Por muy corta que sea la vida quien pisa fuerte, deja huella.
Estás tumbada en la cama mirando al techo como una tonta. Nadie entiende porque últimamente estas mucho así. Estás embobada mirando un punto fijo y aparentemente no piensas en nada. Cualquier persona que te estaría observando no se podría imaginar nada de lo que te está pasando por la cabeza. Cierras los ojos y miles de recuerdos pasan uno a uno por tu cabeza. Maldita adolescencia. Gruñes y te echas a reír con uno de los que acabas de recordar. Ahí esta él con su gran sonrisa mirándote a los ojos y vuelves a sentir aquella sensación. Tu piel se eriza y sientes un escalofrío recorriendo cada centímetro, cada poro de tu piel. Pasas a otro recuerdo y como no, ahí vuelve a estar él. Esta vez esta dándote un beso en el cuello y te estremeces. Hace mucho que no sabes de él. Sigues analizando cada recuerdo que tenéis en común y a volver a revivir cada sensación que sentía tu cuerpo cuando le tenías a escasos milímetros de ti. Lo que seguramente no sabes es que en algún otro lugar está él igual. Tumbado en su cama con una sonrisa de oreja a oreja que intenta borrar mientras piensa que defectos puede sacarte. A diferencia de ti él está imaginando diferentes alternativas a un futuro juntos. Tú te limitas a recordar y a volver a revivir cada momento. Te das cuenta que, si podrías, volverías a revivir todos y cada uno de los momentos de la misma forma que han pasado. ¿Por qué ibas a cambiarlos? Gracias a ellos estáis hoy así. Y, de manera involuntaria los dos pensáis en el mismo recuerdo...
------------------------------------------------------------------------------FLASHBACK-Imbécil.-Estúpida.-Eres odioso.-Eres inaguantable.-Piérdete.(La distancia cada vez se acorta más y la adrenalina abunda más.)-Olvídame. Silencio. No dice ninguno nada más. Sólo se miran el uno al otro y sienten un magnetismo que les obliga a acercarse más. No entienden nada pero tampoco van a permitir dejar al otro con la última palabra. Él sabe jugar muy bien y piensa que ella no será capaz de entrar en su juego, así que se acerca mucho más, rompiendo la distancia y quedando a unos 4 centímetros de su cara. -Encantada de hacerlo. El problema es que tú no puedes vivir sin mí. Y entonces ella carcajea fuerte y le mira desafiante. Se acerca más a él y no le aparta la vista. Él se muerde el labio y ella sonríe pícara. Le encanta desafiarle. Pierde los nervios, los papeles. Pero esta vez, ella siente el corazón como si fuera a salir disparado. Le palpita muy rápido y se niega a pararlo. Menudo chute de adrenalina tiene, eso nunca le ha pasado.-El problema es que no quiero hacerlo. Ya esta. Liada. Ella no sabe que hacer y él tampoco sabe porque ha soltado eso. Sólo recuerdan el beso de después. No hay más. No saben quién fue quien se acercó a quién. Sólo saben que pasó. Y no hay un por qué, ni un mensaje sin descifrar. Lo que tenía que pasar, pasó. Ni estaba escrito, ni era el final de una película, ni era una telenovela. Era la vida real y lo que ambos nunca imaginaban estaba ocurriendo.---------------------------------------------------------------------------------Los dos están sonriendo al techo como un niño a su madre cuando le da su piruleta. Nada estaba bien, pero tampoco mal. Todo se desvanecía y son tantas cosas las que habían vivido en unos meses que se estaban asustando. Ni ella era así, ni quería serlo. Él quería jugar pero no se estaba dando cuenta que el juego terminó hace mucho tiempo. El juego que habían empezado tenía tantas partidas que ninguno podía ponerle fin. Mañana era el gran día, mañana pasará un año desde ese recuerdo, mañana se preguntarán si se verán o simplemente se dirán algo.
Él, está apunto de un ataque de histeria. Coge el móvil y la envía un mensaje. Sólo pone "Mañana". Enciende un cigarro, abre la ventana y se sienta debajo. Contempla los coches cómo pasan: unos van muy despacio, otros intentan aparcar... pero él sólo se fija en el que va a 150km/h y le hace recordarse a sí mismo hace un año. Él vivía rápido pero gracias a ella ha aprendido a aflojar.
Mira el móvil y abre la ventana. Mira las estrellas y suspira. Mañana. Se da cuenta de que él también lo recuerda. Espera 5 minutos para que lleguen las doce de la noche y le contesta con un "Hoy." Últimamente vive rápido, más rápido de lo habitual. Lo aprendió de él. Pero, aunque ninguno de los dos se lo hayan dicho nunca, los dos saben perfectamente que frase es la que les gustaría oír del otro. Sólo tiene dos palabras y aunque, saben que en realidad sería la frase contraria, para ellos es la que tienen que decirse...
-Te odio.
No hay comentarios:
Publicar un comentario