Su cara de asombro era igual que la mía. Cuelga y me mira sin expresar nada. Me siento muy confundida... ¿Quién era esa? ¿Seguiría siendo el mismo cabrón de siempre? El teléfono deja de sonar aunque por poco tiempo. La pantalla se ilumina y vuelve a ser ella. Le agarro la mano antes de colgar y me mira aún más extrañado.
-Coge, ¿no? -Digo con cara de pocos amigos. -Igual es importante.-Mi voz muestra indiferencia mezclado con ironía.
-No. Es una pesada, no deja de llamar. -Dice con una sonrisa traviesa en los labios. -¿O quieres cogerla tú? -Su mirada es desafiante y su voz me hace pensar que es un reto. Hace unos meses no hubiera dado importancia a eso, ni estaría debatiendo por dentro si hacerlo o no. Asiento levemente y me da el móvil. Descuelgo.
-¿Si? -Digo seria y le miro de reojo a Ulises. Un silencio me confirma que no esperaba esa chica escuchar mi voz. -¿Hola?
-Hola. ¿No es el número de Ulises? -Dice algo confundida y a la vez mostrando sorpresa.
-Si. -Contesto de manera seca y me muerdo el labio esperando una respuesta de la otra chica.Otro silencio.
-¿Tú quién eres?-Dice mostrando enfado en su voz y enarco la ceja. Miro directamente a Ulises que me mira con cara de intriga. Suelto una carcajada y respiro.
-Su novia. ¿Y tú? -Contesto orgullosa y Ulises dibuja una sonrisa torcida en sus labios.
-...
¿Me ha colgado? ¡Me ha colgado! Suelto un suspiro y me muerdo la lengua antes de soltar un insulto.
Xanandra , por llamarla por su nombre, me ha colgado y ahora mismo tengo ganas de gritar. Ulises me da la mano regalándome una caricia con su pulgar. Le miro algo aturdida y en sus ojos veo como se está debatiendo entre hablar o no. ¿Tan poco podíamos aguantar sin discutir? Suspiro y le miro con ganas de llorar. Los dos sabemos perfectamente que piensa el otro. Un recuerdo doloroso me viene a la mente y mi puño se cierra con fuerza. Pasan un par de minutos en un silencio absoluto hasta que él rompe el silencio.
-No pensé que tendrías que saber esto... -Suspira y agacha la cabeza negando levemente.
-¿Qué? -Le miro de golpe y su rostro ahora mismo no trasmite nada. No puedo mirar sus ojos porque están escondidos y eso me preocupa. ¿Estaría con otra y está vez soy yo quién rompe la relación? Nerviosa suelto un grito ahogado y me mira. Esto no suena nada bien. -¿El qué?-Había sido muy bonito como para ser verdad. Me mira con las cejas levantadas y niega con la cabeza. Una sonrisa hace amago de mostrarse en su rostro pero la anula rápidamente.
-Hace un par de meses me enrollé con ella. -Me coge la otra mano y me mira directamente a los ojos. Está diciendo la verdad. -No era nada serio, era un lío de una noche. -Carcajea levemente y le miro curiosa.- Pero hace dos semanas me la encontré de fiesta y me besó. Desde entonces no la he vuelto a llamar ni a coger sus llamadas. No quería nada serio desde... desde ti. -Suspira y dudo si soltarle las manos o no. - Si abres su conversación de WhatsApp verás que lleva dos semanas hablándome pero nunca la contesto. -Cuando dice esto no tardo ni dos segundos en buscar en su móvil la conversación. No está mintiendo, los mensajes no tienen contestación y son independientes. Suspiro nerviosa y no digo nada. Me tiemblan las rodillas y busco valor para poder decir algo.
-¿Y por qué...?
-¿Porque qué? -Dice nervioso y busca mi mirada.
-¿Por qué sigue llamándote? -Suspiro y le miro nerviosa. Está chica empieza a darme miedo.
-No lo sé. Supongo que querría hablar conmigo pero después de lo que la has dicho, dudo que quiera volver a intentarlo. -Dice y aparta la mirada.
-¿No crees que después de todo es normal que me enfade si al de dos días ya empiezan diferentes personas a llamarte?-Digo enfadada elevando mi tono de voz.
-No tienes derecho a juzgarme por algo que ha pasado cuando tú no estabas. Si hubiera repetido lo de la última vez, si. Pero ahora no. -Dice enfadado y me suelta las manos. Me levanto y le señalo con mi dedo índice.
-Ah, claro. ¡Para ti siempre ha sido muy fácil! Se me olvidaba que sólo con chasquear los dedos tienes a tres esperando por ti. ¡Imbécil! -Se levanta y se pone a diez centímetros de mi cara mirándome desde arriba. En altura no tenía nada que hacer. - Es verdad. ¡Perdona mi despiste! ¿Cómo vas a querer tenerme sólo a mi cuando puedes tenernos a todas? -Le empujo y me acorrala contra la pared.- ¡Apártate!
-No. No quiero. -Dice sin elevar la voz y me doy cuenta de que estoy gritando.- Venga, ¡desahógate! ¡Recuérdame lo cabrón que soy! ¡El asco que me tienes y el dolor que te he causado! ¡Venga! -Dice elevando la voz y mirándome de cerca. Sus brazos están apoyados contra la pared, a cada lado mío, tensos.
-Gilipollas. -Digo mirándole a los ojos.- ¿Cuánto vas a tardar en volver a hacer lo mismo? ¿O está vez desde el principio?-Suelto una carcajada irónica y miro sus labios. Siento como la adrenalina viaja por mi cuerpo y como me da la sensación de que el tiempo se detiene.- ¡Imbécil! ¡Cabrón! ¡Te odio! -Le grito en la cara y él sonríe. Me quedo sin respiración y le miro a los ojos. Cojo una bocanada de aire y clavo mis pupilas en las suyas. Sigue quieto, sin decir nada, sólo mira mis labios y se relame los suyos. Una carga eléctrica recorre mi espalda y sin darme cuenta está más cerca de mi. Tan cerca que siento los labios.
-Se me había olvidado lo que era discutir contigo. -Carcajea levemente y su voz es un susurro.
-Imbéc...
Pero no me deja terminar la palabra porque me besa. Me besa con pasión y siento el deseo en cada poro de mi piel. Ahora comprendo lo que es querer y odiar. Dos sentimientos que casi siempre van unidos. Porque un día quieres lo que odiabas y al siguiente odias con toda tu alma lo que habías querido. Amor reñido, amor querido. Somos polos opuestos y puede que la ley se cumpla porque lo que empezamos jugando a querernos acabó enganchándonos. Un beso largo, sincero y lleno de lujuria. Habíamos terminado como nunca antes habíamos terminado. Él era mi kryptonita, como en Superman, es la única persona capaz de debilitarme pero, gracia a él, soy fuerte. ¿Irónico? Pues si. Pero es aquí donde me quedo. Escuchando como ahora a media voz suspira un "te quiero".
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