Por muy corta que sea la vida quien pisa fuerte, deja huella.
lunes, 27 de mayo de 2013
Sabes que está pasando, no lo puedes evitar. Notas su respiración agitada en tu cara, notas su nariz rozando la tuya, sus labios en los tuyos pero hay un problema. ¿Por qué estas llorando? Supongo que será porque no quieres que ese momento termine. Ha roto todos tus esquemas y todas tus ideas. Le tienes delante y tu cuerpo no reacciona. ¿Dónde está la Ane que era capaz de controlarse, de hacer lo que ella quería? ¿Por qué desde que le conoces has perdido el control de la situación? No es tú estilo de chico. Es imbécil, soberbio, egocéntrico, mujeriego, impulsivo, irrespetuoso, provocativo, estúpido, vicioso. Siempre consigue lo que quiere. Sólo tiene que chasquear los dedos para que la chica más guapa de todo el bar le mire. Él no estaba en tus planes. Va de duro con su chupa de cuero y su moto. Y tú no eres precisamente como ninguna de sus otras novias. No te preocupa que esmalte conjunta con tu vestido corto ni con los tacones. No eres rubia ni tienes los ojos azules y ni siquiera llegas al metro sesenta. Los dos sois directos, no titubeáis a la hora de hecharos las cosas en cara. No le soportas. Es un cretino. Pero tiene algo. Si hasta hace dos días te hacía la vida imposible. ¿Qué te está pasando Ane? Ya vale. Deja de pensar en todo eso. Pero él de repente cambia, se empieza a pegar a puñetazos limpios con todo aquel que habla mal de ti o te hace daño. Te dice cosas que sólo habías leído en libros u oído en películas. Te cuida, te mima pero sigue sacándote de quicio. ¿Qué te pasa? Reacciona. Muévete. Escapa. Ya lo has hecho en otras mil ocasiones. ¿Dónde has dejado la idea de ser libre, de no atarte? Porque sigues quieta. No pienses, haz algo. Ya sabes que no puedes resistirte a uno de sus besos pero, ¿quieres hacer el favor de volver a la realidad? Ningún error. Por fin reaccionas, te apartas. Algo tira de tu brazo y te vuelve a colocar en la misma posición. Y ahí estás sonriendo. Que imbécil eres Ane. Recuerda que eres sólo un juego, que no le importas lo más mínimo. Pero te da igual, porque sigues sin entender que diablos ha podido pasar para que pierdas tu auto-control y la verdad te da igual. Si para él eres un juego, tú también vas a jugar. Pero lo que los dos no sabéis es que después de los largos meses que lleváis jugando, ¿cuántos eran? ¿11?, no os habéis parado a pensar que lo que era un juego de "te odio, te quiero, te odio y te vuelvo a querer" se está convirtiendo en algo a lo que le tenéis los dos miedo. Si hasta has tenido que esconderte en un armario cuando su familia estaba en casa y él a tenido que salir de tu habitación por la ventana. Él piensa en ti constantemente y tú no paras de analizar cada momento. Habéis discutido más que cualquiera. Tú le dices cuando es un prepotente y él te dice cuando eres insoportable. Sois de dos mundos diferentes pero por un motivo desconocido habéis ido a parar al mismo. Ahora Ane dime, ¿qué es lo que vas hacer?
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario