Por muy corta que sea la vida quien pisa fuerte, deja huella.

miércoles, 4 de diciembre de 2013

"En tus labios" Capítulo 22.

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||FLASHBACK||                                                                                                                                         _________________________________________________________________________________

Rota como un plato que cae al suelo. Rota como la piruleta que muerdes. Rota como la punta de un lapicero al apretar con demasiada fuerza sobre el papel. Rota como el cristal después de golpearlo. Al fin y al cabo, rota. No sé como decirlo. No hay una palabra que defina mejor mi situación.«Rota.» Había cambiado mi vida para siempre. Sería capaz de encontrarle, con los ojos vendados, entre cien mil personas. Sé exactamente cuántas arrugas le salen en las comisuras de los labios cuando sonríe... O como se le ilumina la cara cuando hablan de su hermana. Sé exactamente que en su espalda hay treinta y seis lunares y, que cinco de ellos, están en una línea diagonal. O de como se revuelve el pelo cuando está nervioso y no sabe que decir... O como menea la cabeza de manera peculiar cuando quiere negar algo.. Incluso sé de memoria cómo da los abrazos. Llámame loca pero, después de tanto tiempo, sabría hasta diferenciar su risa mientras carcajea medio mundo. Poca gente habrá oído su risa extraña cuando algo le hace gracia de verdad. Hablo de la carcajada que soltamos antes de romper a llorar por reír demasiado....O cuando sabes exactamente cómo es cada parte de su cuerpo... Como entrecierra los ojos cuando no entiende algo o como aparecen en su nariz unas pequeñas arrugas al fruncir el ceño... Pero si tendría que quedarme con una sola mueca, me quedaría con su cara de enfadado.

Lo malo de estar con una persona tanto tiempo es que llegas a un punto en el que la conoces más a ella que a ti misma. Serías capaz de reconocer hasta su olor entre cinco personas que llevasen su colonia. Son bobadas que dichas así parece que me estoy volviendo loca. Llevaba demasiado tiempo ciega. Tanto tiempo que, llegan a pasar un par de meses más y me hubiese creído todas y cada una de sus promesas. Ahora necesito saber que me sigue queriendo, que esto no se ha acabado. Me negaba a creer que sólo hubiese sido un capricho de su larga lista de deseos... Ahora mis noches eran siempre frías. Nunca había conocido un frío tan abrumador como el que sentía ahora. Es un frío que no se quita con miles de besos de extraños. Siento un dolor en el pecho capaz de desahogar en un llanto. Tengo miedo. Mucho miedo. Un vacío se a ha instalado en mí y, ¿cómo se supone que se llena? Ahora mi mayor miedo es que un día me lo cruce por la calle y vaya de la mano de la otra... Vamos por favor, Nicky. Deja de ser tan surrealista. Todo el tiempo has sido un juguete. ¿Cómo he podido estar tan ciega? ¿Cómo ha dejado que me enamore para luego irse? No logro entender por qué. Nadie sabe lo que es estar horas y horas llorando ,echa un ovillo en tu cama, durante horas. Poca gente entiende cómo te sientes y, los que lo hacen, no quieren hablar de ello. Nadie entiende la soledad que inundó mi alma cuando se fue pero tampoco nadie ni se imagina la de cosas que pasan por mi cabeza.

"Prefiero mil mentiras a escuchar que no me quieres (...) Me gustaría volver a sentir que tú me miras, sentirse la única persona en tu vida, rozar tu cuerpo sin preocupación alguna y ver como me sonreías" 
Rt. Leo esa frase en Twitter y un pequeño pinchazo se me clava en el pecho. ¿Qué me está pasando? Yo antes no era así. Antes no lloraba por nadie, antes no era tan frágil. Pero... es que cuando veo en la calle a una pareja, siento que me hundo. ¿No fui lo suficientemente buena para él? Le hubiese bajado hasta la luna sólo por él. No soporto la idea de perderle del todo.

