ULISES:
-Cariño, ¡estás increíble!
La voz de Lucía me obligó a mirar a través del espejo a Nicky. Su expresión facial me estaba obligando a pensar que se sentía demasiado confusa mientras ella se observaba en silencio también. Uau. Suspiro mientras mis ojos la miran expectantes. Unos tacones altísimos hacen que sus piernas no tengan fin. El vestido ceñido que lleva se ajusta perfectamente a sus curvas haciendo que cualquier persona del género masculino se vuelva loco ante ella. El color verde claro que llena de vida el pequeño vestido me hace preguntarme si fue hecho exclusivamente para ella. Juraría que si sus ojos no son del mismo color son de un color demasiado similar. Su largo pelo rizado está peinado de una manera que parece todo lo contrario. Sus rizos definidos ahora están alborotados mostrando el contraste con el vestido. En su cuello un pequeño colgante sencillo, de color blanco, resalta con su piel ligeramente bronceada y sus ojos... Sólo de mirarlos parece que duelen. Las sombras negras hacían que su mirada no resultase ser dulce o tímida como solía ser en la realidad. Su mirada trasmitía seguridad, profundidad, sensualidad, "frío"... No sé como explicarlo. No parecía la niña que jugaba a fútbol con todos los chicos en vez de jugar a las Barbies. Era extraño porque la misma chica que se estaba mirando en el espejo no parecía, ni mucho menos, la chica por la que yo había perdido totalmente la cabeza.
Por un instante su mirada está clava en mí a través del espejo. Una sonrisa ilumina su cara y puedo intuir que debo de estar a punto de babear. En silencio seguía observando hasta que, sin darme cuenta, estaba en frente.
-Y, ¿bien? -Suspira y la agarro la mano haciéndola girar sobre ella.
-Aceptable.
-No es muy... ¿Anti-yo?
-Para nada.
Me siento demasiado fuera de lugar en este sitio. En la calle la gente se agrupaba al rededor de el "improvisado" camerino donde estábamos. Puedo sentir como Nicky traga saliva de tal manera que parece que lo hubiese hecho yo. Le regalo una sonrisa sincera y se abalanza sobre mí regalándome un abrazo fuerte. Sus manos tiemblan y yo las cojo para besarlas.
-Estás preciosa.
-¿De verdad?
-De verdad.
-Tortolitos, llegó el momento.
Un chico con una cámara reflex con un objetivo enorme nos indica que teníamos que acompañarle. Instintivamente agarro la mano de Nicky y comenzamos a caminar detrás de él. Flash.
NICKY:
-Así no. Nicky, concéntrate.
El fotógrafo está enfadado y con razón. No sé que me pasa pero no me siento nada cómoda posando con Ulises. Estoy muy confusa porqué pensaba que al ser él sería mucho más fácil. No entiendo exactamente cuál es el problema pero a su lado, ahora mismo, me siento frágil. Trago saliva mientras intento seguir las indicaciones del fotógrafo. Sólo sabe gritarme y halagar a Ulises. Esto es por orgullo y, que se noten mis genes.
Agarro del cuello de la camisa de Ulises, ignorando todas las indicaciones que me había dado el fotógrafo y le acerco levemente hacía a mi. Enarco una ceja y dejo mi cara a escasos milímetros de la suya. Flash.Flash.Flash. Me muevo colocando mi brazo sobre su hombro y miro levemente hacia otro lado. Para mi desgracia Ulises agarra mi cintura y me inclina levemente acercando sus labios hacia mi cuello. Flash.
-¿Quién es Alex? -Suspira sobre mi cuello y le miro directamente a los ojos. Flash.
-¿Qué? -Respondo en un hilo de voz mientras paso mis brazos por detrás de su cuello y apoyo mi frente sobre la de él. Flash.Flash.
-Muy bien, chicos. ¡Seguir así! - Flash. Flash. Flash. Lo que el fotógrafo no se imagina es que está a punto de comenzar una discusión.
-¿En serio? Pues para no entender mi pregunta bien que tienes su número apuntado en un papel junto a una estrofa de "Pero a tu lado" de Los secretos. -Enarca la ceja y yo me giro. Su brazo tira del mío haciéndome parar. Flash.
