ULISES:
-Anda, vamos. Que al final tus padres llegan tarde al trabajo por tu culpa. -Suspira y me mira. -Te espero abajo.
Camina hacia la entrada y termino de ponerme las playeras. Una serie de golpes me obligan a cerrar los puños con fuerza y me levanto de un brinco. La puerta de la casa se cierra de golpe y corro hacia ella. Salgo al descansillo y veo a Nicky al fondo de las escaleras desplomada con la mochila abierta y todas las cosas por el suelo.
-¡Nicky! -Grito nervioso y bajo los escalones de dos en dos mientras siento un nudo en la garganta.- ¡Nicky! ¿Estás bien? -No contesta y la agarro la cabeza delicadamente. Unas lágrimas caen por mis mejillas -¿Nicky? Por favor... Despierta...
-¿Qué pas...? ¡Nicky! -Oigo a Héctor en la parte de arriba y me giro nervioso.
-Llama al 112, rápido. Se ha debido de caer por las escaleras.
Grito y cojo a Nicky en brazos. La beso la frente y despacio termino de bajar las escaleras. "Nicky, por favor despierta. Haz algo." pienso nervioso mientras la mantengo en mis labios. ¿Por qué no despierta? Joder, por favor. Que esto sea una pesadilla y me vaya a despertar en breve. Lágrimas, lágrimas y más lágrimas caen por mi mejilla y observo su cuerpo frágil en mis brazos. Respira. Una sensación de tranquilidad recorre mi cuerpo. Héctor baja rápido las escaleras y se acerca.
-Están ya aquí... -Señala a la puerta del portal y las luces de la ambulancia se reflejan en el portal de enfrente.
-¡Abre la puerta!- Le grito nervioso.
Salgo con Nicky y dos chicos bajan una camilla. La dejo con cuidado sobre ella y miro horrorizado a los diferentes materiales que ocupan todas las paredes de la ambulancia.
-¿Qué ha pasado? -Dice uno de ellos mientras comprueba su pulso.
-Se... se ha caído por las escaleras y... -Suelto un sollozo y el chico asiente.
-¿Quién quiere ir con ella? -Pregunta el otro mientras la suben.
-Yo. -Digo nervioso. -Héctor... ¿sus cosas?
-Tranquilo, móntate y ve con ella. Te necesita más que nunca. ¿A qué hospital la lleváis? -Pregunta nervioso mientras monto en la ambulancia sentándome en un diminuto asiento a su lado. Cojo su mano y las puertas se cierran.
No dejo de llorar y nervioso miro al chico que está sentado a su lado. Agarro la mano de Nicky con fuerza y suspiro intentando no derrumbarme más. Tardamos cinco minutos en llegar al hospital y bajo con ella de la ambulancia. Su mano se suelta y leo el cartel de urgencias. Me muerdo el labio y me limpio la cara. ¿Por qué...? Una enfermera me obliga a quedarme en la sala de espera y gruño. Necesito estar con ella. Me siento nervioso en una silla y miro al suelo. Hace menos de una hora estaba sonriéndome y ahora... Agacho la cabeza y otra lágrima cae por mi cara dejándome claro lo mucho que me importa. Juego con mi reloj y el tiempo se me hace eterno. La madre de Nicky, Andrea y Héctor aparecen de pronto en la sala de espera y me limpio las mejillas con la parte de arriba de mi mano derecha. Su madre está llorando y Héctor abraza a Andrea mientras ésta no deja de llorar. No digo nada, no me muevo, no dejo de pensar. Siento un nudo en la garganta.
Horas más tarde la hermana de Nicky también estaba con nosotros. Un médico entra en la sala y pregunta por los familiares. Su madre se levanta y caminan junto a él.
-¿Qué tal estas? -Dice en un susurro Andrea mientras me agarra la mano.
-Genial. -Digo irónicamente y chasquea la lengua. Héctor me da unas pequeñas palmadas en la espalda mientras me sonríe y vuelvo a llorar. -Se me olvidaba... Te hemos traído el móvil... -Dice mientras rebusca en su mochila.- ¿Quieres algo?
-No, gracias...
Oigo un sollozo fuera de la sala de espera y me estremezco. ¿Qué le estará diciendo el médico? Me revuelvo en el sitio y miro fijamente la puerta. Apoyo los codos en mis rodillas y sostengo mi cabeza. La hermana de Nicky se acerca a nosotros y en su mirada veo un brillo.
-¿Cómo está? -Digo rápido mientras me levanto.
-Está bien... Sigue dormida. No saben cuando va a despertar... Iros a casa... Si sabemos algo más os avisamos... -Suspira y niego con la cabeza.
-No me pienso mover de aquí. -Digo algo enfadado.
-Aquí no hacemos nada, Ulises. -Dice Héctor y le miro con rabia.
-¡Pues vete! Yo me quedo. -Me vuelvo a sentar y ninguno dice nada.
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ESE MISMO DÍA POR LA NOCHE...
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Una mano me mueve el brazo y abro los ojos como puedo. ¿Qué hora es?
-Ulises... -Su voz es dulce pero a la vez dura.
-¿Mmm? -Digo mientras me froto los ojos.
-Vete a casa, anda... Duerme un poco. -La madre de Nicky me sonríe levemente y niego con la cabeza. Le devuelvo la sonrisa y esta vez es ella la que niega con la cabeza. -Ya me quedo yo aquí...
-No. Me quedo yo también. -Digo intentando sonar agradable y me levanto. -¿Quieres un café?
-Si, toma. -Me da cinco euros en monedas y la miro extrañado.- Págalos con esto.
