Por muy corta que sea la vida quien pisa fuerte, deja huella.

sábado, 14 de septiembre de 2013

Carta al cielo.

Hola papá:

Hace tiempo que no te escribo y lo echo de menos. Sigo haciéndome la misma pregunta, ¿que es de ti? Hoy me siento sola y no sé muy bien por qué. Supongo que es de esos días tontos que tengo últimamente muy a menudo en los que te necesito más que nunca. Sigo esperando a ver si es verdad que el tiempo todo lo cura, aunque sinceramente lo dudo porque si no en las farmacias sólo venderían relojes, pienso que sólo lo hará menos doloroso.

¡No lo entiendo! Me llevo dos años preguntando por qué tuviste que marchar y no encuentro respuesta lógica. Me gusta llevar este tema sola, sin hablarlo con nadie porque no me gusta nada decirlo en voz alta, suena más duro y doloroso.

¿Sabes lo que daría por poder darte un último abrazo? No te haces a la idea de lo que daría. Sólo uno más. Si hubiera sabido que te irías hubiera aprovechado más el tiempo a tu lado. Me siento demasiado impotente por no poder hacer nada. Yo te necesito aquí, conmigo. Necesito saber que mirarás mal a todos los chicos que se me acerquen y que me vas a echar la bronca por suspender matemáticas. Necesito saber que estarás el sábado a la mañana pasando la aspiradora a las 10 para despertarme y que harás macarrones y pollo asado para comer. Necesito saber que eres tú quien va a volver a abrir la puerta de casa y entrar.

Me da rabia saber todas las cosas que no vamos a poder hacer ya... No podrás llevarme al altar el día de mi boda, no podré ayudarte a pintar la casa ni mirarte cuando arregles la bici. ¿Quién será el que duerma conmigo cuando tenga miedo como cuando era pequeña? Ahora no puedo mirarte por las mañanas mientras de afeitas ni podré oírte canturrear en el coche. ¿Quién gritará con los partidos y les llamará inútiles cuando no den ni al balón?

Quiero pedirte que nunca te olvides de nosotros, por favor. Y decirte que siempre serás tú mi padre, me da igual quien venga, quien quiera serlo. Lo dice el ADN y lo digo yo. PADRE SÓLO HAY UNO Y A MI ME HA TOCADO EL MEJOR.


Posdata, te quiero.

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