo normal. Poder actuar como si sería su novio fue una sensación extraordinaria. Sentir por un momento sus labios, sus brazos, su manera provocadora de mirar... Poder besarla el cuello, sentir su respiración a cinco centímetros de mi cara,... Siempre he tenido envidia de Ulises. ¡Él no se la merece! La ha hecho tanto daño que todavía no me explico como ha podido volver a recuperarla. Se merecía a alguien mejor... Llevo tantos años enamorado de ella que no es sencillo. El año que viene cada uno tendrá que elegir hacia dónde debe seguir y puede que ya no la vuelva a ver... Este año es mi última oportunidad y quiero demostrarla que conmigo todo sería perfecto. Nunca le haría lo que Ulises la hizo.
¿Si le cuento lo que siento? ¿Si soy sincero? No sé que debo hacer... Siempre la había podido tener para mi sólo, incluso cuando conocimos a Ulises nos llevabábamos bien los dos, pero se tuvieron que enamorar los dos. La satisfacción de darle un puñetazo no me la quitaba nadie pero ver a Nicky sufrir me quitaba la felicidad. No sé porque le haré tanto caso a Xanandra. Quizá debería dejarme de hablar con ella, dejar de ser su mejor amigo, dejarla... Así todo sería más fácil. Ellos dos podrían matarse entre ellos a gusto y yo me conseguiría olvidar de ella.
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En otro lugar de la ciudad, en el mismo preciso momento...
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ULISES:
Seguía en silencio y yo me sentía cada vez peor.
-Le quieres, ¿verdad? -Suspiro y me apoyo a la pared para evitar tener que sentarme al oír un "si".
-No. -Dice y se levanta para caminar hacia mí. -¿No crees que ya he tenido la oportunidad de tener con él algo si es lo que de verdad querría? -Mi corazón late rápido y ella rompe la distancia.
-¿De verdad? -Sonrío emocionado y ella asiente devolviéndome la sonrisa. Me acerco a ella y la abrazo fuerte. La cojo en brazos y susurrando "te quiero" la llevo hasta el sofá para tumbarme encima de ella.
Ahora sé que estoy enamorado. Ya no quiero dormir por la noche porque mi vida real supera con diferencia a mis sueños. Supongo que la vida es comparable a una montaña rusa de emociones que sube hasta lo más alto y te da miedo mirar lo lejos que estás del suelo. Vas subiendo poco a poco mientras sientes un cosquilleo en el estómago y ves como todo se aleja llevándote hasta la cima. Pero, como la ley de la gravedad nos recuerda, todo lo que sube acaba bajando. Y luego sólo tienes una sensación en el estómago que se acerca a la de estar enamorado. Un grito sale de tu garganta y sólo unos pocos se atreven a soltar los brazos sintiendo así la libertad del momento.
Miles de besos nacen entre dos locos, dos locos enamorados que se dejan llevar por el momento. No hay preocupaciones, no hay miedos, no hay problemas. Soy feliz de tenerla conmigo y, digamos que quiero hacerla feliz.
-Aún tengo marca en la espalda de la última vez que me la recorriste con tus besos. -Digo en un susurro y acerca su cara a la mía con una sonrisa traviesa.
-Aún tengo marca en el corazón desde que te oí decir el primer "te quiero". Y, ¿Sabes? Me encanta que estés conmigo aquí y que vengas con tus ganas de estar conmigo, de que vengas con tu entusiasmo. Con esa sonrisa como si todo fuera posible. -Dice sobre mis labios en susurros.
