Son las cinco y media de la mañana. Mientras el resto de la ciudad está, seguramente, durmiendo plácidamente en sus camas yo estoy caminando por un frío y deshabitado pasillo del hospital. Las piernas me tiemblan, tengo un nudo en la garganta, me duelen los ojos y la cabeza, me cuesta respirar y necesito correr. ¿Quién me lo puede impedir? No hay nadie en el pasillo. Corro mirando los números que están situados encima de las puertas y me pongo nervioso. 214,216,217,219,220 y... 221. Sonrío y me paro delante de la puerta. Agarro el pomo y cierro los ojos un instante. ¿Cómo estará? Me armo de valor y abro la puerta despacio. Un silencio aterrador inunda la sala y entro cerrando la puerta. Las paredes son azules, azul hospital para variar, y los muebles son todos blancos. Una mesa desplazable llama mi atención en el primer instante y, en ella, unos dulces con bastante mala pinta están colocados de manera meticulosa. En los pies de la cama está la manta arrugada y observo a Nicky tumbada dormida. Me acerco a la cama y la beso la frente dejando a mis lágrimas mostrar la felicidad en estado puro. Me siento en el borde de la cama y la miro con un punto de vista diferente. Aparto el pelo de su cara y aprecio un pequeño moratón en su mejilla que me hace estremecerme. Su respiración es relajada, lenta, acompasada... Abre un ojo sin ganas y suelto una pequeña risilla casi inaudible al ver las muecas que hace. Sonríe y es como otras veces, el mundo se para para contemplar su sonrisa.
-Hola, pequeña... -Digo dulcemente y sonríe.
-¿Sigues aquí? -Dice confusa.
-No, sólo soy el fantasma de tu novio... -Río.
-Gracias... -Suspira y empiezo a llorar.
Aun teniendo el pelo alborotado, aun estando postrada en una cama sin fuerzas, aun teniendo suero, aun teniendo el pie vendado,... Es preciosa. La abrazo y lloro sobre su hombro mientras me susurra cosas como "Estoy bien", "No llores" y "Lo siento". La miro a los ojos y suelto una sonrisa.
-¿Qué te ha pasado? ¿Cómo te has caído por las escaleras? -Pregunto atónito mientras me acurruco a su lado.
-Me mareé. No había comido nada desde el día anterior a la hora del almuerzo y, pues caí. -Suspira.-Si no llegas a haber estado tú en casa... -Una pequeña lágrima cae por su mejilla y se la quito con cuidado.
-Tranquila... Shhh... ya está.-La abrazo fuerte y ella sigue llorando.
-Te quiero mucho, Ulises.
-Yo también te quiero mucho, Nicky.
Y durante un buen rato nos quedamos así, los dos acurrucados en la cama mientras llorábamos en silencio por todo lo que nos había pasado hoy. Sus dedos juegan con mi pelo y yo siento a su corazón latir. El miedo que he pasado hoy ha sido increíblemente grande... No soporto la idea de imaginar que llega a morirse ante mis propios ojos. La necesito. Está definitivamente claro que no puedo perderla de ninguna manera.
-¿Te acuerdas el día de tu cumpleaños lo que hablamos?-Digo suavemente.
-Lo de...¿casarnos? -Dice dudosa. No habíamos vuelto a hablar de aquello.
-Sí. Quiero hacerlo.
-¿Ahora? -Dice alarmada y suelto una carcajada. Me incorporo y la miro a los ojos.
-Ahora mismo, no.
-¿Entonces?