ULISES:

-Ella era otra más, tío. -Suelto una carcajada y enciendo el cigarro.- ¿No te das cuenta?
-No. Nicky no era otra más.
-¿Por qué dices eso? -Pregunto algo confuso y veo la seriedad personificada en su rostro.
-Porque tu problema es que te estabas enamorando de ella, tío. A mi no me engañas.  Te tenía loco.
-Seguro...
-Tú sigue negándolo, campeón. -Me señala con su dedo índice y enarco una ceja. -Sigue así. Un día, llorarás. Llorarás mucho porque te habrás dado cuenta de que la querías de verdad.
-¡Eso no es verdad! -Grito enfurecido- Tú no sabes nada... -Doy una calada larga al cigarro y suelto el humo. Cada calada me provoca la necesidad de tener que dar otra. ¿Por qué estoy nervioso?
-Ah, no... Es verdad. No sé nada. Anda, chaval... Acabas de perder a una de las pocas tías que aparte de ser guapa, tiene más virtudes. ¡Sabes de sobra que Nicky es para una noche, otra y luego otra! Cuando la veas con otro tío a mi no me vengas llorando.

Será imbécil. ¿A qué viene este numerito de las narices? Cuando noto una lágrima caer por mi mejilla aprieto el puño y doy un tiro al cigarro. ¿Nicky...?

-Joder. -Suspiro y me seco con brusquedad las lágrimas.
-¿Ves?
-¿Qué cojones he hecho...?
-Ser el mayor cabrón de este mundo.
-Tengo que encontrar a otra ya, tengo que pasar página.
-¿No sería más fácil arreglarlo con ella? -Pregunta Neit nervioso mientras se frota la frente.-
-No.
-Pero...
-Pero nada.
-Tú tienes un problema muy gordo, ¿eh? -Dice negando con la cabeza y le miro con rabia.- ¿Quieres dejar de negar lo evidente y aceptar que la quieres mucho más de lo que te crees?
-Neit, despega los pies del suelo. Han pasado meses, ¡meses! Ella habrá pasado página, comprado otro libro y habrá quemado el de nuestra historia. ¡No quiere verme! Me lo dejó muy claro en la fiesta y, hasta hoy, lo ha hecho increíblemente bien. No me la he cruzado ni en el supermercado. -Suspiro resignado.
-¿Y sí te la encuentras? ¿Qué harías?
-No lo sé.


NARRADOR:
Lo que Nicky y Ulises no sabían era que dentro de unas horas se volverían a encontrar después de seis largos meses sin verse. Ninguno le contará al otro que, en estos seis meses no han dejado de extrañarse ni un segundo porque el orgullo les impide ser sinceros. Nicky no le contaría la de cigarros que llevaban su nombre y Ulises nunca diría que,todos los cubatas que ha bebido estos seis meses, estaban cargados de recuerdos y no de grados de alcohol.

__________________________________________________________________________________||FIN DEL FLASHBACK||
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Un año después... 

ANDREA:

Apago la pantalla del ordenador y camino por la habitación buscando el maldito móvil. ¿Dónde  lo dejé ayer? Suspiro y rebusco entre las sábanas. Una luz lo delata y lo cojo. "Héctor" Otro suspiro se me escapa de la boca y descuelgo.

-¿Qué? -Digo a desgana sin dejarle saludar.
-A las seis en el bar de debajo de tu casa. -Dice con un tono de enfado.
-Paso.
-No me hagas ir a tu casa y tirar la puerta abajo.
-¿Qué cojones quieres, Héctor? De verdad. No te entiendo. ¿Ahora sí y ahora no? Cuando aclares tus ideas me llamas. -Y sin darle tiempo a contestar, cuelgo. Cuando aparto el móvil de mi oreja ya está llamando.- ¿Algo interesante que añadir?
-Si. Que a las seis estés en el maldito bar y hablamos. Deja de comportarte como una orgullosa y por una vez, cede.

Esta vez es él quien cuelga primero y yo tengo ganas de lanzar mi móvil contra la pared. Miro la hora y son las cinco y media. Voy al baño y me plancho el pelo. ¡Mierda! No he terminado de leer lo de Nicky. Bueno, luego lo termino de leer. Voy a la habitación y abro el armario para coger ropa. Me asomo a la ventana y lluvia. Lluvia y más lluvia. Hoy no va a ser mi día, está claro.



