Por muy corta que sea la vida quien pisa fuerte, deja huella.

sábado, 14 de diciembre de 2013

"En tus labios" Capítulo 23.

Siento un nudo en la garganta que me impide respirar, las piernas me tiemblan y tengo la piel de gallina. ¿Por qué estoy nerviosa? Camino despacio y observo la calle larga y vacía. Los árboles vuelven a tener ese verde que nos recuerda que estamos en la época calurosa del año y las terrazas de los bares están repletas. Para ser un día de verano no hay demasiada gente animada en la calle tomando algo o gente en los parques. Me acerco a la orilla del río y me apoyo un instante en la barandilla. La música no deja de sonar y subo el volumen del Ipod. Los cascos me hacen estar sorda para el mundo y es como si viviese en una película y las canciones sean la banda sonora de mi vida. Sin darle mucha importancia empiezo a cantar en susurros. Cierro los ojos y mis piernas no dejan de temblar. Pienso demasiado para luego no hacer nada. Para cuando me quiero dar cuenta estoy sonriendo y suspiro nerviosa. ¿Qué te pasa Nicky? Rebusco en mi mochila un regaliz y nerviosa empiezo a comerlo. Vuelvo a caminar mientras miro el reloj, con la esperanza de no llegar demasiado tarde, pero veo que no es así. Sigo el paseo por el borde del río y me empiezo a cruzar con muchas personas. Un ligero cosquilleo empieza en mi estómago a medida que me voy acercando a donde hemos quedado obligándome a jugar nerviosa con las pulseras de mi muñeca. Mi paso es apresurado, sin llegar a correr, llegando a ser un poco escandaloso. La canción acaba y empiezo a oír los acordes de una guitarra. Suelto una sonrisa al aire y recuerdo el día en que le conocí. Hace tanto tiempo que me parece increíble que aquí sigamos...

"Que yo también la veo, que cuando ella cruza por debajo del cielo sólo el tonto mira al cielo. Que sé como agacha la cabeza, levanta la mirada y se muerde el labio superior."  
 Unas manos tapan mis ojos y me quedo inmóvil. Aguanto la respiración y siento como un casco cae dejando mi oído libre para escuchar. Cierro los ojos, en silencio, sin girarme y suspiro. Las manos que antes me impedían ver ahora están apartándome el pelo del cuello produciéndome miles de descargas eléctricas por todo mi cuerpo. Siento su aroma, su respiración sobre mi cuello, sus labios cerca de mi oreja,...

"Que yo si que no tengo cojones a decirle que no a nada porque tengo más deudas con su espalda de las que nadie tendrá jamás con la luna. Y mira que hay tontos enamorados en este mundo. Y sólo los sueños pueden posarse sobre las cinco letras de su nombre. Que te entiendo, que yo escribo sobre lo mismo, sobre la misma. Que razones tenemos todos, pero yo muchas más que vosotros" 

Siento sus labios húmedos, frágiles, seguros y suaves sobre mi cuello y otro escalofrío me recorre desde los pies hasta la nuca. Sus manos agarran débilmente mis caderas y me hacen girar sobre mí dejándome a escasos tres centímetros de su cara. Mi abdomen se apoya en el suyo haciéndome curvar la espalda hacia atrás, sintiendo mi pelo caer en la misma dirección, encajando a la perfección. Siento como mis piernas tiemblan, como sus manos me agarran fuerte, como me sonrojo y pierdo la noción de tiempo en el mismo instante que sus labios dibujan la curva más sexy de este maldito mundo. Apoyo una de mis manos sobre su corazón, sintiendo como late a mil por hora, y agarrando con la otra su nuca. Su respiración agitada golpea suavemente mi cara y sonrío.

-Te has comido buena parte de la canción.-Digo en un susurro con voz temblorosa.
-Lo sé, pero he cantado todo lo que quería oír. -Su voz ronca me deja sin palabras y veo como su sonrisa es,ahora, más amplia. Se inclina hacia mi oído y se moja los labios.- Hola, nena.

No hace falta más palabras para caer rendida a sus pies. Habrán pasado novecientos treinta y tantos días desde aquel día en el recreo cuando le besé por primera vez. Esbozo una sonrisa y acerco mi cara a la suya provocando a su corazón. Enredo mis dedos en su pelo y desliza su mano hasta la parte más baja de mi espalda. "Co-razones" digo en un susurro y se muerde el labio inferior. "Te la dediqué yo..." contesta y asiento levemente. No sé como es posible que después de tanto tiempo siga haciéndome sentir las mismas cosas. Siento uno de sus dedos trazando un camino por mi espalda llegando a mi mejilla para regalarme una delicada caricia con su pulgar mientras me agarra. Termino de acercarme hasta sentir su aliento golpeando bruscamente mi cara, hasta estar a escasos milímetros de sus labios, para poder esbozar una sonrisa contra su boca. Ulises no aguanta la tentación y pega sus labios en los míos de manera agresiva. Un simple roce de labios y algo en mí se altera. Muerde mi labio inferior y lo deja caer poco a poco. Siento su sonrisa y es como si todo el mundo se desvaneciese en esa fracción de segundo en la que estamos así. Pagaría todo el oro del mundo por congelar el tiempo cuando estamos así y quedarme el resto de mi vida junto a él. Vuelvo a acercarme regalándole un beso tímido que me responde con pasión.

