-¡Ulises, mira!- Neit me golpea el brazo y señala a un cristal. Nos acercamos y abro los ojos exageradamente. ¿Nicky?-No sabía que Nicky era modelo. ¡Que buena está!
-Cállate. -Le miro enfadado y una risa sale de su boca.
-Vamos... No te enfades. Simplemente es una foto. -Dice tranquilo mientras suspiro.
-¿UNA FOTO?-Grito enfadado.- ¡Está comiéndole el cuello un cretino! -La ira recorre mis venas y doy un golpe a la pared. - ¿Cómo cojones no me ha dicho que había posado para un anuncio?
-¿No lo sabías? -Seguimos andando y el cartel vuelve a aparecer en otra pared.
-¡No! ¡Por supuesto que no! -Grito enfadado y suspiro. - Maldito cabrón.
-¿Cabrón quién? -Dice algo intrigado.
-Héctor. ¿Te acuerdas de él? -Una carcajada nerviosa sale disparada de mi garganta y Neit se para.
-¿El mejor amigo de Nicky? ¿El chico flacucho aquel? -Dice sorprendido.
-El mismo. ¡Es ese! Y para colmo el payaso con el que me pegué el sábado después del partido. -Cada vez se me estaban hinchando más las narices. Estaba harto de él.
-No creo... ¿Seguro que es él? -Suspiro y asiento enfadado. -¿No has creído siempre que está detrás de ella?
-Por supuesto, si el chaval tonto no es. Siempre ha estado metiendo mierda entre los dos. -Digo aún más enfadado. - ¿Ahora esto? ¿No se quedó a gusto el sábado?
-¿Quieres tranquilizarte? Ni se te ocurra hacer ninguna de tus locuras que pierdes a Nicky. ¿Por qué no hablas con ella? -Dice mientras llegamos hasta casa. Genial, en mi portal también hay un maldito anuncio. Lo arranco y siento los ojos de Neit en mí. Doblo la hoja y la guardo en el bolsillo de mis vaqueros.
-Voy ahora mismo hasta su casa. Luego te cuento. -Abro la puerta del portal y subo a casa. Tiro la mochila agresivamente en la entrada y cojo las llaves de la moto. Doy un portazo y vuelvo a bajar.
¿Qué estaba pensando? ¿Cómo no me dice que voy a tener que soportar ver por toda la ciudad fotos de ella con Héctor de forma provocativa? ¿Está boba o algo? Suspiro y me pongo el casco. Subo a la moto y arranco. Mi cuerpo está tenso y me duele hasta el corazón. Una cosa es imaginarse que otro la cuida, la conquista y la provoca pero verlo es insoportable. ¿Hasta cuándo tendré que seguir viendo esas fotos? Esto es increíble. Odio a Héctor y ahora más que nunca. Siempre le había tenido asco, pero ahora... ¿No podía dejar de una vez a mi novia? Niñato. Es mía y esta vez no pienso perderla. ¿Nicky no se da cuenta de lo enamorado que está de ella? ¿Cómo puede seguir mirándole con los mismos ojos? Aparco la moto enfrente del portal y saco el móvil del bolsillo. Busco su número y la llamo.
-Uli -Contesta con voz animada.
-¿Estás en casa? -Digo secamente y como si pudiese verla su cara es un poema y se esta poniendo el pelo detrás de la oreja.
-Si... ¿Por qué? -Dice en un hilo de voz.
-¿Está tu madre? -Suspiro e intento contener mis ganas de gritarla. No es por teléfono como deberíamos hablar todo esto.
-No... -Suspira nerviosa y se produce un silencio. Cuelgo y llamo a su timbre.
Me debe unas cuantas explicaciones.
NICKY:
Abro la puerta nerviosa y cuando voy a darle un beso aparta la cara. Le dejo pasar y deja la cazadora en el sofá. Parece muy, muy, muy enfadado. ¿Qué habrá pasado? Mete la mano en el bolsillo y yo me siento en el sofá. Desdobla un papel y me lo enseña. Mierda. ¿Ya están puestos?
-¿Me puedes decir qué cojones es esto? -Dice sin gritar pero mostrando un enfado enorme en su tono de voz. - ¿Por qué tengo que ir andando por la calle y encontrarme a Héctor comiéndole el cuello a mi novia? -Su tono de voz se eleva un poco pero sin llegar a gritarme. No sé que decir... - ¿Por qué toda la ciudad tiene que ver como ese niñato le come el cuello a mi chica? -Suspira y comienza a caminar de un lado a otro de la sala. Siento un nudo en la garganta y no digo nada.- ¿Acaso eres tú la única que no se ha dado cuenta de que lleva toda la vida enamorado de ti? -Grita.- ¡Le acabas de dar el placer de hacer sus sueños realidad!
