Por muy corta que sea la vida quien pisa fuerte, deja huella.

martes, 26 de noviembre de 2013

"En tus labios" Capítulo 20.

-Nicky, ¿estás bien?
-Sí, mamá. Sólo estaba algo despistada. Lo siento. -Miro a mamá y vuelvo a mi habitación algo confusa. No puedo evitar dejar de recordar momentos.

Me siento en la repisa de la ventana en silencio y miro a la calle. Muchas veces hago esto y, sin saber por qué, me reconforta. Sin darme cuenta empiezo a pensar en todas las noches que he pasado llorando escondida bajo las sábanas de mi cama, reviviendo momentos que pasé junto a Ulises. Me giro y busco con la mirada una caja pequeña, blanca, con dibujos. Cuando la veo encima del escritorio voy a por ella para sacar una cajetilla de tabaco. La miro y suspiro. Llevaba mucho tiempo sin hacer esto pero hoy lo necesito. Vuelvo a la ventana y empiezo a jugar con el cigarro entre mis dedos. ¿Qué me pasa? Se supone que todo está bien pero algo en mí me dice que no, que no está nada bien. Empiezo a recordar más momentos deprimentes y lo enciendo. Una bocanada de humo sale de mi boca y miro el cigarro. ¿Cuántas veces me dije que no lo volvería hacer? Vuelvo a dar una calada y retengo dos segundo el humo en mi garganta. Miro el fondo de la calle y aquel vacío vuelve a inundarme.

_________________________________________________________________________________
||FLASHBACK||
_________________________________________________________________________________

El mismo mechero, diferente cigarro.
El mismo mechero, diferente momento.
El mismo mechero, el mismo lugar.
Diferentes lágrimas, mismo motivo.
Diferente causa, mismo dolor. 
Los mismos recuerdos, diferente situación.
Observaba como el cigarro se consumía,
el cigarro observa ahora como  mi vida me consume.

-No debería decirte esto, pero tienes que saberlo. Ayer les vi en la fiesta. -Dice Andrea con voz vacilante.
-¿A quiénes? -Pregunto nerviosa mientras enciendo el cigarro.
-Deberías dejar de fumar. -Dice con voz seca.
-Y tú de cambiarme de tema. -Gruño y la miro con una medio sonrisa dibujada en la cara. 
-A Ulises, Neit y todos esos. 
-Ah... Bien. -Respondo indiferente. -¿Y? 
-Estaba con otra. Tendrías que haber venido con Lucas. -Dice enarcando una ceja. 
-¿Para qué? 
-Para darle en los morros. 
-¿De qué me hubiese servido? -Observo el cigarro y doy una calada larga. Expulso el humo y niega con la cabeza.- No tengo cinco años como para jugar a ese juego, Andrea. Ya somos bastante mayorcitos como para seguir intentando algo que, evidentemente, no va a pasar. 
-¡Si yo no quiero que pase! Quiero que le demuestres que puedes estar con quién quieras.
-Con quién quiera, no.

Un silencio se hace entre las dos y sigo fumando tranquilamente. Tiro la colilla al suelo y la piso.

-Has cambiado, Nicky. -Dice de repente haciéndome volver a la realidad.
-¿En qué?
-En todo. ¿Dónde está mi Nicky? -Suspira.
-Aquí, ¿no me ves? -Suspiro y niego con la cabeza.
-Verte, te veo. Pero no te reconozco. ¡Hace unos meses no hubieses fumado un cigarro!
-Las cosas cambian, supongo.
-¿Qué piensas hacer?
-Nada, no tengo ganas de nada. 
-¿Ves? A eso me refiero. Antes tenías mil y un planes para hacer pero ahora te da pereza hasta tener que levantarte. -Me da la mano y una lágrima cae por mi mejilla.- ¿Qué te está pasando?
-No lo sé... -Suspiro y me abraza. - Quiero ser yo... -Me suelta y saco otro cigarro.- Estoy muy perdida, Andrea.
-¿Fumando crees que te vas a encontrar? -Dice y suelta una pequeña carcajada. 
-No, pero me relaja. 
-Habrá que encontrar otra cosa que te relaje... ¿Hace cuánto que no escribes?  
-Hace tiempo que dejé de escribir... -Suspiro y muevo el pie nerviosa.
-¿Por qué? Siempre se te ha dado bien y encima, antes era como te desahogabas.
-Renuncié a escribir cuando todas y cada una de mis palabras eran sobre él. ¿Sabes a lo que me refiero? A sentarme frente una hoja en blanco y que lo único que pueda escribir sea sobre como me siento. A llegado a ser una manera de revivir cada momento, cada sentimiento, cada sensación,...  Me niego.-Digo en voz baja y aparto la mirada. Doy una calada al cigarro y suspiro.
_________________________________________________________________________________
_________________________________________________________________________________ 




Veo a Ulises entrar con una sonrisa en mi cuarto y abrir los ojos exageradamente al verme fumando.
-¿Qué haces? -Enarca una ceja y cierra de golpe la puerta. -¿Desde cuándo...?
-Desde el 22 de Junio.
-¿Qué? -Suspiramos al unisono y termino el cigarro. 
-Desde la noche del 21, más concretamente, en la fiesta de fin de curso cuando... -Se frota la nuca y aparta la mirada.
-...Cuando me viste poniéndote los cuernos. 
-Si. Sorprendido, ¿eh? -Asiente y se sienta a los pies de la ventana. 
-¿Puedo preguntarte algo? -Sus ojos ahora muestran un color peculiar, un color que no tiene nombre pero que es intenso y me deja sin aliento. Un color pardo, un color miel, un color diferente. Asiento levemente y doy una calada al cigarro.- ¿Dónde estabas?
-Detrás de ella. ¿No te acuerdas?
-No... -el rubor aparece decorando sus mejillas de un color rosa palo justo en la zona más próxima a los ojos.- Había bebido demasiado...
-¿Por qué lo hiciste?
-No me creerás pero... pensé que eras tú. 