-Después de hoy me he dado cuenta de muchas cosas. Cosas importantes y he tenido tanto tiempo en la sala de espera que me he torturado mil veces con... bueno. Dejemos mis pensamientos a un lado. -Niega levemente con la cabeza mientras sonríe.- He decidido que no pienso perderte. Ni física ni emocionalmente. Renuncio a todas las demás chicas del mundo porque he encontrado a la única que me importa. -La agarro la mano delicadamente y la coloco en mi corazón.- Desde las 4:32 de esta madrugada me he dado cuenta del peso que tienes en mi vida. ¿Lo oyes? -Asiente levemente y se sonroja.- Dejó de latir esta mañana cuando te vi tirada en el suelo del portal. A esa misma hora, a las 4:32, volvía a latir con fuerza. Te necesito. Eres la única capaz de hacerme sentir así. Curiosamente todo el mundo sabe que es lo que siento por ti menos tú y, creo, que deberías saberlo ya. Nicky estoy enamorado de ti desde aquel día en el parque cuando apenas teníamos diez años y me miraste. Eres la única capaz de sacar lo peor de mí para luego mostrarme todas las cosas buenas que tengo. Eres capaz de hacerme llorar de alegría y de conseguir que sea más romántico que cualquier escritor de los libros que lees tú. -Una lágrima cae por su mejilla y hace que me empiecen a escocer los ojos.- Hace tiempo me di cuenta de que no encontraría la misma calidez que desprende tu sonrisa cuando me la dedicas a mí, ni a tu voz cantando a las tres de la mañana una canción en inglés, ni una chica capaz de dar un vuelco a mi corazón. No encontraría a una capaz de superarte porque te has clavado aquí, de manera profunda, sin dejarme elegir. Una vez hace muchísimo tiempo te oí decirle a Andrea la frase "El corazón desea lo que el corazón desea" -Empiezo a llorar y ella me seca las lágrimas.- Espera. Hoy entiendo a la perfección lo que significa porque mi corazón me dice sólo una palabra. Esa palabra tiene cinco letras y da nombre a una persona que está sintiendo como mi corazón se acelera por momentos mientras reprimo las ganas de darte un beso de verdad. Un beso en el que pueda explicar todo lo que siento y no puedo decir con palabras. -Sonríe y yo me emociono.- Porque la frase "te quiero" se te queda corta para decir que es lo que siento. Y mira que hay tontos enamorados en este mundo...No te estoy pidiendo que nos casemos mañana, pasado o la semana que viene. Quiero tenerte para mí el máximo tiempo posible. No te voy a prometer un "para siempre" porque una vez lo hice y lo rompí al de poco. Quiero poder disfrutar del cosquilleo que siento cuando me besas, de despertarme y ver que estás abrazada a mí, de verte con mi camiseta puesta y de que tu hermana me haga un interrogatorio mientras saco un café para tu madre. -Eleva la ceja y suelta una carcajada.- Quiero estar dentro de años viendo por décimo novena vez "El diario de Noah" acurrucados en el sofá de nuestra futura casa. Quiero creer que esto es real, que tú eres mía y yo soy tuyo. Que todo va a estar bien y que todo lo que siento es real. En aquellos seis meses la canción que más escuchaba era la de "lo que hemos vivido" de Despistaos. ¿Sabes por qué? -Niega levemente y sonrío.- Porque el final de la canción me hacía ver en unos segundos todos los recuerdos que teníamos hasta entonces juntos...
-¿Qué dice ese trozo de la canción? -Pregunta curiosa y sus ojos vuelven a emitir ese brillo especial.
-Y empezar de nuevo lo que hemos vivido. Los besos tan largos, los tragos amargos. Lo que hemos vivido. Pasiones y sueños que hemos compartido. Lo que hemos vivido. La risa, los cuentos, los malos momentos. Lo que hemos vivido. Comernos la vida, bebernos el miedo... Lo que hemos vivido.
-Entonces, ¿estás enamorado de mí? -Pregunta nerviosa sin dejar de sonreír.
-Más de lo que creía.
Y no dice nada más. Se sienta sobre la cama y sonriendo se acerca a mi. Posa su mano sobre mi mejilla y giro la cara para besarla. Me obliga a mirarla y ahora soy capaz de ver como por dentro no deja de gritar de felicidad. Nos quedamos un instante contemplándonos en silencio, sin dejar de sonreír, y me inclino un poco hacia ella. Susurra un "te quiero" y siento una descarga eléctrica por mi cuerpo. No sé que pasará el día de mañana, no puedo saber quién será el primero en ir hasta Marte pero mi corazón debe estar llegando a Júpiter. Apoya su frente sobre la mía y cierro los ojos instintivamente, intentando retener el mayor tiempo posible en mi memoria este momento. Sus labios, dubitativos, se posan sobre los míos haciéndome el chico más feliz del planeta. Porque mi chica es la más guapa hasta sin maquillar. Porque tengo ronca el alma de quererla tan fuerte. Porque en todo humano hay una persona que con el tiempo te va rasgando poco a poco el alma, instalándose en tu corazón. Dejándote una marca difícil de borrar. Es entonces cuando esa persona se convierte en tu debilidad.
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