BIP. Mensaje del corazón: Corre riesgo de que esa persona le cale hondo y se enamore perdidamente de ella. Tenga cuidado. Una risa se dibuja en mis labios y un leve contacto con los de ella hace que recorra por mi cuerpo pequeñas corrientes eléctricas. Dibujo una pequeña estela de besos en su cuello que acaban en sus labios mientras ella recorre con su pequeño dedo mi espalda dibujando caminos invisibles. Agarra mi camiseta por la parte de abajo y tira de ella suavemente hacia ella. Aparto mis labios y dejo que me la quite. Se coloca encima de mí dejándome embelesado en su sonrisa. Sube sus manos desde el comienzo de mi pantalón hasta el cuello y su pelo cae por un lado de su cabeza ocultando un beso algo agresivo que deposita en mis labios. Me incorporo acercándome a sus labios mientras río. Nunca me cansaría de tenerla cerca. Besa mi cuello y mi piel se eriza. La muerdo la mejilla y una carcajada sale de sus labios. Un teléfono suena y ninguno hace ademán de ir a cogerlo. La quito el jersey abierto negro que lleva mientras me muerde el labio. Un pequeño gruñido sale de mi boca y mis manos llegan hasta su camiseta. Se aparta y enarca una ceja me muerdo el labio y sin dejar de mirarla a los ojos se la quito. Suelta una risa y se tira encima de mi. El teléfono vuelve a sonar y los dos miramos a la mesa donde estaban los dos. Se levanta y mira cual de los dos es... El mío. "Mamá". Dudo en contestar y acabo cogiendo.
-¿Si?- Digo mientras me revuelvo el pelo de la nuca.
-Ulises, no nos esperes para cenar. Hemos ido a urgencias porque tu hermana se ha roto un brazo jugando en el parque... -Suspiro y Nicky me mira.
-¿Cómo ha sido? -Digo nervioso.
-Tranquilízate. Esta bien. Ya se lo han escayolado y está durmiendo en una camilla. Se a caído y con el brazo ha intentado sujetarse y se lo ha roto. Estamos esperando a que venga el médico a darnos el alta, pero ya sabes... -Dice intentando animarme y lo único que hago es sentirme peor. -Luego hablamos, te quiero.
-Y yo a ti, mamá.
-¿Qué ha pasado? -Dice Nicky cuando vuelvo a sentarme en el sofá.
-Mi hermana... Se ha caído y se ha roto el brazo. -Suspiro.
-¿Quieres que vaya a dormir contigo? -Dice mientras me abraza y apoyo mi cabeza en su hombro. Asiento levemente y ella juega con mi pelo.
-Gracias... -Digo e intentando no parecer afectado la cojo en brazos y la llevo hasta la habitación entre risas. -¿Por dónde íbamos? -La tiro sobre la cama y la observo el brillo de sus ojos, su sonrisa y sus pequeñas pecas.
-Creo que por esto... -Dice y me muerde el labio.- O por esto... -Y ahora me da un beso cortito en los labios.
-Mmmm.. Yo creí que en la parte que me decías que era el amor de tu vida, que estabas enamorada de mi, que querías casarte conmigo... -Digo sonriente mientras veo como suelta una pequeña carcajada. Se tapa la cara con las manos y me siento sobre ella.
-Eso es lo que te gustaría oír... -Dice haciéndose la interesante.- Pero siento decirte que no soy una chica fácil, tendrás que trabajar duro para verme a tus pies. -Acaricio su mejilla y la miro desafiante.
-Pequeña, sé de sobra que soy tu debilidad. No vengas con cuentos a este chico que se ha tragado todos ellos.- Digo acercando mi cara hacia ella, rompiendo la distancia.- Tengo la mitad de la partida ya ganada... Pero deberías de saber que esta actitud tuya me vuelve loco. -Me acerco y cuando estoy llegando a sus labios me freno. Ella intenta besarme pero me aparto.- ¿Lo ves? Cuando me tienes tan cerca sientes la necesidad de besarme. No te puedes contener. -Suelto una pequeña carcajada malvada y ella enarca una ceja. Me empuja tirándome en la cama y sentándose encima de mi.
-Y,¿Si hago esto...?-Dice levantándose la camiseta interior poco a poco.- ¿Quién es el que no aguanta? -Dice de manera muy sexy y deja caer un tirante por su hombro. Humedezco mis labios y suelta una carcajada. - Aunque si aguantas... -Se intenta levantar y yo la tiro hacia mi.-Si es que... vas de duro pero caes como siempre. -Sonríe picara y se muerde el labio. Siento su respiración en mi cara y bueno, poco más hay que decir.
-Pues siento decirte que pienso desgastar ahora mismo tu piel a besos.
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