||FLASHBACK||
Es extraño cómo algo que ha pasado hace tanto tiempo puede ser doloroso. Es comparable a una cicatriz abierta a la que se le echa limón para que escueza. No entiendo como puede ser así... Recuerdo sus besos, sus caricias, sus abrazos y algo en mí se rompe un poco más. Esa sensación al oír nuestra canción, ese sentimiento que aparece al cerrar los ojos y oír su risa, esa nostalgia al ir por la calle y que alguien lleve su colonia,... No sé si soy capaz de explicarlo. Al fin y al cabo, sólo es vacío. Un vacío que se apodera poco a poco de todo tu ser hasta inundarte en una oscuridad absorbedora. Sentirte sólo entre tanta gente... Sonreír para que nadie vea el caos que eres ahora mismo. No sé. Puede que esté exagerando o simplemente que sienta demasiado. ¿Cómo se olvida a alguien que te hacía olvidarte de todo? Ni Platón, ni Aristóteles, ni ninguno de esos filósofos han sido capaces de pararse a pensar el porqué duele tanto perder a alguien.
Pensándolo detenidamente te das cuenta de que, a lo largo de la vida, nos la pasamos viendo como la gente que un día entró, se va, sin darnos tiempo de pedirles que se queden, que sigan a tu lado. Es complicado. Una vez leí que la vida era un autobús en el que íbamos montados. En cada parada la gente se subía y bajaba, acompañándote en cierta distancia del trayecto. Unos no te importaba que se bajasen en la siguiente parada pero, la idea de que los que te importaban lo hiciesen, te aterraba. Tiene lógica. Eso es cierto pero, ¿cuándo estamos realmente preparados para decir adiós?
Había acabado rota. A nadie le importaba que mi corazón fuese ahora un montón de trozos acumulados a los que nadie le apetecía reconstruir. De experiencias se basa nuestra vida y yo, desgraciadamente, no tengo ninguna buena a la que agarrarme. Él afirmaba quererme desde aquí hasta Venus pero, ¿dónde está cuando le necesito? Se esfumó tan rápido que al parpadear le perdí de vista. ¿Qué hago yo ahora? Estoy muy perdida y sólo me quedan heridas provocando pequeños calambres que hacen de mi día a día un paisaje gris. Yo sigo siendo aquella niña frágil que sólo podía sentirse segura en sus brazos pero, él quería abrazar a otras. He llegado a cuestionarme si de verdad él estuvo en mi vida, si formó parte en ella, si todo fue real. ¿Serán alucinaciones mías? ¿Habrá sido todo un sueño bonito del que me tuve que despertar? Yo quería que se quedase aquí, arropándome por las noches y despertándome con besos por las mañanas. Quería dibujar su rostro en lo alto del firmamento para que todo el mundo pudiera admirar la perfección de su sonrisa. Quería que fuera mi casa dónde pudiese acudir para esconderme del mundo. Quería tantas cosas... Y ahora no me queda nada. Deseaba con todas mis fuerzas abrazarle una vez más, sentir el calor de su cuerpo junto al mío, oír a su acelerado corazón, suspirar al sentir su beso en el pelo, impregnar mi ropa con su olor... Suena estúpido, irracional, infantil, egoísta, pero... ¡yo no estaba preparada para ver como cogía sus cosas y se largaba de mi vida! Quizá sea lo mejor pero ,¿y qué? Él ya estaba clavado en mi corazón, o lo que quedaba de él, porque aunque alguien quisiese recomponerlo habría huecos qué, al romperse, se han perdido.
Me siento en la repisa de la ventana y enciendo un cigarro. A lo lejos veo un grupo de chavales, cantando, felices y les observo. ¿Qué problemas tendrán en su vida? Sigo fumando y el móvil suena. Una canción llega a lo lejos y veo la sombra de alguien tocando la guitarra. Enseguida reconozco la canción...
"Y es que yo me muero por dormir contigo,
pasarme la noche metido en tu ombligo, comernos el sol y la luna. Y ver las batallas caer de una una, para así vencer otra vez al olvido, y empezar de nuevo lo que hemos vivido.
