Por muy corta que sea la vida quien pisa fuerte, deja huella.

domingo, 29 de diciembre de 2013

"Atrévete a quererme" Capítulo 4.

Llevo todo el día con unos tacones de quince centímetros. Llevo más de cuatro horas bailando. Llevo todo el día conociendo a gente. Llevo todo el día con una sonrisa en mi rostro. Me recuesto en el coche y me envuelvo en la chaqueta de Ulises. Aparca el coche en su calle y suspiro cansada. Se suelta el cinturón de seguridad y me mira sonriendo. Maldición. Sonrío yo también y le miro confusa. Se revuelve el pelo y me mira extrañado.
-¿Te quieres quedar a dormir aquí o simplemente subimos?-Dice mientras abre su puerta y sale.

No sería mala idea. No tengo ganas de moverme, me siento demasiado agotada. Agarro el ramo de flores y le miro como camina al rededor del coche. Suspiro cansada y abro la puerta a desgana. Son las tres de la mañana, no hace especial frío pero me siento congelada. Poso los pies en el suelo impulsándome para salir. Venga, Nicky. Que no tienes ni que subir andando... Le doy la mano que tengo libre y cierra la puerta del coche. En menos de cinco minutos ya estábamos en el piso. Dejo las flores en el salón para poder quitarme los malditos zapatos y gemir de placer.

-¿Quieres algo? -Pregunta desde la puerta quitándose la corbata y desabrochando un par de botones de su camisa.
-¿Tú vas a tomar algo? -Pregunto extrañada y asiente levemente.- Pues... lo mismo.

Sonrío dulcemente quitándome su chaqueta y llevándola a su cuarto. Al posarla en la silla que había, me fijo en el marco que está al lado de su cama. Me siento observándola despacio y paso los dedos por encima del cristal. La vuelvo a dejar en la mesilla para volver al salón. ¿Neit? Le veo sentado con una botella enfrente y dos vasos. ¿Más alcohol? Me abalanzo sobre él y le beso ferozmente los labios. Sus manos se colocan en mis muslos y suelta una carcajada. Le beso la punta de la nariz y le abrazo fuertemente.

-¿Y esto?-Pregunta divertido.
-Te quiero mucho, Ulises Férnandez. No lo olvides. -Susurro cerrando los ojos sobre su pecho.
-Yo también te quiero, preciosa.

Se incorpora dejándome sentada en su regazo y cojo los vasos. Le doy uno de los dos para poder dar un trago al mío. Genial, Nicky. Empieza a controlarte desde ahora o volverás a sentir el alcohol corriendo por tus venas. Miro curiosa a Ulises y los dos sonreímos a la vez.

-¿Neit? -Pregunto observando el salón. Normalmente había cosas por ahí tiradas suyas pero ahora parecía que no estuviese viviendo siquiera allí.
-¿Te acuerdas que siempre bromeaba con que iba a quedar con una morena de impresión?-Dice con una leve sonrisa en la cara y asiento.- Pues parece que van en serio... Hasta se ha quedado un par de noches aquí. -Mueve la cabeza pensando algo y suelta una carcajada.- Puse una norma nueva después de esas dos noches.
-Me la imagino. -Carcajeo levemente y entierra sus labios en mi cuello.- ¿También me afecta a mí?
-A ti en exclusiva. Siempre bromea diciendo que te ve más a ti aquí que a mí. -Inclino mi cabeza a un lado y le miro haciéndome la enfadada.- Es broma, nena.
-¿Qué os ha dado hoy a tu hermano y a mí llamándome con un mote? Mis padres me pusieron el nombre por algo... -Suelto una carcajada y bebo todo de un trago para poder dejar el vaso en la mesa.
-Sólo decimos verdades... -Repite lo que acabo de hacer y me indica que rellene los vasos.
-¿Te pasa algo? -Digo en un susurro y muestra su maldita y sexy sonrisa torcida.
-¡Deja de preguntar cosas hoy, Nicky! -Carcajeo y suspiro. -¿Qué quieres saber más de mí, si ya lo sabes todo?
-¡Todo no! No sabía que tenías carné, ni que las liabas tanto de pequeño... -Suspiro molesta.- ¿Hay algo más que deba saber de ti?
-Si.
-¿El qué? -Gruño y eleva la ceja. Se bebe el vaso de golpe y cierra los ojos. Rellena el vaso y se lo vuelve a beber de un trago.
- Me da miedo perderte. -Me mira pidiendo auxilio y entonces soy yo la que se bebe el vaso de golpe. No iba a beber más porque ya estaba sintiéndome algo mareada.
-¿Por qué dices eso? -Le miro a los ojos y puedo ver algo triste en su mirada.
-Porque presiento que va a pasar y... -Le pongo el dedo en los labios y automáticamente se calla.
-Olvídate de eso. No va a pasar.

