Por muy corta que sea la vida quien pisa fuerte, deja huella.

domingo, 17 de noviembre de 2013

"En tus labios" Capítulo 15.

ULISES:

Había llevado la moto al instituto y al salir me dirijo al instituto de Nicky para darla una sorpresa. Al llegar, aparco frente a la puerta y bajo de la moto. Me apoyo en ella y miro la hora nervioso. ¿Habrá salido ya? Me quito el casco y cruzo los brazos. Un grupo de chicas empieza a subir las escaleras examinándome de arriba a abajo mientras intentan llamar mi atención. Una de ellas suelta una carcajada, evidentemente forzada, haciendo que mis ojos se posen sobre ella. Tendrá unos catorce años y una pequeña carcajada sale de mi garganta. ¿En serio? Niego levemente con la cabeza y sigo mirando hacia la puerta. Un grupo de chavales, de diferentes estaturas, se quedan medio paralizados hasta que uno me saluda levemente con la mano. Siguen saliendo chicos y chicas y suspiro. ¿No salen los de bachiller? Una carcajada lejana me hace reconocer la voz de Nicky y, cuando veo a Andrea subiendo las escaleras mientras se peina el flequillo recto, me tranquilizo. Héctor la sigue y, por último, Nicky. Los tres se quedan inmóviles al verme y Nicky viene corriendo hacia mí. Una sonrisa se me dibuja en la cara y veo como Andrea suelta una pequeña carcajada. Los labios de Nicky captan toda mi atención y veo su cara de sorpresa.

-¿Qué haces tú aquí?- Dice mientras se pone de puntillas para darme un beso corto en los labios.
-Hola pequeña. -Sonríe y agarro su cintura. - Quería darte una sorpresa.
-Estás loco... -Dice mientras ríe y Andrea se acerca.
-Hola Ulises. -Dice alegremente mientras me da dos besos.
-Hola Andrea. -La sonrío y se coloca a la izquierda de Nicky.

Mi mirada se posa en Héctor y en su cara de asco. Elevo una ceja y él clava su mirada en mí. Podía ver en sus ojos la ira acumulada y, para sacarle de quicio, le sonrío. Se acerca a nosotros y coge de la mano a Nicky. Ésta me mira y noto como se pone nerviosa. Mantengo la calma mientras observo como Héctor acerca sus labios a la oreja de Nicky y le susurra algo. Ella niega y él suspira.

-Héctor, tengo que decirte que no pareces ni tú el del anuncio. Sales muy bien. -Escupo estas palabras en un  tono vacilón. Me mira desafiante y se acerca un poco más a mí.
-Gracias, fue una experiencia maravillosa junto a Nicky. -Dice algo malhumorado y Andrea aparta a Nicky con el brazo. Siento una calma increíble en mi interior que me hace relajar los brazos, al contrario que le pasa a Héctor.
-Lástima que necesites un anuncio para poder saborear su cuello. -Digo y carcajeo. - ¿No se te hizo raro? -Elevo una ceja y desvío mi mirada hasta Nicky, en la que encuentro unos ojos bien abiertos.
-¿Raro el qué? -Dice algo confundido.
-Que tengas que hacer un anuncio para cumplir tus fantasías. - La vena de su cuello se hincha y, aunque no mire a sus puños, imagino que los tiene cerrados. Me levanto y saco las manos de los bolsillos. Le estaba provocando.
-¿Qué? - Aparta la mirada un momento y una sonrisa vuelve a iluminar mi rostro. Lo estaba consiguiendo.
-Pues que se te haría raro conseguir mediante un absurdo anuncio lo que sin él no consigues. Vamos, comerle el cuello a Nicky. -Empieza a mover la pierna nerviosamente y yo sigo manteniendo la calma.
-Al menos yo no la pongo los cuernos con la primera que pasa. -Golpe bajo. Había tocado donde más me duele. Suspiro y cuento hasta tres. Me relajo y le miro desafiante.
-Quién lo diría, ¿eh? Hay que ver lo que deseas que lo dejemos para volver a besarla en plena borrachera. -Se gira y mira a Nicky. Estaba claro que él no pensaba que yo supiese eso.- ¿Cómo se puede ser tan rastrero? - Mi tono de voz era calmado, serio y seguro de lo que decía. Se vuelve a girar mirándome y era evidente que si volvía a decir algo me daría una hostia. - Me das pena... No, de verdad. Me das pena. A mí también me fastidiaría ver como no puedo llegar a enamorarla. Pero que se le va hacer, simplemente eres su mejor amigo. Siempre vas a estar en segundo lugar y de verdad, te felicito. Las fotos son preciosas. Espero que disfrutases mucho haciendo mi papel ante la cámara.

Héctor da un paso hacia mí y yo doy otro hacia él. Varios chicos se habían puesto al rededor nuestro para contemplar la conversación. Su puño aterriza en mi cara y me hace girarla. Escupo al suelo y riéndome digo "No deberías haber hecho eso". Miro por el rabillo de mi ojo y cierro el puño con fuerza. Me giro y un dolor soportable recorre mis nudillos al golpear su pómulo. Veo como se desencaja su cara y lleva su mano hacia la mejilla. Dos gritos al unisono se oyen y, aunque no las vea, sé que Nicky y Andrea deben de estar paralizadas con la mano en la boca. Héctor intenta volver a golpearme y le esquivo fácilmente. Mi puño aterriza en sus costillas y suelta un gruñido mientras coge aire profundamente. Le ha tenido que doler y bastante. Le rodeo para ir hasta donde Nicky y Andrea cuando oigo un llanto pero una mano me agarra del hombro y me hace girar. Vuelve a golpear mi mejilla y una carcajada sale de mi boca. ¿Daño? Claro que me había hecho daño pero si seguía así íbamos a acabar mal los dos. Sorprendentemente yo seguía tranquilo sin alterarme lo más mínimo. Neit un día me dijo que cuando te peleas con alguien siempre tienes que mantener la calma porque si no le muestras a tu oponente tus puntos débiles. Retrocedo unos pocos pasos y le miro desafiante. Observo como Héctor se aproxima a mí y atizo un puñetazo perfecto en su abdomen, debilitándole y haciéndole caer de rodillas al suelo.