Un silencio aparece y termino de fumar. Saca él un cigarro y se apoya a mi lado en la ventana mientras lo prende. ¿Qué? ¿Me confundió? Intento recordar a la chica pero no la veo. No veo su cara. ¡Estaba de espaldas! ¿Quién era? 

-Tú besas mejor... -Dice a escasos centímetros de mi cuello y una carcajada se me escapa sin querer. 
-Menos mal... -Suspiro.- Sólo faltaba que encima de confundirme, bese mejor que yo. 

Sigo mirando a través de la ventana y mi corazón se acelera. Cierro los ojos y siento el contacto de sus húmedos, suaves y gruesos labios sobre la piel desnuda de mi cuello. Aunque no le vea sé que está sonriendo, que me acercará tirando de mi cintura y que agachará la cabeza. Le morderé el labio y una leve carcajada será, entonces, música para mis oídos. Te miraré de frente, a los ojos y articularas un "te quiero" con los labios para regalarme un beso dulce. Pero está vez seré cruel y apartaré la cara para enfadarte. Agarraras mi cabeza con tus manos y aplicando un poco de fuerza me darás un beso. Saldré corriendo por el pasillo con mi chaqueta y...

-Y, ¿Si hubiese sido así? -Dice desafiándome con su voz ronca. 
-Me hubiera casado con Héctor. -Una carcajada sale de mi garganta y su cara es de pocos amigos. Mis planes se habían roto. 
-Cállate. -Su voz es seria pero enseguida sonríe. 
-Antes te llevabas bien con él...
-Antes te gustaba Neit...
-¿Te acuerdas cuándo le escribiste a Andrea una carta de amor por San Valentín...? -Una carcajada nos sale a los dos y él asiente. 
-Si... Cuando te pusiste muy celosa. ¿Te acuerdas cuando Neit te pidió salir y le dijiste que sí? ¿Que tenías doce años? 
-Más o menos... -Me tapo la cara y suelto una carcajada. - ¿Sabes lo que nunca olvidaré...? -Le miro tímidamente y sonrío levemente. 
-¿El qué? -Dice sonriente.
-Cómo me enteré de que te gustaba... -Suelto una carcajada y veo una cara de horror.
-¡No tenías que estar en el baño de chicos! ¿A quién se le ocurre? ¡Sólo te conozco a ti! -Suelto una carcajada y veo como se frota la frente.- ¡Todavía no me lo explico!
-Pues estaba escondida ahí, no me acuerdo exactamente por qué, entrasteis tú y Neit al baño. Yo levanté mis pies y me quedé sentada en la taza del váter. Le estabas gritando porque decías que no era normal que tu mejor amigo se ponga a salir con la chica que te gustaba a ti y al oír eso me caí. -Suelto una carcajada.
-¡Eso no!- Su risa me contagia y acabamos los dos llorando.- ¿Cómo puedes entrar al baño de los chicos? 
-Estaba escondida... -Susurro y se pone colorado.
-Me acuerdo que saliste corriendo y Neit se empezó a reír. ¡Me dejé los pulmones corriendo detrás de ti!-Suspiro y me acuerdo de la situación. Esto sin duda era felicidad. Me dolía las comisuras de los labios de tanto sonreír y la tripa de reírme tanto. Esto era ser feliz sin duda alguna.
-¿Te acuerdas lo ñoño que era entonces yo? Te abrí mi corazón en dos minutos. 
- ¿Entonces? ¡Todavía lo eres! Eres peor que el guionista de Mario Casas. -Suelta una carcajada y me coge la mano. 
-Nicky... es que tú me gustas mucho... -Se encoge un  poco y se pasa el pelo por la nunca.- Fue algo así , ¿verdad?
-No fue así. -Abro la boca y le miro desafiante.- ¿No te acuerdas? -Me río y le miro. 
-Si me acuerdo pero no quiero decirlo en alto... 
-Hazlo por mi, por favor. 
-Nicky...
-Por favor. 
-Está bien.-Vuelve a ruborizarse y le sonrío dulcemente.- Estaba en una esquina del patio respirando dificultosamente y te vi. Me preguntaste si era verdad y te dije que si. Me puse rojo como un tomate y te sentaste a mi lado. Me preguntaste si era una broma pesada y negué con la cabeza. Solté un par de lágrimas y te dije que me gustabas pero que sabía que yo a ti no porque llevaba brackets, no era el más alto y porque no era el mejor en nada. No me dejaste terminar mi frase porque me besaste y te dije que llevaba meses soñando con ese momento. 
-¿Todavía sueñas con ese momento? - Apoyo en su hombro mi cabeza y miramos los dos el fondo de la calle.
-Ahora no me hace falta soñarlo porque puedo recordarlo, imaginarlo o cerrar los ojos y pensarlo. ¡Qué narices! No necesito nada más que inclinarme y besarte.

Y como había dicho, se mueve quitándome la cabeza de su hombro, se inclina y me besa. 

No hay comentarios:

Publicar un comentario