Entro en el bar y, nerviosa, me coloco el flequillo. No veo nadie y me dirijo hasta la barra. Que cabrón. Encima me dejará plantada, ya verás. Pido una cerveza con limón mientras ojeo una revista que hay sobre la barra. Cuando el camarero me la da, le pago y me siento en un taburete. "Andrea" me giro y le veo sentado en una mesa. Cojo la cerveza y me siento enfrente de él. Cambio de planes. Voy a romper sus esquemas. No voy a parecer enfadada.

-¿Sabes qué es lo que más me gusta de los besos? -Digo antes de que pueda decir algo. Abre los ojos un poco más de lo habitual y niega levemente.- Los segundos previos. -Dudo un par de segundos y aclaro mis ideas.- Durante esos segundo el mundo se para y sólo nos movemos nosotros. Es alucinante la de cosas que piensas durante a penas diez segundos. ¿A ti no te pasa? hablo de esos instantes en los qué, aunque no duren mucho, todo va a cámara lenta. De repente nuestros cuerpos están cerca, a una distancia en la cual tu respiración agitada me hace cosquillas en mis labios. Entonces sonríes y me miras provocándome ese calorcillo que inunda mi corazón. Es ahí cuando lo único que escucho son los fuertes, acelerados y ruidosos latidos junto a tu respiración entrecortada. Para cuando mi cerebro procesa la información, los latidos y tu respiración van acompasados haciendo que se me erice la piel. Una palabra rebota por mi cabeza y soy capaz de ver como tus pupilas se dilatan. PUM-PUM. Podría hablarte de la física, de la química y de la puta electricidad que siento. ¿De qué me serviría? Si ya sabes que tu corazón se te acelera cuando mi cuerpo se amolda perfectamente al tuyo, si el mismo corazón te late tan fuerte que lo noto hasta yo y sé que amenaza con salir disparado al techo. Hablas de mi orgullo pero ahí estás tú, tragando difícilmente saliva mientras esperas algo.-Apoyo mis codos sobre la mesa y me inclino para acercarme a él.- ¿Sabes qué esperas? -Niega levemente con la cabeza sin quitarme ojo de encima y sonrío satisfecha.- A que me levante, me siente sobre ti, te coma el cuello y termine besándote los labios.

Y, sin exagerar, juraría que está intentando no imaginarse la situación porque se le caería hasta la baba. Doy un trago largo de cerveza y no dejo de mirarle. El silencio me hace sentir incómoda y pienso miles de cosas.

- Pero, veo que te da igual. Seguro que soy un juguete o simplemente un capricho. Da igual, podré hacer que otro tío sienta lo mismo.
-Ni se te ocurra. -Su tono de voz es duro, serio. Pero su mirada me demuestra que está perdido y no sabe por donde encontrarse.
-¿Qué?-Me quedo algo confundida y bebe de su vaso.
-Ni se te ocurra irte con otro.
-Héctor, no estamos juntos. Si quiero, puedo. -Digo elevando una ceja y sonríe. Mierda. Ha salido ya de su momento de reflexión.
-No.
-Ah, ¿no?
-No.-Bebe otra vez y le miro nerviosa.- Mucho dices y poco haces. -Se levanta, rodea la mesa y se sienta a mi lado. Automáticamente me muevo un poco y sonríe.- ¿Me tienes miedo? No muerdo... bueno, a veces si. -Se ríe y yo me pongo nerviosa.- Y, ¿Si fueses tú la que se pone nerviosa cuando estoy cerca? An, An, An... -Dice mientras me coloca el pelo detrás de la oreja. Trago saliva y le miro directamente a los ojos. Se inclina sobre mi y me armo de valor.
-No uses tu actitud de tipo duro. No vas a conseguir nada.
-¿Tú crees?-Se acerca más a mi y yo hago lo mismo desafiándole.
-Si.
-Está bien... -Tuerce su cabeza levemente hacia la izquierda y se muerde el labio.
-¿Está bien? -Le agarro de la nuca y ligeramente le acerco a mi cara.- ¿Tú crees que está bien?

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