-¿Qué? ¡Cállate! ¡Tú no sabes nada! - Digo nerviosa y sin darme cuenta estamos gritando.- Para ti todo es muy fácil,¿verdad? Porque tú te hayas tirado a todo lo que se mueve no quiere decir que el único chico que se a quedado a mi lado en todo momento ayudándome, escuchándome, siendo quien me seca las lágrimas sea igual.
-¡Es un niñato!- Dice y me echo el pelo hacia atrás.
-No le vuelvas a llamar eso. -Digo con voz seria y un terrible dolor en mi pecho hace que me cueste respirar. Siempre tuve la ligera sensación de que Héctor igual sentía algo por mi y que Ulises estaba celoso de él. ¿Cuántas veces había deseado que no fuese verdad? - Y si es un niñato, tú no estás como para hablar. -Digo bajando el tono de voz.
-¿Me lo explicas o voy a buscarle a él y a explicarle personalmente que eres tú "mi novia"? -Dice gruñendo y la imagen del sábado aparece en mi mente.
-Te lo explico yo que para algo soy tu novia. -Digo molesta.- El domingo cuando llegué a casa por la mañana mamá estaba muy alterada. Me explicó que no había buscado ningún modelo para el anuncio que tenía que hacer el lunes. No tenía tiempo de buscar y me pidió que fuese yo la modelo. En ningún momento me dijo mamá nada más. El lunes, cuando llegué al estudio me encontré con Héctor. Resulta que mamá llamó a su madre y le pidió ese favor. ¿Crees que estaba cómoda? -Grito muy alto y me mira sorprendido.
-¿No me lo podías a ver contado? ¡Cenamos juntos el lunes! -Veo el odio en su mirada y trago saliva.
-¡No sabía cómo hacerlo! Siempre que te digo algo de Héctor tu cara de asco aparece para recordarme lo mucho que le odias y, después de lo del sábado ¿cómo te iba a decir algo de él? -Se arrodilla delante de mi y me mira pidiendo ayuda.
-¿Por qué no es sólo de él? Tú también apareces en el anuncio.-Su voz es más relajada y agacha la cabeza.- ¿No te das cuenta de qué te he visto poco está semana, que estaba deseando pasar contigo un rato agradable y qué ir por la calle viendo fotos de como mi novia le come con la mirada a su mejor amigo no me ayuda? -Suspira. -¿Crees que es así cómo tendría que haberme enterado?
-No... -Digo en un suspiro y un silencio inunda la sala.
-Sé sincera... ¿Sientes algo por él?
Su pregunta casi me ofende. Llevo tanto tiempo con Héctor que claro que siento algo. Le quiero muchísimo pero no de amor, más bien como mi hermano. Suspiro y Ulises clava sus pupilas en las mías. Cuando él se marchó llegué a dudar si de verdad quería como algo más a Héctor pero nunca dije nada. No estaba segura y al cabo de una semana la bobada se me pasó. Necesitaba salir corriendo de allí. No podía aguantar ver al chico por el que late mi corazón preguntándome si mi corazón llevaba otro nombre que no fuese el de él grabado a fuego. La situación me superaba y yo, ya no sabía que hacer. ¿Debería contarle lo que paso hace tres meses? Tendré que ser sincera, me lo está pidiendo.
-Hay algo que no sabes... -Susurro ignorando su pregunta.- Hace tres meses... Creí que sí. -Digo sintiendo el peso de mis palabras. Sus ojos ahora son más verdes que nunca y el dolor que trasmiten es demasiado grande como para poder mirarlos. Aparto la mirada y dudo cómo seguir.- Hace tres meses, un día, fui a su casa a dormir. Habíamos bebido demasiado y no quería volver a casa en esas condiciones. Sus padres no estaban y él se ofreció a dejarme dormir allí. -Sentía un nudo en la garganta que asfixiaba mientras decía esto. Mis ojos no podían ver bien con las lágrimas que caían de ellos.- Estaba demasiado borracha que ni sabía lo que hacía... No recuerdo exactamente qué estábamos haciendo pero recuerdo cómo le besé. -Mis lágrimas me impedían seguir hablando y me muerdo el labio inferior. Ulises se levanta y se apoya contra una pared. Le miro de reojo porque la vergüenza que siento me impide mirarle directamente.
-Y, ¿ahora? ¿Sigues teniendo esa duda?
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