NICKY:
-¿Se puede saber que diablos haces? -Grito malhumorada.
-¿Qué? Para una vez que no empiezo yo... -Suspira y aparto el pelo de mi cara.
-No me vengas con esas Ulises. -Digo mientras camino y me doy la vuelta. -Sigue siendo mi mejor amigo.
-¡Y tú mi novia! -Dice gesticulando con los brazos.
-Ya... -Digo y me muerdo las uñas. -Pero eso no te da la razón... ¡Le has dado una paliza! -Veo una risa en su cara que anula inmediatamente. Se acerca a mi y me agarra de la cintura.
-Lo siento, Nicky. Me he pasado... -Dice mientras miro como pasan los coches en la carretera.
-No lo vuelvas a hacer, por favor... -Suspiro y al fin le miro.
-Te lo prometo.-Dice y algo en mi se tranquiliza. Esbozo una sonrisa y me da un beso en la mejilla. - ¿Prometes no enamorarte de él? -Dice en tono gracioso y no puedo aguantarme la risa.
-Si. -Digo a carcajadas y sonríe. Miro sus ojos, ahora más verdosos y niego con la cabeza. -Nunca cambiarás.
-Nunca me dejes hacerlo. -Dice serio y arqueo una ceja.
-Nunca lo permitiría. -Digo y me aparta un mechón de pelo rebelde que cae por mi cara. -Sino, ya no serías el chico flacucho del que me enamoré.
-Tranquila, prometo enamorarte todos los días. Voy hacer que el cielo se quede pequeño para ti .-Sonríe y rozo mi nariz contra la suya. Agarro el cuello de su chaqueta y le obligo a darme un beso.
-¿Te apetece venir a comer a casa? -Digo algo sonrojada y asiente levemente.
-¿A tu madre le importará? -Dice mientras se revuelve el pelo de la nuca. Adoraba ese gesto.
-No. -Sonreímos y me pone el casco.- ¿Nunca te he dicho que estás muy graciosa con el casco?
HÉCTOR:
No sabía exactamente qué acababa de pasar pero me gusta. Un silencio invadía la casa pero no era un silencio incómodo. La miro y sus ojos azules me trasmiten dudas. Estaba igual de confundida que yo...
-No hagas eso. -Dice apartando la mirada.
-¿El qué?
-Pues eso... besarme.
-¿Por qué? -Pregunto algo nervioso.
-No puedes usarme para olvidarla. No puedes hacer eso.
-¿No te ha gustado?
-No es eso... Sé lo que estás haciendo y simplemente, no quiero. No quiero ser la chica que usas para olvidar a Nicky.
-¿Por qué siempre tienes que pensar tanto?
Andrea no contesta y yo me siento perdido. ¿Cómo no me había dado cuenta de lo guapa que era?
-No te he besado por despecho.
-Entonces... ¿Por qué? -Dice mientras me mira detenidamente.
-Ha sido un impulso. No sé. -Dudo qué decir y le sonrío.- Tú también te habías acercado y, no sé... Suponía que tú también querías... Lo siento. -Me mira pensativa y abre la boca para decir algo.
-Quizá si te quería besar... -Dice mientras se peina el flequillo. -Sólo que no quiero ser el clinex de nadie.
Asiento y analizo su respuesta. Es lógico, a mí tampoco me gustaría serlo. Suspiro y me toco las costillas. Cierro los ojos y aprieto los dientes. Duele.
-¿Te duele? -Dice mientras me aparta la mano con la que me estaba tocando la zona dolorida. Asiento.- ¿Saldrá moratón? -Dice curiosa.
-Es posible que ya lo tenga, pero no lo he mirado... -Digo diciendo algo muy evidente.
-Yo tengo una crema para evitar moratones. En Voley me hago constantemente. ¿Quieres un poco?
-Si no te importa... -Sale de la sala y me quito la chaqueta como puedo. Levanto la camiseta y en efecto, el moratón poco a poco era evidente. Cuando siento que vuelve a venir la bajo. No quiero incomodarla.
-Mira a ver si te ha salido ya porque de ser así te doy otra. -Dice mientras intento quitarme la camiseta algo avergonzado. El lado dolorido me impide poder sacar la manga y me ayuda.- Uff... Parece que está saliendo. Voy a por más hielo.
En menos de un abrir y cerrar de ojos está otra vez a mi lado, agachada preparando el hielo. Lo posa suavemente sobre mi piel y mi espalda se endereza. "Lo siento" dice algo nerviosa intentando no mirar mi cuerpo. Suelto una leve carcajada y ella se sonroja. Cinco minutos después me quita el hielo y me ofrece la crema. Niego levemente con la cabeza y en su cara veo una expresión de horror. Yo no puedo aplicármela solo y tiene que hacerlo ella. Suspira y yo encuentro graciosa la situación.
-Si te hago daño, avísame. -Oigo como traga saliva y la miro sonriendo.
-Tranquila, no tengo la lepra. -Ella me mira y se ríe. Con cuidado esparce la crema y suelta una carcajada.
-¿Qué pasa?
-Nada, nada. -Sigue riéndose.
-¿Entonces?
-Nunca hubiera imaginado esto. -Confiesa y de repente mi cuerpo me pide besarla. - Tienes una fila de pecas en vertical... -Susurra y se limpia las manos en un trapo.- Ya está. ¿Tienes un tatuaje?
-Si. -Me giro levemente y levanto el brazo nuevo.
-¿Puedo... puedo...? -Dice algo nerviosa.
-Si.
Su dedo recorre todo mi tatuaje y pequeños escalofríos recorren mi cuerpo. ¿Cómo había podido ignorarla tanto tiempo? Suspiro y su dedo viaja desde mis costillas hasta mi abdomen acabando en mi ombligo.Levanta la vista y agarro su brazo con delicadeza. Me lanzo y la beso intensamente en los labios. Ella se intenta apartar y la retengo empujando de su cintura hacia mí.
-No pienses. Haz el favor de no pensar por una vez. -Susurro y enreda sus manos en mi pelo.
Siento su respiración agitada y me besa el cuello. Mi piel se eriza, mi corazón se acelera y necesito tenerla más cerca. Me tumbo en el sofá y ella con cuidado se tumba sobre mi. Las costillas me molestan pero ahora mismo eso me da igual. Se aparta y me mira a los ojos para dedicarme una sonrisa. Le aparto el pelo y agarra mi cuello con fuerza. Muerdo el lóbulo de su oreja y contiene la respiración. Necesitaba más. Necesitaba oír su respiración agitada en mi cuello, como gritaba mi nombre mientras perdía la cabeza. Sus manos se apoyan en mi abdomen desnudo y la muerdo el labio delicadamente. Mi lengua estudiaba cada milímetro de su boca y una carcajada ahogada sale de su boca. Se aparta de golpe y la miro confuso.
-Héctor... -Dice algo nerviosa y parpadeo un par de veces.
-¿Qué?
-Es... es mi primera vez.
No hay comentarios:
Publicar un comentario