Camino hasta el final del pasillo y miro la máquina. Un café sólo para mi y uno con leche para Lucía. Inserto las monedas en la ranura y selecciono los cafés. La hermana mayor de Nicky se acerca a la máquina y me mira confusa.
-Sé que no es el mejor momento pero quiero hablar contigo. -Dice seria y la miro confuso.
-Dime.
-No soy quién para meterme en la relación entre mi hermana y tú... Pero... ¿Qué quieres de ella? -Se muerde las uñas. No me esperaba esta pregunta.
-¿Cómo que qué quiero de ella? ¡Yo la quiero a ella! -La miro enfurecido y asiente levemente.
-Sabes que nos contamos todo, ¿verdad? -Dice mientras sonríe levemente.
Sus ojos marrones me confunden. ¿Es una indirecta? ¿Sabía lo de Xanandra? Relajo los hombros y asiento levemente. Físicamente no se parecen nada pero Nicky es como ella en personalidad. Muchas veces me había contado la buena relación que mantenían y eso... Pero no me esperaba que la tuviese al día en todo lo que la pasa. Una lágrima cae por mi mejilla y ella se aparta el pelo de la cara de la misma manera que lo hace Nicky.
-Me lo suponía... Quieres saber si estoy jugando con ella otra vez, ¿verdad? -Digo seco y asiente. - Siento parecer grotesco pero deja de pensar eso. ¿Si estuviese jugando con ella no crees que no estaría todo un día del verano esperando en una sala de espera junto a ti y tu madre? -Cruza las piernas y gira levemente la cabeza. - ¿No crees que la hubiese dejado al de un mes? ¿No crees que estoy enamorado de ella?
-Ella te necesita, siempre te ha necesitado. -Dice al fin.
-Y yo a ella, más de lo que te crees.
-No la hagas daño, por favor.
Y, sin dejarme contestar, se va. Cojo los cafés de la máquina para volver a la sala de espera. El médico está situado frente a Lucía y me acerco sigiloso. "Está bien, pueden entrar a verla de uno en uno. Es posible que no se despierte pero, para otra vez, si alguien se cae por las escaleras no le mováis. Al moverle podéis crear daños irreversibles en la columna. Podía haberse roto el cuello o la misma columna. Ha tenido mucha suerte." Miro el reloj y veo las 4:32. Le quito la pila y la guardo en mi bolsillo. Me siento en el banco y vuelvo a llorar. ¿No voy a dejar de llorar hoy? Sonrío y le envío un SMS a Andrea para que lo lea. Lucía sale de la sala de espera con el médico y la indica por donde tiene que ir. Otra vez nos quedamos "mi cuñada" y yo solos.
-Es fuerte. -Digo intentando romper el silencio.
-Muy fuerte. Es muy importante para mi madre y para mí. Bueno, y para ti también claro. -Suelta una pequeña carcajada y las lágrimas inundan su cara.
-Shhh... Está bien. -Sonrío y la paso el brazo por los hombros.- No llores, mujer... -Suspiro nervioso.
-Gracias... -Se recompone como puede y me sonríe tímidamente.- ¿Sabes? Siempre le dije que eras más guapo de Neit. -Soltamos una carcajada a la vez y la miro con ternura.- Tu amigo es un poco tonto...
-Lo sé, así es él... -Río nervioso.- Por eso se la quité. -Digo vacilando y la guiño un ojo.
Minutos más tarde la madre de Nicky aparece por la puerta sonriente. La hermana de Nicky y yo nos miramos y la hago un gesto para que vaya ella. No voy a entrar yo antes que ellas. La madre se toma el café y camina alegre por la sala de espera. La observo y sonrío tímidamente. Esta mujer tiene el cielo asegurado, es toda una luchadora.
-¿Quieres un bollo? -Dice medio canturreando y niego sonriente. Se la ve feliz. -Pues yo si, ¡ja! Deberías comer algo, no has comido nada en todo el día.
-Lo siento, Lucía. -Me mira confusa y agacho la cabeza. -No sabía que era peligroso moverla...
-Tranquilo... Ni tú, ni nadie. -Sonríe.- No te atormentes por eso porque, gracias a Dios, no le ha pasado nada. Me ha preguntado por ti...
-Ah, ¿si? -Abro los ojos mucho y bebo el café de un trago.
-Si.
-¿Qué te decía? -Sonrío tímidamente y ella suelta una carcajada.
-A ver si habías llegado tarde a casa por su culpa. Está preocupada por eso...
-Nunca cambiará...-Digo alegre mientras me revuelvo el pelo.
-Así es mi chica... -Suspira y se pone recta.- Voy a por mi bollo para celebrarlo. ¿De verdad que no quieres nada?
-Bastante has hecho por mi, gracias.
Camina por el pasillo y dejo de verla desde donde estoy sentado. Me acerco a la ventana y apoyo un brazo en el el cristal mientras observo como los coches van y vienen. Me fijo en la velocidad a la que van y sin saber por qué, sonrío. Me siento enérgico, vivo. Tengo ganas de verla y poder abrazarla. Necesito estar con ella un minuto. Miro al cielo y maldigo por no poder ver las estrellas. Después de mirar unos segundos fijamente al cielo veo unos débiles puntos brillantes que deben ser las estrellas. No hay nubes, no hay mal tiempo, no hace frío... Es verano. El verano trae esperanza y ganas de ser felices. Una estrella fugaz atraviesa el cielo y cierro los ojos. No hay nada más que pueda pedir para ser feliz pero, aún así, pido un deseo. Algo complicado. Sin embargo, soy un poco egoísta y lo pido porque ella y yo somos como imanes, diferentes pero a la vez iguales.
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