-Eres un maldito cretino. -Balbuceo mientras le empujo levemente. Flash.
Parece que el fotógrafo está disfrutando de nuestra discusión personal ya que, a cada movimiento que hacemos, tres o cuatro flashes nos iluminan. Siento una rabia en todo mi ser al saber que ha mirado entre mis cosas y ni siquiera ha tenido la decencia de decirme nada. Con los tacones puedo mirarle directamente a los ojos y veo una sonrisa burlona en su cara. Genial. Parece que Ulises también está disfrutando de la situación.
Noto como mi respiración se empieza a agitar y esbozo una sonrisa maliciosa.
-Veo que te gusta meter las narices entre mis cosas... -Digo casi en un susurro mientras le rodeo. Él se gira y enarca una ceja. Apoya una mano en mi mejilla mientras que con los dedos me aparta un mechón de pelo.
-Veo que te gusta tener secretos... Creía que conmigo no los tenías. -Dice con voz seca mientras en sus ojos veo el reflejo de la luz del Flash saltando por diferentes ángulos. Por un momento me había olvidado que nos estaban fotografiando y sólo dejaba paso a la rabia que me recorría por cada poro de mi piel. Muerdo su labio y dejo que caiga lentamente a través de mis dientes.
-Tú tampoco los tenías - digo mientras le fulmino con la mirada. Si las miradas pudiesen matar creo que estarían organizando ahora mismo mi funeral.
-Venga, nena. Cuéntame quién es ese Alex y qué tiene mejor que yo para darte. -Su voz era muy ronca y no podía identificar que más trasmitía a parte de burla y rabia. Sujeta mi cintura y acerca sus labios a mi clavícula mientras pongo cara de insuficiencia.
-No sé de qué me hablas. -Flash. Flash.Flash. Flash. Flash.
-Un pequeño bloc de notas. - Cambia su cabeza de lado y le tengo ahora a mi izquierda.- Un pantalón diminuto de color rosa. -Vuelve a cambiar su posición y siento su respiración cerca de mi oreja derecha.- En el bolsillo. - Mi labio empieza a temblar cuando siento sus dedos recorrer mi espalda. Cada vez estoy más enfadada. Flash.
-Vete a la mierda. -Digo furiosa y me colo frente a él y le revuelvo el pelo.- No es nadie. Ni siquiera sé quien es. -Sonrío satisfecha y entre abre los labios pidiendo guerra.- Si tanto interés tienes puedes llamarle.- Suelto una carcajada. Flash.
-Vale. Ahora os vais a cambiar de ropa y seguimos. Daros prisa. -Dice el fotógrafo.
Camino con la cabeza muy alta y tira de mi brazo. Intento zafarme de él, en un intento nulo, y me gira. Le miro molesta y le saco el dedo corazón con la mano libre que tengo. Su mueca estremece y sigo caminando ignorándolo por completo. Una chica rubia me da unos shorts vaqueros y una camiseta que me recuerda a los tapetes que tiene mi abuela puestos sobre el sofá y suelto una carcajada disimuladamente. Me pongo la ropa y salgo. Un chico me indica que tengo que sentarme y me desmaquilla rápido. Cuando termina de volver a maquillarme me miro en el espejo y ahora sí que me reconozco. Suspiro y me levanto caminando ahora en dirección opuesta a Ulises. El fotógrafo me ve y me indica que me siente en el suelo para tomarme algunas fotos sola. Una tos nos desconcentra y miro a Ulises. Abro un poco más de lo habitual los ojos y me saca la lengua. Que asco le tengo cuando actúa así. Una camiseta negra de manga corta, unos vaqueros y unas playeras blancas. Muy de él. ¿Le han dado a elegir su ropa? Arqueo una ceja y camina en mi dirección con una actitud muy de "Me la resbala todo". Si quiere guerra no tengo ningún problema en dársela. Cuando está demasiado cerca digo en susurro Alex y me mira con cara de pocos amigos. Está celoso.