Los besos tan largos, los tragos amargos. Lo que hemos vivido. Pasiones y sueños que he hemos compartido. Lo que hemos vivido. La risa, los cuentos, los malos momentos. Lo que hemos vivido. Comernos la vida, bebernos el miedo. Lo que hemos vivido."
Una pequeña punzada invade mi corazón y el aire me asfixia. Es nuestra canción y yo me estoy volviendo loca. Despistaos interpreta mejor la canción pero veo que me acompaña allá a donde voy. ¿Qué pasa? Siento un nudo en la garganta y los nervios a flor de piel. Otro cigarro. ¿Qué hago fumando? Suspiro y los nervios terminan de apoderarse de mi. ¿Qué ha pasado? ¿Cuánto tiempo ha pasado? ¿Por qué sigo así? Una lágrima cae por mi mejilla y el frío me llega hasta los huesos. Otra lágrima la sigue y, a la anterior, otra. Empiezo a ahogarme en el propio mar de lágrimas que yo he creado y una angustia se instala en mi interior. Cierro los ojos y una pequeña brisa me roza. Mi piel se estremece y siento el vacío de nuevo.
Perdón, perdón, perdón, perdón, perdón, perdón, perdón, perdón, perdón, perdón, perdón, perdón, perdón, perdón, perdón, perdón, perdón, perdón, perdón, perdón, perdón, perdón, perdón, perdón, perdón, perdón, perdón, perdón, perdón, perdón, perdón, perdón, perdón, perdón, perdón, perdón, perdón, perdón, perdón, perdón, perdón, perdón, perdón, perdón, perdón, perdón, perdón, perdón, perdón, perdón, perdón, perdón, perdón, perdón, perdón, perdón, perdón, perdón, perdón, perdón, perdón.
Su voz repitiendo esa palabra me retumba en la cabeza y necesito escapar. ¿Vodka? Brindemos. Saco la botella, un baso y pongo la música. Lleno el vaso y le doy al play. "Brindemos por las mentiras -bebo-, brindemos por todas y cada una de las lágrimas que he derramado -bebo-, brindemos por el dolor que ahora tengo gracias a Ulises -bebo-, brindemos por cada beso -bebo-, brindemos por..." Mi garganta ahora mismo arde, mi corazón late a toda prisa, mis ojos son un mar en el que nadie quiere mirarse, la soledad se vuelve fría, el móvil suena, las promesas se rompen, las ilusiones desaparecen, los recuerdos vuelven,... pero sigo bebiendo. Alcanzo el móvil ignorando las conversaciones de WhatsApp sin leer. Busco en la agenda los favoritos y me quedo paralizada mirando el móvil. ¿Hector o Ulises? ¿Hector o Ulises? ¿A quién debo llamar? Suspiro y otra lágrima se desliza lentamente por mi mejilla. La llamada comienza y empiezo a oír el pitido.
-¿Nicky? -Su voz a dormilada me hace llorar más.
-¿Por qué?- Siento como mi voz está rota y un escalofrío recorre mi nuca.
-¿Eh?
-¿Por qué?- Apenas pronuncio las palabras y trago saliva.
-¿Estás borracha?
-No. -Un silencio me hace parar de golpe.
-¿Dónde estás? ¿Estás bien? ¿Te han dejado sola?
-No, no estoy bien. Gracias por ser el mayor cabrón del mundo y si, estoy sola. -Me paso la manga del jersey por los ojos y siento las lágrimas en mi antebrazo.- ¿Por qué...? Quiero saberlo. ¿Qué hice mal? ¿Tan fácil se te hizo olvidar todo? Explícamelo. Necesito saber cuándo te rendiste. ¿Qué nos pasó?
-Nicky... -Suspira y yo suelto un sollozo.
-Nicky no. Habla. Me lo merezco.
-Está bien, yo....
_________________________________________________________________________________
-Nicky, ¿estás bien?
No hay comentarios:
Publicar un comentario