Sus labios besan lentamente mis labios y sonríe feliz. Miro las flores y sonrío de oreja a oreja. Arquea una ceja satisfecho y me coge en brazos. Camina hasta su cuarto y nos tumba en la cama. Miro el vestido y suspiro. ¿Con qué duermo?

-¿Me puedes dejar algo para dormir? -Le pregunto mientras me incorporo.
-¿No ibas a dormir desnuda?- Su mirada es traviesa y puedo adivinar que está pensando.
-Lo había pensado... Pero, con un chico al que no conozco no lo veo conveniente y ya que me dejas dormir en tu cama... -Sonrío y se desabrocha la camisa. Se la quita y me la lanza.
-Ponte esto boba.

Camino hasta el baño y cuando voy a cerrar la puerta pone el pie mirándome.
-¿Desde cuándo te escondes para cambiarte? Creo que ya he visto todo lo que tenía que ver... -Hace un puchero y suelto una carcajada.
-Quería desmaquillarme, pero bueno. -Sonrío.- También puedes mirar.

Y así lo hace. Se apoya en la puerta mientras observa como me desmaquillo con una de mis toallitas desmaquillantes. En realidad, no me extraña que Neit y Ulises hablasen de poner ciertas normas. Tenía cosas mías por todo su piso, igual que Ulises en el mío, y tenía que ser incómodo. Andrea y yo no parábamos de reír cada vez que yo me encontraba algo de Héctor y ella, de Ulises. Un día me encontré unos pantalones en la puerta de mi cuarto cuando volvía de trabajar y no pude reprimir una carcajada. Al final, Héctor había alquilado el piso con nosotras, lo cual era muy violento para mí porque aunque sea mi mejor amigo... No sé. Es extraño. Ulises empieza a silbar y le miro soltando una risita nerviosa. Me abrocho los primeros botones de su camisa y recojo todo.

-¿Podemos hacer una cosa? -Le pregunto mientras salgo detrás de él del baño.
-¿El qué?
-¿Dormir? ¡Estoy muerta! -Suelta una carcajada y pone una cara exageradamente extraña.
-Si, por favor. Llevaba toda la vida soñando con este momento. Te quiero. -Me empieza a dar vueltas en brazos mientras río como loca.- Te quiero. Te quiero. Te quiero. -Me tumba en la cama y se quita los pantalones. Suspiro y siento como todo el cansancio se me acumula de golpe.- ¿Podré mantenerte despierta un rato? -Pregunta sonriendo.
-No lo creo... -Se tumba a mi lado y apoyo mi cabeza en su pecho.- Ha sido un día muy largo sobre unos tacones demasiado altos. -Suelta una carcajada y pasa un brazo por mi espalda obsequiándome con caricias leves. Definitivamente, me quedaban tres minutos despierta.
-Yo hubiese preferido que fueses desnuda... -Dice en tono burlón.
-¿Con tu hermano llamándome bombón?-Se queda en silencio un minuto y, aunque no le vea, sé que a tensado la mandíbula.
-Mejor lo reservo para mí en exclusiva. -Sonrío satisfecha y le beso el abdomen desnudo.
-Buenas noches, Ulises. Te quiero.
-Te quiero.

Su pecho se movía lentamente de arriba a abajo. Su brazo seguía haciendo caricias en mi espalda y, con la otra mano, me tapaba con cuidado. Siempre se preocupaba por mí, aunque no fuese necesario, hasta el punto de hacer pequeñas cosas como taparme. Siento como me besa la frente y susurra un "Descansa, pequeña." mientras su mano seguía dibujando sobre mi espalda. Su respiración en mi oído antes de dormir era mejor que cualquier nana jamás cantada. No necesitaba más para dormir tranquila, porque sabía que al despertar todavía seguiría ahí.

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