Horas más tarde voy camino a la cafetería nerviosa a contarle a Julia lo que había pasado. No tengo que trabajar hoy, gracias a Dios, pero me había ofrecido a ayudarla un poco. Camino por el sol hasta llegar al cruce antes de la cafetería y de repente, me siento confusa. ¿Qué me pasa? ¿Por qué está mañana he actuado así con Ulises? Al terminar todo ni siquiera he querido hablar con él... Miro el móvil y leo todos los WhatsApp que me había mandado a lo largo del día. Un SMS.
>Sigues enfadada?
Es él. Antes de poder contestar llega otro.
> Venga, nena... No quería que te enfadases. Te echo de menos!!!
Le contesto con un seco :
>Ven a buscarme dentro de una hora a la cafetería y hablamos.
Y para mi sorpresa no llega contestación. ¿Qué le pasa? ¿Qué nos pasa? Guardo el móvil cuando estoy delante de la puerta y me detengo a cerrar la mochila. Pum. La puerta me da en la cara y cae todo lo que llevo en el bolso. Siento como mis mejillas arden y me agacho nerviosa a recoger los preservativos que habían caído.
-Al menos eres una chica lista. -Una voz desconocida me hace sentir más avergonzada de lo que estaba ya y le miro. Es el chico de ayer. Su cara no me trasmite ningún sentimiento y por un momento tengo miedo.
-Se intenta.- Contesto nerviosa y sigo guardando cosas. Me da el resto de objetos inservibles que habían caído, mostrándome un tatuaje en su mano derecha, y le miro a los ojos. ¡Son negros!
- ¿Te llegó ayer mi nota?
Frena. ¿Éste es Alex? Suspiro demasiado nerviosa y mis manos empiezan a temblar. Siento un horror y niego levemente sin poder soltar ni una palabra.
-¿T-tú eres Alex? -No me explico todavía de donde sale mi voz.
-Para no recibir mi nota sabes quién soy. -Dice sin articular ningún gesto y algo en mí me dice que tengo que salir corriendo. - Encantado, soy Alex. -Seguíamos agachados y me levanto algo confusa.
-Yo Nicky.
Cuando él también se incorporó mi miedo aumentó. Tengo delante a un chico joven de un metro noventa y cinco, por lo menos, con piel morena y ojos color carbón. Su mirada me pone histérica porque parece que no trasmite nada. No hay ningún reflejo de cualquier sentimiento dentro de ellos y eso es algo fuera de lo común. Siento un escalofrío en la espalda y me quedo inmóvil sin poder decir nada. Sus rasgos faciales son muy marcados y, junto a su espalda ancha o los brazos musculosos, podría decir que me daba pánico mantenerme a su lado. Él también me estaba mirando fijamente así que le esquivo y entro sin decir nada más. Cuando llego a la barra Julia me sonríe y yo le devuelvo la sonrisa más fingida del mundo. Está claro que hoy no es mi día.
-¿Te pasa algo?-Dice Alex apoyándose en la barra. Julia me mira y yo elevo los hombros confusa.
-No es mi día.
-Ah.
-¿Quieres algo?-Le pregunto educadamente y niega. Creo que me ha entendido si quiere beber algo... -¿Me quieres preguntar algo?
-Puede.
Genial. Sus respuestas o son en tono de burla o se limita a decir una palabra. ¿Quién es este chico? Suspiro y niego con la cabeza.
-Dispara. -Le digo mientras empiezo a sacar cosas del lavavajillas. Aunque no le estaba mirando sabía que él a mí, si.
-¿Por qué estás nerviosa? -Pregunta en un tono indiferente y me confunde aún más.
-No lo estoy.
-Vale.
Sigo haciendo cosas mientras Julia atiende a las mesas y se ríe o, simplemente, se dedica a hacerme gestitos. Al cabo de un rato ya no me sentía nerviosa ante la presencia del tal Alex pero seguía transmitiéndome cierta desconfianza. Miro el reloj y veo que en breve iba a llegar Ulises y un escalofrío recorre toda mi nuca. Menudo día de locos.