-¿No crees que deberías de dejar de intentar partirme la cara? -Le digo señalándome. -Sólo quiero que nos dejes en paz a Nicky y a mí. Me estás cansando. - Nicky y Andrea se agachan al lado de Héctor y Nicky me mira con cara de asco.
-¿Podréis dejar de ser tan infantiles los dos? -Dice gritando. -Tú eres mi novio y tú mi mejor amigo. ¿No os dais cuenta de que así sólo me hacéis daño? -Dice mientras suelta unas lágrimas.
-Lo siento. -Digo avergonzado y ella me aparta la mirada.
-Lo... lo siento. -Dice como puede Héctor y Nicky le mira con rabia.
-Andrea, llévate a Héctor que yo me llevo a este imbécil. -Dice señalándome y Andrea asiente. No empezamos con buen pie.


ANDREA: 

Suspiro y pongo el brazo de Héctor sobre mis hombros y le ayudo a levantarse. Un chico me da su mochila y le sonrío agradecida.

-¿Puedo ir a tu casa...? -Dice como puede y empiezo a caminar despacio. -No quiero que mis padres me vean así. -Dudo un par de segundo y acabo aceptando.

Doy gracias a Dios por tener la casa a dos calles del instituto. Después de quince minutos andando despacio consigo montarle en el ascensor. Aunque no soy muy creyente, rezo todo lo que sé para que mi padre no esté en casa y... en efecto. Al abrir la puerta me doy cuenta de que no hay nadie. Le siento en el sofá y voy a la cocina a por hielos.

-Andrea... -Dice y vuelvo corriendo a la sala. Nunca había visto una pelea y creo que estaba incluso más alterada que él.- Lo siento... -Suspira y un nudo se me forma en la garganta.
-A mi no es a quién debes pedirle disculpas. -Me coloco el flequillo y le acerco el teléfono de casa. - Deberías avisar de que no vas a comer... -Digo y coloco en un trapo el hielo.
-Tienes razón. -Marca un número y vuelvo a la cocina a por un vaso de agua. No tengo ni idea qué es lo que se debe hacer en estos casos. Oigo como habla por teléfono y cuando cuelga regreso.
-¿Te duele mucho? -Digo señalando su mejilla.
-Un poco. -Dice apartando la mirada y le poso el hielo en la zona inflamada.-Soy un imbécil.
-Sólo un poco. -Digo con una sonrisa en la cara. Mientras veo como pone una mueca de dolor al sentir el frío.
-¿Crees que debería olvidarme de ella? -Dice y me mira directamente a los ojos.
-Si... Llevas demasiado tiempo detrás de ella. ¿No te das cuenta de que Ulises siempre será su debilidad? -Digo intentando parecer menos dura de lo que me gustaría ser.- Le cause el dolor que le cause, le haga sufrir lo que le haga sufrir... Si él le dice "ven" ella como una boba va detrás. -Me mira y asiente.
-No sé como puedes hacer esto por mi... -Dice mientras traga saliva. Me siento a su lado en el sofá sin quitarle el hielo y aparto la mirada.
-¿Hacer el qué? -Suspiro y le vuelvo a mirar.
-Esto... Tú y yo nunca hemos hablado demasiado... No sé... Eres buena persona. -Dice y veo en sus ojos claros una expresión de tristeza. -Eres una buena chica. -Siento como mis mejillas se enrojecen y una sonrisa se dibuja en sus labios. Me coloco el flequillo y me pregunto si lo tendré abierto.
-No pasa nada. Es lo que debía hacer. No te podía dejar tirado en el suelo mientras te duele todo. -Sonrío como puedo y me mira directamente a los ojos dejándome sin respiración.

Héctor siempre fue un chico guapo pero jamás me atreví a relacionarme con él. Soy un año más pequeña que él y bueno, ser la friqui a la que adelantan un curso por tener un coeficiente muy alto nunca fue un punto a mi favor. Me aparta la mano de su cara con delicadeza y me mira serio.

-Tienes unos ojos muy bonitos... -Susurra mientras me mira examinándome.
-Gracias... -Contesto mirando el asiento del sofá y me siento incómoda. Me levanta la cara y ahora está mucho más cerca de mí.

Su aliento golpea mi cara y me pongo nerviosa. ¿Qué está haciendo? Me quedo inmóvil y acaricia mi mejilla delicadamente. Me atrevo a mirar a sus grandes ojos y siento como me falta el aire. Si estuviese de pies, mis piernas temblarían. Y, sin saber porqué, me acerco lentamente hacia él parándome a dos centímetros de sus labios. Cierro los ojos, suspiro y, de repente, sus labios se posan en los míos. Un simple toque que me hace estremecerme. Inclino mi cabeza y agarra él la mía apretándome contra sus labios. ¿Qué es lo que está pasando?


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