-¿Vamos?-Sonrío tímida y me da la mano.
-Cuando quieras, nena. -Su maldita voz ronca me hace estremecerme.

Su voz es muy particular. Es muy ronca pero tampoco parece la de un camionero. Cuando le cambió la voz recuerdo que estuve semanas pensando que gritaba en casa a todas horas porque parecía afónico. Luego pensé que estaba constipado pero no lo estaba... Y sí, la verdad es que a veces soy algo tonta. Suelto una pequeña carcajada y me mira confuso. Comenzamos a caminar en dirección al centro comercial.

-¿Qué tal el día?-Pregunta de repente.
-Bien, ¿el tuyo?
-Estresante. -Se ríe.
-¿Por qué? ¡Estamos de vacaciones!
-Ya -Vuelve a reírse y me contagia.- Mi hermana tiene deberes para verano... Los cuadernos que mandan a todos los niños... Y como mamá y papá trabajan por las mañanas tengo que ayudarla yo a hacerlos.
-Eso tiene que ser divertido...
-No te creas, eh. A veces es muy frustrante. Cuando se bloquea con algo o se le mete en la cabeza que quiere pintar... -Suspira.- Ya me entiendes. A demás, me chantajea. -Suelto una carcajada y me mira de soslayo.
-¿Con qué?
-Quitarme el mando de la televisión y no dejarme ver nada en lo que queda de verano.-Dice serio y suelta una sonrisilla tímida.
-La sacas más de seis años y cuatro o cinco cabezas. ¿En serio te chantajea? -Sigo riendo y se para en seco.
-¿Tú crees que mi madre me daría la razón? -Cruza los brazos y hace el mismo gesto que un niño pequeño enfadado.
-Mmmm... si te pones así lo que te da es un escobazo. -Suelto una carcajada y salgo corriendo.

Durante varios segundos le saco bastante ventaja pero en seguida me alcanza. En un intento fallido de escaparme, empiezo a correr en un jardín y, al mirar atrás, tropiezo cayéndome. Ulises tropieza y se cae encima mío poniendo una cara de horror. Suelto una gran carcajada y sonríe. "Te pillé." Respiro dificultosamente y él apoya sus brazos a cada lado de mi cabeza. Le miro a los ojos directamente sin decir nada. Pasan un par de minutos y ninguno de los dos parece que quiera romper el silencio que nos invade. Se me olvida que estoy en la calle, se me olvida que le tengo encima, se me olvida el mundo y las voces del fondo poco a poco empiezan a desaparecer.

-Le voy a cobrar a tus labios tus miradas.-Susurra y no deja de mirarme a los ojos. Sonrío y niega levemente con la cabeza.
-¿Sínkope?
-Exacto. -Ríe y hago una mueca inconscientemente.
-"Cada vez se van a ir entendiendo menos, irán avanzando como los cangrejos;los problemas se irán haciendo complejos y al final caerán de boca contra el suelo". -Canturreo en un susurro y reprime una risa. 
-Uy, esa canción no me la sé... -Dice nervioso después y suelta una carcajada mientras me da un beso en la nariz. -¿Me la enseñas?

Asiento y saco el móvil, como puedo, de la mochila y entro en el reproductor de música. Busco en la "S" y cuando veo "Sin contrato - Transfer" le doy. La música empieza a sonar y Ulises no deja de mirarme a los ojos. "Tú con tus movidas, yo con mis historias; tú con tus manías, yo mis paranoias.No necesitamos el contrato aquel obligando a que nos hemos de querer"

-La verdad que tienes muchas manías. -Dice en una carcajada.
-Y tú demasiadas paranoias. -Se acerca y me da un beso en la frente, otro en la nariz, otros dos en cada mejilla y cuando se acerca a mis labios una voz nos distrae. Los dos miramos en la misma dirección y....
-Bravo. -Aplausos- Se os ve taaaaaaaan enamorados... -Dice con cara de asco y los dos nos incorporamos.- Que lástima que eso se lo haga a todas, eh guapa. ¿También te dedica canciones de amor y te dice cosas preciosas? -Suelta una carcajada y doy un paso en falso hacia ella. El brazo de Ulises me retiene y ella da un trago a la botella que tiene en la mano. La amiga que la acompaña nos mira con cara de asco.
-Xan, déjalo.-Dice Ulises y le miro de reojo. 

Sus brazos están tensos y sus puños cerrados con fuerza. Mantiene la mandíbula apretada mientras la mira con los ojos algo cerrados. Está muy enfadado. Su brazo rodea mi cintura estrechándome hacia él y agarro con fuerza su camiseta. Me quedo en silencio y ninguna dice nada. 

-Vámonos, Nicky. No merece la pena quedarse aquí. -Dice y comenzamos a caminar. 
-¿Ya le has contado tu secreto? -Dice la muy imbécil y camino algo más rápido. - Nicky, ¿Ya sabes que la de la discoteca de hace un año era yo? 


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