-Eres modelo, ¿verdad? -El vaso que tenía en las manos se me escurre y lo cojo antes de que se rompa.
-No. ¿Por qué lo preguntas?
-Te he visto en un par de carteles con un chico. -Dice mientras juguetea con su móvil mostrando una actitud bastante extraña.
-Ah. ¿Era eso lo que me querías decir?
-No.
-¿Entonces?
Le miraba curiosa. Nunca había conocido a una persona tan peculiar nunca. Observador, callado, insensible, distante, arrogante,... No llego a entender qué es lo que quiere de mí. ¿Le conozco de algo? Puede ser. Soy un desastre para las acordarme de las personas. Parecía estar muy lejos absorto en sus pensamientos así que creo que debería decir algo pero... ¿El qué? Su mano descansaba sobre la encimera de la barra y era tentador ver el tatuaje. Observaba disimuladamente cada rasgo que tenía pero, en la forma que tenía la mano, no sé podía ver más. ¿Quién lleva manga larga en julio?
-He leído tu blog. -Sus palabras me devolvieron a la realidad y le miro confusa.
-¿Cómo?
-Entrando en él y leyendo. -Dijo en tono irritado sin aparentar interés.- No está mal.
-¿Cómo sabes que tengo un blog? -Respondí seca.
-Cosas de la vida.
Mi móvil suena y me giro a buscarlo en la mochila. Veo el nombre de Ulises y cojo sin girarme.
-Hola, nena.
-Hola.
-¿Estás lista? Iba a ir ahora mismo a recogerte...
-Vale.
-Nicky... ¿Qué te pasa? Llevas todo el día rara y no entiendo por qué. No quiero que te pongas así, a la defensiva, a la mínima. ¿Qué pasa? ¿Te da igual todo? No puedes estar así eternamente. Ha sido una chorrada. Perdóname. No quería que te sentase así.
-No es eso Ulises. Pareces idiota creyendo que me he enfadado por eso. Lo que me ha dado rabia es que rebusques en mis cosas. ¿A caso no confías en mí?
-Sí... Es sólo qué...
-No. Ni es sólo qué ni nada. Si confiases en mí no harías estas bobadas. ¿Qué tienes diez años? No lo repitas y punto.
-Vale.
-Ahora te veo, feo. Te quiero.
-Te quiero.
Guardo el móvil y preparo un café para mí. La verdad es que no sé para que he venido si no he hecho nada. En fin, menudo día llevo. Cuando me doy la vuelta Alex suelta una carcajada y le sonrío levemente.
-¿Nunca te han dicho que eres muy raro?
-Quizá. Pero soy así desde hace mucho, ya es un poco tarde para cambiar... ¿No crees?
-No sé. Pero podrías decirme de una vez lo que quieres... -Suspiro irritada.
-¿Acaso te molesto? -Pregunta girando levemente la cabeza.
-No, pero me incomodas.
-Encima de lista y responsable, no tienes pelos en la lengua. Interesante. -Dice en tono de burla y le saco la lengua.
-¿Ves alguno? -Suelto una carcajada y saca de su bandolera un portátil y lo enciende.
-¿Te has planteado en escribir alguna historia?
-¿Y tú en ser menos misterioso? -Le guiño el ojo y la puerta de la cafetería se abre. Mierda.
-Cuando deje de ser misterioso, que no lo soy, tú igual eres un poco menos torpe. -Soltamos una carcajada a la vez y Ulises se acerca a la barra.
-Nena, nos vamos, ¿no?
-Sí.
Me sentía violenta con Ulises porque no sabía como salir de esta. Rodee la barra y le di un beso corto en los labios... Bueno, o esa era mi intención porque me contesto con un beso algo agresivo y sentía algo incómoda y no entiendo porqué. "Te quiero" Susurro y le di otro beso. Tenía esa fuerza sobrehumana de calarme hasta lo más hondo haciéndome perder la cordura. Una tos nos hizo volver al mundo real y sin darme cuenta miro a Alex.
-Bueno, Nicky. Ya nos veremos. Si no, tienes mi número.- Y desaraperece por la puerta.
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