-¿Se puede saber qué haces? -Dice mirándome con desprecio. Su voz es dura, seca y puedo notar la decepción en cada una de las palabras. Miro a Alex y vuelvo a mirar a Ulises. ¿Dónde me he metido?
-Ulises... No es lo que parece. -Los brazos de Alex todavía están a cada lado de mi cabeza y suspiro empujándolo lejos.
-Vete a la mierda, Nicky.
Su voz rebota dentro de mí y mis lágrimas empiezan a caer. ¿Cómo le he podido besar? Corro detrás de él y agarro su mano para que me la aparte de manera brusca. Esto no puede estar pasando... ¿Qué había pasado? Me tambaleo y agarra mi codo fuerte para que no me caiga. Sus ojos están perdidos mientras noto un nudo en la garganta. Otra vez no puedo perderle. Levanto la mano pero la baja.
-¿Qué demonios te pasa a ti? ¿Has estado jugando conmigo todo este tiempo? Ya entiendo... -Suelta una carcajada irónica y la ira comienza a subir en su tono de voz.- ¡Me la querías devolver! Nunca pensé que serías así...
-¿Quieres dejarme hablar de una vez? Maldita sea, Ulises. -Grito desesperada ignorando que toda la gente de la calle nos mira.- ¡No le besé yo! ¿Qué pasa? -Río fuerte y me mira amenazante.- ¿Tú me puedes poner los cuernos porque "crees que era yo" la chica y yo automáticamente tengo que estar haciéndolo? ¡Serás hipócrita! -Su brazo me agarra con fuerza y lo aparto.- ¡Deberías ir a un psicólogo! Joder, Ulises.
-¡Cállate!
-¡No me da la gana! ¡Estoy harta! ¿Sabes qué no tengo por qué cometer tus errores? -Suelta una carcajada y me mira con asco.
-Eres una niñata mimada.
-¡Y tú un cabrón!
-Anda, ¡vete! ¡Vuelve con Alex! Quizá él sea capaz de entender tus malditos cambios de humor. ¡Estoy harto! Llevo semanas ignorando todo lo que haces porque confío en ti... Confiaba. -Dice bajando el tono y me hundo en mi propia mentira.- ¡Sabía qué todo esto iba a pasar!
-Eres... eres...-Busco la palabra pero no sale.
-¡Venga, dilo! ¿Niñato, imbécil, engreído, egocéntrico? ¿Asqueroso? O... Ah, sí. Pedante. -Dice soltando una carcajada. -Te odio.
-Sabes que eso no es así. -Digo susurrando esperando un silencio.
-Ya no sé quién eres, Nicky.
-Mira, en algo estamos de acuerdo. Todo esto era muy bonito para ser verdad, ¿no? Sin discusiones, ni razones para desconfiar ni terceras personas... ¡Pedazo de imbécil! ¿Qué tal si hablamos de aquellos malditos seis meses? ¿No quieres abrir el baúl dónde guardas todo eso? ¡Me muero por saber que número de tías te has tirado!
-¡Qué te calles! -Su ira cada vez es más evidente y limpio mi cara con los puños.
-No quiero. Eres un mal...
Sus labios chocan con los míos y en mi estómago millones de mariposas revolotean. Me siento imbécil por haber besado a Alex... Es que, no lo entiendo. ¿Por qué lo he hecho? Sus manos agarran mi cara sutilmente y siento como las lágrimas se apoderan de él. Un millón de promesas rotas caen sobre nosotros y se aparta limpiándose teatralmente los labios.
-Eres asquerosa.
-¡Tú eres un maldito bipolar!
-¿Por qué...? -Dice mientras observo como sus lágrimas caen y su voz tiembla.
-No fui yo... Fue él. -Sentencio.
-Creo que tengo que pensar demasiadas cosas, Nicky.
-Por favor, no... Otra vez no... -Suelta una sonrisa triste y veo como sus ojos verdes están sufriendo.
-¿Los papeles han cambiado? -Dice negando con la cabeza y miles de recuerdos tristes vienen a mi cabeza. Las lágrimas me impiden ver bien pero el corazón me late fuerte. No puedo soportar que él se vuelva a ir... - Las segundas partes nunca fueron buenas.
-Ulises... -Suspiro en un sollozo y aparta la mirada.- Yo te quiero... -Digo en un susurro y no me mira. No contestas... Simplemente sigue quieto en el sitio.
-Tan cerca y a la vez... -Suspira nervioso y un puñal destruye mi pequeño corazón.
-¡YO TE AMO, ULISES FERNÁNDEZ! -Grito histérica pero sin conseguir nada en él.
-Lo siento, me tengo que ir... -Quiero pararle, decirle que lo siento, que he sido una estúpida pero me quedo quita viendo como él camina.
-Ulises, lo siento...
ULISES:
El dolor golpea repetidamente en mi corazón, me falta el aire y no dejo de ver a Nicky besando al imbécil ese. No pensé que esto terminaría así... Me limpio las lágrimas y subo a la moto poniendo el casco. Pienso en su sonrisa cuando la despierto a besos, en sus brazos sobre mi cuello, en sus libros sobre la cama cuando se queda dormida... No entiendo nada. ¡Estaba trabajando al lado! ¿Cómo ha podido? Acelero adelantando a todos los coches sin darme cuenta de la velocidad que llevo. Sus "te quiero" resuenan en mi cabeza, su risa ahogada, sus gritos de emoción cuando la sorprendo y...
Algo me golpea. Todo pasa muy rápido. Cierro los ojos mientras noto como mi cuerpo cae contra el suelo. La pierna me duele demasiado. Noto frío. Nicky, te necesito. Una luz me deja ciego y luego se apaga. Intento levantarme pero no puedo, la moto está encima. Oigo muchas voces y veo un charco de sangre a mis pies... Sus manos me ayudan, sí. Es ella. Me da igual todo el daño que ella pueda hacerme yo siempre la querré como a nadie he querido nunca. La luz vuelve a encenderse y me empiezo a marear. ¡Tengo que aguantar! ¿Nicky? No, ella no está aquí. Mis parpados empiezan a pensar y me remuevo en el suelo intentando apartarme de la moto pero no puedo. El sueño vuelve, no puedo aguantar. ¿Qué ha pasado? La risa de mi hermana, la sonrisa de Nicky, los abrazos de mis padres, las pequeñas peleas con mi hermano... Todo gira, gira y vuelve a girar. Sonrío débilmente y cierro los ojos.
NICKY:
Mi móvil suena y miro perezosamente la pantalla. Es Sam y, realmente no me apetece hablar con él. Cuelgo la llamada y vuelve a sonar. Repito la acción hasta que mi móvil suena por décima vez.
-Nicky, ¿dónde estás? -Dice histérico y me quedo en el sitio.
-En la gran vía caminando para el piso, ¿estás bien? -Digo nerviosa y resopla.
-¡Ulises ha tenido un accidente!
-¿Qué? ¿Está bien? -Grito corriendo sin saber muy bien a dónde. -¿Dónde está?
-En el hospital de las afueras. No lo sé... Mamá no me ha dicho nada más coherente pero por su voz...
-¿Se va a...? -Trago saliva mientras ansío oír un no.
-Nicky es... -La llamada se corta.
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